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Hace unos años
Diego Rivera y Frida Kahlo eran
artistas relativamente desconocidos
en nuestro país. Pero
últimamente, nos ha ido
llegando cada vez más
información de ellos
a través de:
- Obras de
teatro: Teatro de la Zarzuela.
"Que viva Frida".2002.
- Cine: Ultima
película en la que Salma
Hayek representa el papel de
Frida. 2002
- Exposiciones:
De fotografía en el Circulo
de Bellas Artes. ( "Diego
y Frida, amores y desamores".2001)
- Biografías
varias.
Se trata de
una pareja que nos cautiva e
intriga por su gran personalidad,
su fuerza y su carisma. De ellos
nos ha atraído primero,
su vida privada y una vez sumergidos
en esa relación turbulenta
de amor, dolor y sufrimiento,
nos interesamos por sus obras
de arte.
Diego Rivera,
mujeriego pero terriblemente
celoso, tuvo numerosas amantes,
muchas de las cuales eran las
modelos que posaban para él.
Se comenta de Frida Kahlo, además
de sus relaciones lésbicas,
que fue amante de León
Trotsky al que regala un autorretrato
dedicado en 1937.
Son dos de
los artistas mejicanos más
importantes del siglo XX, por
no decir, de toda la historia
mejicana.
Gracias a la
exposición del Museo
de América, podemos descubrir
más sobre la carrera
artística de Diego Rivera,
en este caso algo desconocida
al tratarse, no de sus inmensos
murales, sino de 36 obras de
pequeño formato donde
muestra sus primeros años
de formación académica,
su estancia en Europa (Madrid,
Paris, Italia) y su vuelta a
Méjico, donde desarrolla
un tipo de pintura más
realista y comprometida social
y políticamente.
En mi opinión,
Diego Rivera es una figura ecléctica,
ya que recibe y transforma a
su manera múltiples corrientes
artísticas como son:
el impresionismo, el puntillismo,
el cubismo. Lo podemos ver reflejado
en sus paisajes, en “Tierra
quemada de Cataluña”
dónde podemos apreciar
un cuadro puntillista que sustituye
la pincelada larga por pequeños
toques y puntos de colores puros,
o sus bodegones que nos recuerdan
a Juan Gris y Picasso.
El inicio de
la exposición se sitúa
en su periodo mejicano. A continuación
su estancia en Europa, donde
pintó paisajes y algún
que otro retrato. Italia fue
fundamental para su trayectoria
artística ya que fue
allí donde estudia los
murales renacentistas y así
abandona el arte cubista por
un estilo más realista.
Después vuelve a Méjico
donde se interesa por los personajes
populares y redescubre la cultura
indígena. El cuadro de
pequeño formato “Campesino”
es absolutamente simple, pero
encantador. No pretende que
identifiquemos el personaje,
sino captar el esfuerzo del
mismo. El artista muestra en
estas obras su amor e interés
por la vida cotidiana.
También
encontraremos bocetos y dibujos,
en los que mediante dos trazos,
consigue crear una figura perfectamente
definida.
Uno de los
puntos más llamativos
en sus cuadros es el derroche
cromático y la explosión
de diversos tonos que a primera
vista pueden llegar a producir
una sensación negativa
o demasiado llamativa, y sin
embargo, llenan de vida y alegría
sus obras. En este caso observar
“Desconocido con girasoles”,
donde encontramos una mujer
desnuda de lo más voluminosa
y a la vez sensual, dándonos
la espalda y recogiendo unos
girasoles pintados con un tono
amarillo, que ilumina el resto
de la composición.
Tras estos
bocetos, una serie de retratos
donde el pintor capta perfectamente
la psicología del personaje.
Para finalizar
vemos como por su ideología
comunista Rivera, tuvo una relación
muy cercana a la URSS, al ser
el movimiento soviético,
al igual que el mejicano, un
arte público basado en
la tradición popular.
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