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La fundación
Telefónica presenta la
exposición El Cubismo
Y Sus Entornos En Las Colecciones
De Telefónica, un
compendio de obras representativas
de esta vanguardia histórica
inventada prácticamente
por Picasso y Braque a principios
del siglo pasado en París.
Pese a que no hay cuadros de
estos dos genios del cubismo,
la muestra propone un interesante
recorrido por este geométrico
modo de entender el arte a través
de 40 obras de pintores españoles
y también de otras nacionalidades.
Una muestra llena de ángulos,
líneas, y de un inusitado
colorido.
Quizás
de toda la exposición
el que mejor esté representado
sea Juan Gris, uno de los grandes
cubistas de todos los tiempos,
sobre el que se está
gestando una importante exposición
en Madrid. Sus cuadros ofrecen
una adhesión a la poética
cubista, depurada, elegante,
con un cuidado extremo por las
formas pero también por
los colores. Nada mas entrar
a la exposición nos encontramos
con “El Jardín”,
un prodigio de cubismo sintético
-del que se considera precursor
a Gris-, debido a la reconstrucción
de este paisajes a través
de sus elementos más
característicos. En “El
Jardín”, a parte
de gozar con la geometría
y la disposición de las
verjas, los setos y el cielo,
el espectador se deleita con
la lucidez armónica a
la hora de conjugar esos verdes
apagados con el azul claro del
cielo y el negro de las vallas.
De Juan Gris se pueden ver además
otras obras como el retrato
de “La Cantante”,
su particular “Arlequín”
cubista y múltiples bodegones
en los que no faltan las guitarras,
el objeto más reiterativo
en esta exposición, que
debió ejercer una especial
fascinación a los seguidores
de esta vanguardia.
Pero no sólo
de cuadros de Gris se compone
esta muestra. También
están representados otros
pintores como Rafael Barradas,
del que podemos apreciar un
par de retratos; el constructivismo
de Joaquín Torres-García;
los bodegones cubistas de Maria
Blanchard; el gran cuadro de
Manuel Ángeles Ortiz
“Balcón Abierto
y plato con pescados”,
de innegable esencia mediterránea
y vital, o el cuadro de Celso
Lagar “La Feria de Troné,
París”, a caballo
entre el impresionismo y el
cubismo.
De especial
mención son las obras
del Albert Gleizes, sumamente
originales por la composición
extrañamente armónica
de los trazos geométricos
(“El Escolar”) o
por la utilización de
colores fríos y la visión
del paisaje rural muy inspirada
en las primeras aproximaciones
cubistas de Picasso y Braque,
influidos a su vez por Cèzanne.
También hay un paisaje
de Valmier, ovalado, muy colorista,
pero de trazo cercano al cubismo
más hermético
de difícil comprensión
aunque con una gran capacidad
para detener al visitante unos
cuantos minutos ante él.
Por último
hay que reseñar la obra
de dos pintoras rusas. De la
primera, Natalia Goncharova,
considerada el primer pintor
cubista ruso, hay un sorprendente
cuadro titulado “La Ropa
Blanca”, de un impacto
visual incuestionable por la
vivacidad y claridad de sus
tonalidades (esas pompas de
jabón cubistas...) y
porque utiliza elementos como
las letras estarcidas de tipografía
rusa, entre lavadoras, planchas
y prendas inmaculadas, en el
marco de un cubismo analítico
y accesible. De Alexandra Exter,
la ucraniana que viajó
a París donde conoció
a Apollinaire, Braque y Picasso,
se exhibe “Bodegón
Con Libros y Frutero”,
un sorprendente cuadro en el
que utiliza además de
los recursos propios del cubismo,
la técnica del collage
que tanto le gustaba a Picasso
y que aquí se materializa
en la utilización de
recortes de periódicos
rusos.
En definitiva,
un paseo mas que recomendable
por una de las vanguardias más
polémicas e interesantes
del siglo XX, que esta exposición
ayuda a entender y a propiciar
el acercamiento curiosidad e
interés.
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El Jardín

Ropa Blanca
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