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Una vez más,
la Fundación Canal nos
vuelve a sorprender con su magnífico
e inquietante montaje, esta
vez a través de imágenes
fotográficas. El tema,
agua y desnudo, se expone de
una manera muy novedosa, de
hecho muchos de los artistas
han trabajado a lo largo de
dos años específicamente
para esta propuesta. Once fotógrafos
españoles contemporáneos
consagrados, muestran sus obras
desde su particular punto de
vista y desde su peculiar “universo”,
junto con la obra de David Jiménez,
artista al que la Funación
Canal le ha querido apoyar como
joven talento.
La obra de
Rafael Navarro inagura el espacio
donde aparentemente la fotografía
muestra unas piernas desnudas
de mujer sobre un fondo acuático,
pero tiene a la vez otra lectura:
unas dunas con un oasis al fondo.
Para ello se proyecta la diapositiva
sobre una superficie de arena
para crear este juego de realidad
y fantasía.
Chema Madoz
inventa y construye objetos
con los que transforma la realidad.
Aquí muestra un perfil
esquelético de su propia
radiografía, al que añade
en su interior un cielo nublado,
como si el propio cielo fuera
el cerebro. Dos tumbonas al
lado invitan al espectador a
recostarse sobre ellas y mirar
hacia el “cielo”,
donde vemos la fotografía,
como si de un juego infantil
se tratara.
Un padre levantando
a su hijo desnudo para purificarle
con el agua que emana de la
cascada es la obra que ha elegido
Cristina García Rodero
para esta exposición.
Aqui se habla de la propia vida,
el niño es vida y el
agua es vida. Fotografía
realizada en Haiti, donde el
artista se sumerge dentro de
ese rito intenso y mágico
a la vez, para más tarde
acercar esta escena al resto
del mundo.
El gran provocador
por autonomasia, Alberto Gracía-Alix
vuelve de nuevo a impactarnos
por medio de un autoretrato
cotidiano y carnavalesco a la
vez. Aparece desnudo en un baño
pero mirando directamente al
espectador, ocultando su rostro
detrás de una máscara
de carnaval. La dureza y realismo
de su lenguaje queda de nuevo
patente ante nosotros.
La fotografía
que representa esta exposición
se debe a Jorge Rueda. En un
momento en que la modelo descansaba
de su sesión y se relajaba
haciendo el muerto en el mar,
el artista tuvo la habilidad
de captarlo de manera natural
y muy especial. Los senos aparecen
flotando como si de un archipiélago
se tratara, y de nuevo el gran
acierto del montaje es la proyección
de esta imagen en movimiento
en una pantalla, como si el
espectador mirara a través
de un catalejo para encontar
en la lejanía ese archipiélago
perdido en el gran océano.
Toni Catany,
Joan Fontcuberta, Isabel Muñoz,
Rafael Navarro, José
Manuel Navia, Carlos Pérez
Siquier, son otros de los grandes
fotógrafos que participan
también en esta muestra.
Quiero mencionar
especialmente a Enrique Bonet
como encargado del montaje expositivo,
en el que partiendo de lo que
le sugería cada fotografía
ha potenciado al máximo
el mensaje de cada uno de ellos,
llegando a crear una exposición
tan sensorial y llamativa como
esta.
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