| Por primera
vez en más de 20 años llegan voces a los
medios de comunicación mayoritarios cuestionando
el Capitalismo como sistema. Desde la caída del
muro de Berlín, por lo menos, no se ponían
en duda los fundamentos de la Economía de Mercado.
El que se salía un poco de la línea era
tildado de loco, de anticuado, de totalitario, de idiota,
de marxista,...
Hoy, un político de derechas,
el Presidente de la República Francesa, carga
contra la inmoralidad del Capitalismo.
Hoy, el gobierno del país más
capitalista de la Tierra interviene en la economía
en un grado muy superior al de muchos estados que se
autodenominan “intervencionistas“.
Es la primera vez que muchos de nosotros
oímos a nuestros políticos expresarse
de esa manera. Lo que ha llevado a pensar que esa excepcionalidad
es el síntoma más claro de la desintegración
de todo un sistema, el Capitalista. ¿Estamos,
pues, en la etapa final? ¿Se acabó, por
fin, la ensoñación de Adam Smith?
Hemos tenido la tentación de
contestar a esa pregunta. De decir que esta es una más
de las muchas operaciones de cosmética a la que
se ha sometido el Capitalismo. De lo que estamos seguros
es que no está acabando nada. Para que ocurra
tienen que darse circunstancias excepcionales, como
que nuestro sistema energético se derrumbe por
la escasez de petróleo. Ese sí será
el final.
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