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LUIS MELÉNDEZ

Bodegones. Museo del Prado. 17 Feb-16 Mayo

Luis Meléndez nació en Nápoles en 1719.

Y nació allí de casualidad, porque su padre, pintor asturiano de nombre Francisco, se estableció en la ciudad italiana en 1699 donde permaneció con su familia hasta que su hijo cumplió un año de edad.

Cuando regresan a España, donde reina Felipe V, primer Borbón de la monarquía española, se instalan en Madrid, y Luis inicia sus estudios de pintura, tradición obliga, primero en el taller de su padre y más tarde en los talleres de la Junta Preparatoria de la Academia de Bellas Artes.

Por entonces la Academia de Bellas Artes estaba aun en proceso de nacimiento y no era la institución que conocemos hoy como tal, hecho que no tendrá lugar hasta el año 1752 fecha en la que nace la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, tal y como se la conoce en nuestros días.

Francisco, el padre de Luis, fue uno de aquellos responsables del nacimiento de esta nueva institución, pero las continuas desavenencias con sus compañeros hace que poco a poco vaya retirándose del proyecto dejando de lado sus quehaceres, hecho que afectó a su hijo el cual es oficialmente expulsado de la Academia en el año 1748.

A partir de ahí e interrumpida de golpe su educación oficial, Luis decide emprender el vuelo y pagándose él mismo el viaje se marcha a Italia, donde permanece en las ciudades de Roma y Nápoles.

Años más tarde regresa a Madrid, Fernando VI es quien reina ahora, y trabajará, por encargo del propio monarca, como ilustrador, realizando pequeños paisajes para los libros del coro de la Real Capilla.

Pasan los años, 1759, cambia de nuevo el rey, aparece en escena Carlos III, el “mejor alcalde de Madrid”, y nuestro artista se especializa en bodegones, realizando una serie de pinturas dedicadas al Príncipe de Asturias, hijo del rey, futuro Carlos VI., bodegones que ahora el Prado reúne en esta pequeña exposición titulada, como no podía ser de otra manera, “Luis Meléndez. Bodegones”.

Como bien se puede suponer por la trayectoria artística del napolitano, su mayor sueño fue la de llegar a ser Pintor del Rey, cargo que, paradojas de la vida y aun habiendo trabajado prácticamente toda su vida para la corte, nunca llegó, mas aun, se sabe que murió de manera algo oscura y totalmente falto de recursos en Madrid en el año 1780.

Como ya he mencionado antes, es esta una pequeña exposición que nos ofrece una serie de cuadros y objetos de la época (la mayoría de los cuales aparecen también representados en las pinturas), y que nos da asimismo a conocer detalles de entonces tan curiosos como la fecha en la que el tenedor hace su aparición sustituyendo al cucharón de madera de siempre, y los platos se vuelven individuales y no colectivos como habían sido hasta entonces.

A quien le guste aquella época y tenga curiosidad por conocer lo que entonces se comía, cómo se comía y en qué momento se hacía, así como descubrir un pintor prácticamente desconocido entre el gran público, es esta una buena muestra, interesante, y por pequeña y selecta, fácil de asimilar, ver y disfrutar.