|
Llevo viendo
guitarras y partituras de Juan
Gris desde que esto del arte
entró a formar parte
de mi vida.
Y no es nada
halagador, porque ya empezaba
yo a estar cansada de este hombre
que solo sabía, a mi
entender, copiar hasta la saciedad
la fórmula del éxito
iniciada en Paris con su buen
amigo Pablo Picasso.
Juan Gris se
me antojaba, lo cual dice muy
poco a mi favor, un hombre relativamente
mediocre, y esto lo digo muy
a mi pesar, avergonzada de semejante
ignorancia, pero es de sabios
rectificar y quiero que esto
sirva como autocastigo y alegato
y homenaje al que fue José
Victoriano González,
alias Juan Gris.
Para muchos
de nosotros Juan Gris no era
más que el “padre”
pobre del Cubismo, un personaje
que iba siempre escrito a trompicones
detrás del nombre de
Pablo Picasso, que había
pasado a la historia por ser
compañero de aventuras
artísticas del Malagueño,
por ser español y no
poder dejarle de lado....
Juan Gris era
lo mismo que decir guitarras
y partituras cubistas, y agradezco
desde aquí a Paloma Esteban,
comisaria de la exposición
que esta teniendo lugar en el
Reina Sofía, haberme
limpiado la cabeza de semejantes
pensamientos.
He descubierto
a este madrileño de nacimiento
y francés de adopción.
Y aunque las
biografías son tediosas
no son por menos importantes,
nos ayudan a situar a las personas
en su contexto porque cada cosa
que hacemos depende de nuestras
circunstancias, de nuestro tiempo
y de la época que nos
ha tocado vivir.
Juan Gris se
llamaba José Victoriano
González.
Nació
en marzo de 1887 en Madrid y
vivió con su familia
en la calle del Carmen hasta
que con 17 añitos se
alquila un estudio en la calle
Martín de los Heros y
se marcha con sus pinceles y
sus cartones a pintar lo que
le rodea, que no es poco ni
poco interesante.
Con 15 años
ingresa en la Escuela de Artes
y Oficios y empieza a trabajar
como ilustrador en las revistas
Blanco y Negro y Madrid cómico...
Por aquí
nos quedamos.
Porque es aquí
donde empieza la exposición.
Una exposición
con muchos de aquellos dibujos
y otros muchos más, de
su época parisienne donde
trabajó igualmente como
ilustrador en revistas como
Le rire, Le charivari, Le témoin....
sin abandonar del todo España,
donde sigue colaborando con
revistas nacionales tales como
Papito, Papel de Estraza o Renacimiento
latino.
Es fabuloso
constatar su talento como dibujante,
sus viñetas cómicas,
sus ilustraciones...esa faceta
tan desconocida hasta ahora
del pintor.
Pecado que
las viñetas no han sido
traducidas y uno se pierde al
Juan Gris cómico, pero
aun así uno se queda
igualmente prendado.
Uno se enamora
inmediatamente de esos dibujos
que retratan una época,
la de principios del siglo XX,
esa misma època que recreaban
los Impresionistas a base de
pinceladas y manchas de color.
Juán Gris, en cambio,
lo hará con papel, lápiz
y gouache.
Y un inciso;
a todos aquellos amantes de
la moda y la sociología,
no se pierdan esta oportunidad
de ver los trajes, la ropa,
los peinados.... de un París
en pleno apogeo y ebullición,
no se pierdan los bailes, las
carreras de caballos, los primeros
aeroplanos....
Me recuerdan
mucho sus primeros dibujos a
aquellos de Penagos, incluso
a aquella Celia de Elena Fortún...
Es una exposición
que me ha dejado sin palabras,
redescubrir un personaje que
se tenía en alguna parte
perdida en la cabeza es siempre
refrescante y gratificador.
Es una ducha
tonificante para la memoria
y un homenaje a un dibujante
extraordinario del que desde
aquí, rindo mi más
sincero homenaje.
|