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TATE MODERM

Turbine Hall (Londres) 16 Octubre 2003- 21 Marzo 2004

Olafur Eliasson es danés, de padres islandeses, vive y trabaja en Berlín, sus obras han recorrido ya museos tan importantes como el Guggenheim de Nueva York, el Museo de Arte Contemporáneo de Los Angeles, la Fundación Deste de Atenas, y en el 2003 ha representado a Dinamarca en la Bienal de Venecia.

El trabajo de este artista se basa en crear impresionantes instalaciones, y lo que realmente explora es la reacción de las distintas personas ante un fenómeno natural en un espacio que no es el suyo. Este es el caso del clima ambiental que ha creado específicamente para la Turbine Hall, en la Tate Modern, un espacio por otra parte que por su inmensidad y magnificencia es perfecto para recibir este tipo de “obras” o “acontecimientos” sobrenaturales, ya que se crea una perfecta sintonía entre espacio y obra.

Si ya Duchamp provocó en su época, descontextualizando un objeto cotidiano, es decir, trasladando un objeto de uso diario, como es un urinario, a un museo y más tarde lo definió como obra de arte, ahora Eliasson lo que hace es intentar llevar a un museo algo tan “imposible” como es el clima, o el tiempo...

El público reacciona de manera muy diversa, y es esto lo que más le interesa a Eliasson. Unos se tumban y relajan como si tomaran el sol en la playa, otros en círculo charlan dejando pasar el tiempo, como si estuvieran en un día de picnic en pleno verano, algunos se quedan concentrados y muy pensativos mirando directamente al sol. Lo que trata el artista es explorar ideas sobre la percepción, experiencia y representación.

Los elementos básicos del tiempo: agua, luz, temperatura y presión, son los materiales que el artista a utilizado a lo largo de su carrera, introduciendo fenómenos naturales en sitios inesperados.

Todos los trabajos de Olafur Eliasson exploran la relación entre espectador y objeto. Esta es la representación del Sol y el Cielo. El techo esta cubierto por un enorme espejo que refleja el espacio inferior. Al final de la sala una forma gigante semicircular creada por cientos de lámparas se refleja en el espejo superior y crea una enorme esfera radiante.

Las muestras sobre el “tiempo” de Olafur Eliasson son unos de los pocos encuentros con la naturaleza en estado puro en plena ciudad.
El artista evoca al hombre del Romanticismo, al sumergir al público en la inmensidad de ese paisaje desconocido.

Los visitantes pueden ver las estructuras y sistemas eléctricos distribuidos por todo el espacio; “Quiero que ellos mismos entiendan la experiencia de la construcción, y así ser capaces de evaluar y cuestionarse temas a través de esta experiencia directa” dice el artista.

La entrada en el museo con esa luz neblinosa y sobrenatural, el enorme “sol” deslumbrándonos hace que sea una exposición atípica e inolvidable.