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Bajo la denominación
de “Kyrios” (del
griego, Señor) la XIII
edición de la muestra
de las Edades del Hombre continúa
su periplo comenzado hace ya
más de una década
y que le ha llevado por toda
Castilla y León, además
de Bélgica (Amberes)
en 1995 y Estados Unidos (Nueva
York) en 2002, ubicándose
en esta ocasión en la
antigua Miróbriga.
La exposición
recoge algo más de dos
centenares de obras de arte
sacro de todo tipo: escultura,
pintura, retablos, instrumentos
propios de la celebración
de las misas o pertenecientes
a la misma catedral… bajo
el nexo común de pertenecer
en su inmensa mayoría
(puesto que también hay
alguna obra de origen portugués)
a diócesis castellanas.
El conjunto
artístico aparece recogido
en torno a cinco temáticas
bíblicas que ocupan todo
el espacio del templo, apareciendo
cada obra, según la iconografía
que represente, recogida en
un espacio distinto.”Según
las escrituras” es el
primero de ellos en el que podemos
ver distintos ejemplos que recogen
parte del Antiguo Testamento
y lo anterior al nacimiento
de Jesucristo, “Puso su
morada entre nosotros”
trata sobre los primeros años
de la figura central del cristianismo
y “Pasó haciendo
el bien” la vida y obra
de éste centrada en el
aspecto de los milagros. El
cuarto capítulo bajo
el epígrafe “Misterio
Pascual” acoge la parte
que en la Biblia correspondiera
desde la entrada en Jerusalén
hasta la resurrección.
La última parada “Ven,
Señor Jesús”
se centra en lo que “sería”
el regreso de Jesucristo.
En los cinco
apartados podemos ver conviviendo
juntas creaciones de diferentes
épocas y estilos: Modernos,
barrocos, románicos,
gótico, del Renacimiento,
flamencos, incluso alguna pequeña
muestra de arte colonial agrupadas
en torno al quinteto de separaciones.
Cabe destacar entre la amplia
variedad dos instantes que unen
lo audiovisual con piezas de
la exposición. El primero
de ellos es el Pórtico
del Perdón, del siglo
XIII, entrada natural a la catedral,
en donde mediante una voz en
off se va relatando de forma
cronológica la historia
bíblica que aparece representada
en la fachada a la vez que,
mediante un juego de luces,
se va haciendo incidencia en
el momento representado en la
piedra del que se nos habla
a cada instante. La segunda
representación, en la
capilla mayor, es un audiovisual
que recoge imágenes de
las escenas pintadas en tablas
por Fernando Gallego y sus colaboradores
expuestos en el Museo de Arte
de Tucson (Arizona) y que antes
ocupaban el retablo mayor de
la misma catedral. En el podemos
ver cómo, desde la perspectiva
cristiana, se creo el mundo
hasta la resurrección
de Jesucristo mezclando escenas
de las tablas junto a imagen
real de actores representando
a personajes como San Pedro
o María Magdalena. Sin
olvidarnos del coro del templo,
del siglo XV, que recoge multitud
de detalles ornamentales en
madera, no todos ellos de tema
sagrado.
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