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JOAN REBULL

Desde 01/10/2003 hasta 19/01/2004

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Santa Isabel, 52 28012 madrid.

El artista catalán Joan Rebull a través de sus esculturas expuestas estos días y hasta el 19 de enero en el MNCARS, nos acerca a la antigüedad, por sus estudios en escultura arcaica, a través de esculturas modernas realizadas en el siglo XX.

La exposición se organiza cronológicamente entre 1918-1945, y muestra dibujos, pintura y escultura procedente de diversos museos catalanes y de colecciones privadas. Los años en los que se centra la exposición coinciden con las dos guerras mundiales y la civil española, aunque ni la temática de sus dibujos ni de sus esculturas hacen referencia a ello.

En 1917 se integró en el grupo “Els Evolucionistes”, los cuales reaccionan contra el nouvecentismo en Cataluña. Entre el 26 y el 29 conoce a Picasso y entabla una estrecha amistad con él, coincidiendo con su traslado a París en esta época. Vemos expuesto, aunque en muy mal estado de conservación, tristemente Retrato de Maya Picasso..

La muestra bien organizada, se distribuye tan sólo en dos salas. En la primera, nos encontramos Autorretrato (1939-40), realizado en barro crudo, el cual para mi gusto concede un aspecto algo rudo, tosco y no demasiado expresivo. Contrasta bastante con otro autorretrato suyo de 1919 que se encuentra en la misma sala. Por el contrario este lo realizó en piedra y siendo anterior nos da la sensación de ser una persona de mayor edad y personajes completamente distintos. Este segundo ya nos muestra ese gusto por la escultura de la antigüedad, con ese gran bloque de piedra y con esa rotundidad Rebull sintetiza los valores puros del arte arcaico para crear una nueva escultura más realista y más moderna.

Retrato de Ana (1928), es de gran hieratismo y frialdad. Hay que tener en cuenta que esta “frialdad” que nos transmite puede ser por tratarse de un material muy duro y difícil de trabajar.
Se exhiben otras dos cabezas de mujer donde el único detalle diverso es la forma de tratar el cabello, aunque siempre en forma de casquete como en la antiguedad clásica.

En el centro de la sala vemos Niña con trenzas de 1933. Esa nariz algo respingona le otorga un aire más realista. Retrato delicado, donde el artista consigue un toque tierno a la vez que infantil. El color del bronce patinado contrasta con el resto de la sala en en barro o terracota.

Los relieves de tema bucólico, las pequeñas figuras de terracota, de recuerdo matissiano, y sus dibujos donde predomina el desnudo, son otros ejemplos de las búsquedas formales que llevo a cabo en estos intensos años.

Al pasar a la segunda sala, la obra más llamativa es el Grupo de niños Pérez Olaguer. Se trata de un gran bloque marmóreo esculpido con gran exquisitez. Se observa un juego de curvas a través de la unión de los brazos de las tres figuras, lo cual a la vez nos transmite una sensación de dulzura y cariño.

En piedra policromada tenemos Retrato de Maria Rosa, el más realista de toda esta época. Se observa un mayor interés por el natural, como vemos en las incisiones que realiza el artista en la cabeza para crear el cabello de la niña. Completan la exposición algunas escenas cotidianas como Dos ciclistas, que muestran un acercamiento a temas modernos, que no aparece en su obra escultórica.