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FORTUNY: 1838-1874

Museo Nacional de Arte de Cataluña. Barcelona.

Fortuny inició su labor artística en la ciudad de Reus, pero su prematura orfandad le obligó a trasladarse con su abuelo a Barcelona, donde inició su proceso de formación que culminó con su educación académica en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona.

La diputación Provincial de Barcelona con motivo de la guerra hispanomarroquí envía a Fortuny en 1859 al escenario de la batalla con el objetivo de llevar al lienzo los momentos más importantes de esta guerra.

Este paisaje y esta atmósfera transforma la paleta del pintor en unos tonos más luminosos y coloristas. Realizó también numerosas acuarelas de temas orientalistas.

Con su traslado a Roma comienza la Pintura de Género, con un lenguaje meticuloso, y una representación excepcional de la calidad matérica de los objetos. Con esta pintura inicia una práctica; la de crear tres versiones de una misma obra, destacando “El coleccionista de estampas”, reunidas por primera vez en esta exposición.

Tras su estancia en Roma marcha a Madrid, donde realizó una serie de pinturas y acuarelas de temática taurina, a mi juicio las menos llamativas o interesantes, aunque de gran calidad técnica, dentro de la extensa obra de Fortuny. Será en este momento cuando decide contraer matrimonio con Cecilia Madrazo, hija de su querido amigo Federico de Madrazo., gracias a ello tuvo
la oportunidad de ver en el entorno de la familia Madrazo obras de Goya, los cuales dejaron una profunda huella en su obras de este periodo.

Con su traslado a París obtiene el éxito comercial. Realiza una importante exposición en 1870 que le convertirá en uno de los pintores más cotizados del momento. Esta pintura de género ambientada en el XVIII encajaba perfectamente con el gusto imperante de la época.

Existe otra faceta del pintor no tan conocida pero igualmente brillante: Fortuny Grabador.

Destaca la influencia tanto temática como estilística de Francisco de Goya, aunque será el grabado orientalista el que destaque sobre el resto de su producción.

Un nuevo lenguaje artístico llega con su estancia en Granada, la vida al aire libre de Fortuny y su familia en esta ciudad, el sol radiante de cada día, hacen que el pintor se centre en representar escenas cotidianas al aire libre inundadas de luz.

Roma y Portici serán su última etapa. Portici, era una ciudad con iguales condiciones lumínicas que Granada, por lo que su pintura no sufre un gran cambio con este traslado, si no simplemente una evolución.

Su inesperada muerte, trece días antes de abandonar Portici, interrumpía la carrera del mejor pintor español del siglo XIX después de Goya.