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"BOMBAY SAPPHIRE DESIGN EXHIBITION"Javier Mariscal

.Exposición itinerante durante 2008

En las difusas líneas que dibuja actualmente la contemporaneidad los caminos del arte moderno y el diseño útil o destinado a productos dirigidos a ser utilizados por un público masivo se han cruzado durante el último siglo y lo seguirán haciendo en años venideros. La idea de Javier Mariscal consistente en que el diseño está "en todas las cosas. A través del hallazgo de nuevas formas y funciones transforma y mejora nuestra vida cotidiana. Cuando usamos las cosas bien diseñadas sentimos que avanzamos y que vivimos el mundo contemporáneo" pretende ser ilustrada con esta exposición donde se recogen cincuenta objetos absolutamente reconocibles (en su mayor parte) tanto en el momento de su aparición (en un periodo que abarca desde 1890 hasta 2006) como en la actualidad.

Algunos de ellos tienen una inspiración directamente venida de facetas como la arquitectura: el jarrón Savoy de Alvar Aalto, la cubertería Caccia de los italianos Luigi Caccia, Livio y Pier Jacomo Castiglioni, la lámpara de techo de Josep Antoni Coderch y la grifería Vola (Arne Jacobsen). Otros de una idea de expresión que buscaba aproximarse a lo artístico, tal es el caso de las portadas de jazz diseñadas por Jim Flora y Alex Steinweiss o la silla Plastic Side Chair de Charles y Ray Eames. La cámara Polaroid fue un medio esencial en el pop-art de Helmut Newton o Andy Warhol y la iconografía de Saul Steinberg en la portada de The New Yorker enseña una idea personal sobre cómo reflejar la realidad, algo siempre buscado por cualquier creador. El resto de objetos expuestos, tales como unos pantalones Levi´s, una batidora Turmix, la motocicleta Vespa, una cafetera Moka, las Ray-Ban Aviator, una guitarra Fender Stratocaster, desechables Bic, la camiseta I Love NY, varios compact disc, ordenador Mac e Ipod o un teléfono móvil entrarían con una agria discusión en el concepto de aquello entendido por "artístico" y, probablemente, desde nuestro punto de vista no superarían la criba. Sin embargo, no se les puede negar una cualidad que cualquier gran obra tiene: la de permanecer como una imagen única e identificable a todas luces a pesar del paso del tiempo.

 

Luis Alberto Martín