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El hombre
que Durero definió como
un “buen pintor de paisajes”
es el protagonista de esta exposición
que recoge 42 obras de colecciones
particulares, instituciones
nacionales (Museo Thyssen Bornemisza,
Real Monasterio de San Lorenzo
del Escorial…) e internacionales
(Museo de arte de Philadelphia,
Nacional Gallery, Metropolitan
de Nueva York, Museum Schone
Kunsten, Museo Mayer Van der
Bergh…), divididas en
varias partes donde no todas
son creaciones del pintor flamenco.
Poco se sabe de su producción,
ya que sólo se conocen
29 cuadros que él pintara
o supervisara. A ese respecto
la exposición le otorga
la autoría de “Paisaje
con crucifixión en el
monte Calvario”. Nació
en la actual Bélgica
en 1485 y falleció en
1524.
Patinir es
reconocido como el primer europeo
especializado en paisajes. En
su obra pictórica combina
fantasía con realidad
además de evocar la inmensidad
y esplendor de la naturaleza.
Esta forma de representar con
el pincel encuentra predecesores
en los principios del S.XV con
los paisajes de las escenas
de Durero. De él capta
la extensión del paisaje
hasta la lejanía o la
división del mismo en
dos partes metafóricas
que representarían el
bien y el mal, otras influencias
son los manuscritos iluminados
del siglo XV y principios del
XVI o pintores como Jan Van
Eyck, Robert Campin o Van der
Weyden. A sus precedentes está
dedicada la primera estancia
del recorrido donde, además
de ejemplos de lo anterior,
podemos ver cuadros como “La
Anunciación. La Visitación.
La Adoración por los
ángeles. La Adoración
de los magos” de Dirk
Bouts o “El carro del
heno” de El Bosco.
El siguiente
paso que se nos enseña
es la contemplación de
una decena de sus obras tempranas
realizadas junto a su taller.
Así, en “Paisaje
con la Asunción de la
Virgen”, “Paisaje
con la huida a Egipto”
o “Tríptico con
San Jerónimo, San Juan,
San Antonio y María Magdalena”
vemos algunas de las más
importantes características
presentes en sus trazos como
los horizontes en un lugar alto
(que permite ocupar más
extensión), un punto
de vista elevado en las zonas
cercanas y de frente en las
lejanas (igual ocurre en las
figuras), colores intensos y
particulares (sobre todo el
azul) que son pardos en un primer
plano y verdes en uno medio.
Avanzando hacia
la siguiente parte se encuentra
la complicación de identificar
sus creaciones frente a las
que hicieron imitadores. Las
representaciones que se enseñan,
entre otras, son “Paisaje
con San Jerónimo”,
“Tríptico San Jerónimo
Penitente, el Bautismo de Cristo
y las Tentaciones de San Antonio”
y “Paisaje con el descanso
en la huida a Egipto”.
A continuación se verán
los cuadros del periodo correspondiente
entre 1520 y 1524, caracterizado
por la inspiración de
El Bosco y la habilidad de unir
la observación detallada
al máximo junto con amplias
panorámicas. La obra
más conocida que aquí
podemos ver es “Caronte
atravesando la laguna Estigia”.
El hecho de
que el paisaje como género
pictórico evolucionó
hasta convertirse en uno de
los asuntos más comunes
en el arte llevando a la aparición
de otros especialistas como
Henrry Met de Bles y Jan Van
Amstel es la conclusión
del recorrido, que se ilustra
con labores de su amigo Quentin
Metsys, Bernard Van Orley, Joos
Van Cleve, el Maestro de las
medias figuras (se cree que
pudo ser él mismo) o
Lucas Van Valckenbach (entre
otros).
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