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A finales de
los años 70’ del
siglo pasado y coincidiendo
con el cambio político
que sufre España a partir
del 75, surge en Madrid lo que
se dio a conocer como la “Movida
Madrileña”, movimiento
cultural que abarcó las
artes escénicas, las
artes plásticas y la
vida sociocultural de la capital
española.
Una nueva
generación de artistas
irrumpe en escena.
Artistas de
todo tipo; cineastas, pintores,
cantantes... y fotógrafos.
Javier Campano,
fotógrafo, será
responsable junto con otros
artistas de la talla de Ouka
Lele o García Alix, de
movilizar y despertar el panorama
fotográfico del país,
que hasta entonces se había
caracterizado por su nitidez
en la técnica y su visión
documental en las formas.
Una nueva
generación de fotógrafos
que, aun con evidentes diferencias
estilísticas, les une
el deseo de retratar un mundo
cercano y lleno de vida que
es el Madrid de los años
80’, y así, comienzan
a retratar su entorno, sus escenarios,
sus gentes.
Campano decide
acercarse al arte conceptual
en su obra surgiendo así
miradas íntimas y subjetivas
de los lugares y las gentes
que retrata. Juega con la luz,
con el movimiento, con el contraste
y con el enfoque. Retazos y
movimientos, luces y sensaciones.
En 1992 expone
una serie de retratos de amigos
de la época; Almodóvar,
Miguel Ángel Campano,
Adolfo Arrieta...
Sin abandonar
nunca, (y de hecho es lo que
compone su obra mayoritariamente,
digamos que lo “excepcional”
fueron los retratos), las fotografías
de los lugares que ha recorrido
y por donde ha pasado y vivido,
cabe destacar su ciudad natal,
Madrid.
Parte de aquellas
obras son las que se exponen
ahora en el MNCARS, unas obras
íntimas llenas de cierta
belleza calma.
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