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EL CUBISMO Y SUS ENTORNOS

Fundación Arte y Tecnología de Telefónica (Madrid) Hasta el: 27-03-2005 C/ Fuencarral, 3 , esq. Gran Vía. Pases: M-V de 10 a 14 y de 17 a 20 h. S, D y fest. de 10 a 14 h.

La fundación Telefónica presenta la exposición El Cubismo Y Sus Entornos En Las Colecciones De Telefónica, un compendio de obras representativas de esta vanguardia histórica inventada prácticamente por Picasso y Braque a principios del siglo pasado en París. Pese a que no hay cuadros de estos dos genios del cubismo, la muestra propone un interesante recorrido por este geométrico modo de entender el arte a través de 40 obras de pintores españoles y también de otras nacionalidades. Una muestra llena de ángulos, líneas, y de un inusitado colorido.

Quizás de toda la exposición el que mejor esté representado sea Juan Gris, uno de los grandes cubistas de todos los tiempos, sobre el que se está gestando una importante exposición en Madrid. Sus cuadros ofrecen una adhesión a la poética cubista, depurada, elegante, con un cuidado extremo por las formas pero también por los colores. Nada mas entrar a la exposición nos encontramos con “El Jardín”, un prodigio de cubismo sintético -del que se considera precursor a Gris-, debido a la reconstrucción de este paisajes a través de sus elementos más característicos. En “El Jardín”, a parte de gozar con la geometría y la disposición de las verjas, los setos y el cielo, el espectador se deleita con la lucidez armónica a la hora de conjugar esos verdes apagados con el azul claro del cielo y el negro de las vallas. De Juan Gris se pueden ver además otras obras como el retrato de “La Cantante”, su particular “Arlequín” cubista y múltiples bodegones en los que no faltan las guitarras, el objeto más reiterativo en esta exposición, que debió ejercer una especial fascinación a los seguidores de esta vanguardia.

Pero no sólo de cuadros de Gris se compone esta muestra. También están representados otros pintores como Rafael Barradas, del que podemos apreciar un par de retratos; el constructivismo de Joaquín Torres-García; los bodegones cubistas de Maria Blanchard; el gran cuadro de Manuel Ángeles Ortiz “Balcón Abierto y plato con pescados”, de innegable esencia mediterránea y vital, o el cuadro de Celso Lagar “La Feria de Troné, París”, a caballo entre el impresionismo y el cubismo.

De especial mención son las obras del Albert Gleizes, sumamente originales por la composición extrañamente armónica de los trazos geométricos (“El Escolar”) o por la utilización de colores fríos y la visión del paisaje rural muy inspirada en las primeras aproximaciones cubistas de Picasso y Braque, influidos a su vez por Cèzanne. También hay un paisaje de Valmier, ovalado, muy colorista, pero de trazo cercano al cubismo más hermético de difícil comprensión aunque con una gran capacidad para detener al visitante unos cuantos minutos ante él.

Por último hay que reseñar la obra de dos pintoras rusas. De la primera, Natalia Goncharova, considerada el primer pintor cubista ruso, hay un sorprendente cuadro titulado “La Ropa Blanca”, de un impacto visual incuestionable por la vivacidad y claridad de sus tonalidades (esas pompas de jabón cubistas...) y porque utiliza elementos como las letras estarcidas de tipografía rusa, entre lavadoras, planchas y prendas inmaculadas, en el marco de un cubismo analítico y accesible. De Alexandra Exter, la ucraniana que viajó a París donde conoció a Apollinaire, Braque y Picasso, se exhibe “Bodegón Con Libros y Frutero”, un sorprendente cuadro en el que utiliza además de los recursos propios del cubismo, la técnica del collage que tanto le gustaba a Picasso y que aquí se materializa en la utilización de recortes de periódicos rusos.

En definitiva, un paseo mas que recomendable por una de las vanguardias más polémicas e interesantes del siglo XX, que esta exposición ayuda a entender y a propiciar el acercamiento curiosidad e interés.

 

 

 

 


El Jardín

 

 


Ropa Blanca