EDITORIAL DICIEMBRE DE 2008

Por primera vez en más de 20 años llegan voces a los medios de comunicación mayoritarios cuestionando el Capitalismo como sistema. Desde la caída del muro de Berlín, por lo menos, no se ponían en duda los fundamentos de la Economía de Mercado. El que se salía un poco de la línea era tildado de loco, de anticuado, de totalitario, de idiota, de marxista,...

Hoy, un político de derechas, el Presidente de la República Francesa, carga contra la inmoralidad del Capitalismo.

Hoy, el gobierno del país más capitalista de la Tierra interviene en la economía en un grado muy superior al de muchos estados que se autodenominan “intervencionistas“.

Es la primera vez que muchos de nosotros oímos a nuestros políticos expresarse de esa manera. Lo que ha llevado a pensar que esa excepcionalidad es el síntoma más claro de la desintegración de todo un sistema, el Capitalista. ¿Estamos, pues, en la etapa final? ¿Se acabó, por fin, la ensoñación de Adam Smith?

Hemos tenido la tentación de contestar a esa pregunta. De decir que esta es una más de las muchas operaciones de cosmética a la que se ha sometido el Capitalismo. De lo que estamos seguros es que no está acabando nada. Para que ocurra tienen que darse circunstancias excepcionales, como que nuestro sistema energético se derrumbe por la escasez de petróleo. Ese sí será el final.