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PATINIR EN EL MUSEO DEL PRADO

Museo del Prado (Madrid) De martes a domingo y festivos: 09.00h - 20.00h. Hasta el 7 de Octubre

El hombre que Durero definió como un “buen pintor de paisajes” es el protagonista de esta exposición que recoge 42 obras de colecciones particulares, instituciones nacionales (Museo Thyssen Bornemisza, Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial…) e internacionales (Museo de arte de Philadelphia, Nacional Gallery, Metropolitan de Nueva York, Museum Schone Kunsten, Museo Mayer Van der Bergh…), divididas en varias partes donde no todas son creaciones del pintor flamenco. Poco se sabe de su producción, ya que sólo se conocen 29 cuadros que él pintara o supervisara. A ese respecto la exposición le otorga la autoría de “Paisaje con crucifixión en el monte Calvario”. Nació en la actual Bélgica en 1485 y falleció en 1524.

Patinir es reconocido como el primer europeo especializado en paisajes. En su obra pictórica combina fantasía con realidad además de evocar la inmensidad y esplendor de la naturaleza. Esta forma de representar con el pincel encuentra predecesores en los principios del S.XV con los paisajes de las escenas de Durero. De él capta la extensión del paisaje hasta la lejanía o la división del mismo en dos partes metafóricas que representarían el bien y el mal, otras influencias son los manuscritos iluminados del siglo XV y principios del XVI o pintores como Jan Van Eyck, Robert Campin o Van der Weyden. A sus precedentes está dedicada la primera estancia del recorrido donde, además de ejemplos de lo anterior, podemos ver cuadros como “La Anunciación. La Visitación. La Adoración por los ángeles. La Adoración de los magos” de Dirk Bouts o “El carro del heno” de El Bosco.

El siguiente paso que se nos enseña es la contemplación de una decena de sus obras tempranas realizadas junto a su taller. Así, en “Paisaje con la Asunción de la Virgen”, “Paisaje con la huida a Egipto” o “Tríptico con San Jerónimo, San Juan, San Antonio y María Magdalena” vemos algunas de las más importantes características presentes en sus trazos como los horizontes en un lugar alto (que permite ocupar más extensión), un punto de vista elevado en las zonas cercanas y de frente en las lejanas (igual ocurre en las figuras), colores intensos y particulares (sobre todo el azul) que son pardos en un primer plano y verdes en uno medio.

Avanzando hacia la siguiente parte se encuentra la complicación de identificar sus creaciones frente a las que hicieron imitadores. Las representaciones que se enseñan, entre otras, son “Paisaje con San Jerónimo”, “Tríptico San Jerónimo Penitente, el Bautismo de Cristo y las Tentaciones de San Antonio” y “Paisaje con el descanso en la huida a Egipto”. A continuación se verán los cuadros del periodo correspondiente entre 1520 y 1524, caracterizado por la inspiración de El Bosco y la habilidad de unir la observación detallada al máximo junto con amplias panorámicas. La obra más conocida que aquí podemos ver es “Caronte atravesando la laguna Estigia”.

El hecho de que el paisaje como género pictórico evolucionó hasta convertirse en uno de los asuntos más comunes en el arte llevando a la aparición de otros especialistas como Henrry Met de Bles y Jan Van Amstel es la conclusión del recorrido, que se ilustra con labores de su amigo Quentin Metsys, Bernard Van Orley, Joos Van Cleve, el Maestro de las medias figuras (se cree que pudo ser él mismo) o Lucas Van Valckenbach (entre otros).