Principal / Escapada / Bergen
BERGEN

EL HOGAR DE LA NIEBLA

Muchas veces, los viajeros suelen hablar de la magia de un lugar en cuanto lo pisas. Pero esto es algo muy particular en el interior de cada uno. Tengo amigos que han visitado Australia y venían maravillados de aquel grandioso país, sin embargo a mí no me atrae.

Por eso, cuando viajé al lugar donde mis pensamientos habían navegado tantas veces en los últimos años, Escandinavia, sentí una emoción especial cuando descendí del avión en el aeropuerto de Arlanda en Estocolmo. Uppsala, Copenhague, Oslo,... y Bergen.

Situada en el medio oeste del país al entrar en la ciudad te choca encontrarte con algo similar a un puesto fronterizo donde te cobran un canon por circular por las calles de la segunda localidad más poblada de Noruega, lo cual no quiere decir demasiado, con 200.000 habitantes. Este mal comienzo se disipa en cuanto atraviesas un largo túnel y aparece ante tus ojos un coqueto enclave rodeado de siete montañas que abrazan las frías aguas del Mar de Noruega.

Fundada en el año 1070 por el rey Olav Kyrre, curioso personaje cuya principal “cualidad” fue la de convertir a los paganos herederos de la injustamente maltratada cultura vikinga en cristianos mediante un procedimiento de lo más eficaz: El que no acudía a misa era decapitado. No es de extrañar que los otrora adoradores de Odín, Thor o Baldir renegaran, por lo menos oficialmente, de sus abigarrados dioses y se rindieran al culto monoteísta procedente de un lugar, Galilea, del que ni siquiera habían oído hablar ellos los navegantes más intrépidos de la época que en el 999 había llegado a un lugar que denominaron Vinland (Tierra del Vino) que 500 años después adoptaría por nombre América. Pero eso es otra historia...

Volvamos a este pequeño enclave que floreció rápidamente y se convirtió en capital del reino durante los siglos XII y XIII. Hay que aclarar que, etimológicamente, no se podía haber escogido una mejor denominación; Bergen significa en noruego “las montañas”. Y es que esta singular localización va a significar que durante muchos siglos, su contacto con el resto de los mortales se hiciera por mar.

El visitar una ciudad de estas características tiene la ventaja de que no necesitas ningún tipo de transporte para descubrir todas las maravillas que se esconden. Únicamente, y aquí empezamos nuestro recorrido, habrá que realizar un importante desplazamiento para conocer la Gamle Bergen (ciudad vieja) donde podremos admirar las pocas casas de madera que sobrevivieron al incendio que arrasó la población en 1918.

Un paseo corto pero emotivo que culmina en una precioso hogar con una caseta en el jardín que no aportaría nada si no fuera porque en su interior el gran Edvard Grieg compuso algunas de sus más bellas obras como Peer Gynt realizadas para una representación del cuenta de Henrik Ibsen del mismo nombre.

Volviendo al corazón de la moderna Bergen, toda su vida gira alrededor del puerto, por lo que nada mejor que echar una vistazo a la lonja, punto de ebullición de la ciudad, y charlar un ratito con un pescadero aragonés que nos recomienda comprar carne de ballena ya que aquí es uno de los pocos lugares en el mundo donde se puede adquirir.

En mi caso, rechacé amablemente tal solicitud y preferí escuchar sus loas a la tranquilidad de la zona, el buen clima (me explicó que debido a la corriente del Golfo la temperatura no baja de los 10 grados bajo cero, vamos, excepcional si vienes de España) y la fina lluvia que acompaña pertinazmente a la niebla durante más de ¡300 días al año.

Pero, sin duda, la joya de la ciudad se encuentra a escasos 200 metros de la lonja. Nos referimos a las Casas de Madera conservadas desde los tiempos en que ésta era uno de los principales enclaves de la Liga Hanseática, asociación de ciudades comerciales de la Europa septentrional que floreció entre los siglos XII y XVI. Consideradas Patrimonio de la Humanidad, aquí se alojaban los marineros que venían desde los diferentes puertos del Norte de Alemania. La estrechez de las pocas calles de la zona deja entrever que, durante tiempos pretéritos, más de una reyerta se dirimió en sus esquinas. Una vez dejadas atrás y siguiendo por la “avenida” que linda el mar, Bryggen, llegamos al centro de Bergen.

A partir de aquí, lo mejor es dejar guiar tus pasos por la intuición y degustar todos los pequeños detalles que ofrecen sus calles. Así, Torgallmenninge, es un curioso paseo peatonal, arteria central urbanística, que termina en una larga cuesta que nos conduce a la Iglesia de Johannes y el Museo de Historia Natural que, si bien en su interior no aportan nada, sí constituyen uno de los pocos lugares en el centro de una ciudad donde te puedes encontrar en un estado de tranquilidad absoluta y siguiendo un poco hacia delante te encuentras en una plaza con una estatua dedicada a Ibsen. Aquí se ubica un café - pub en el que cualquier tarde, y si le echas un pocode cara, puedes disfrutar de una tertulia con Jonstein Gardner, el autor de uno de los libros de más éxito de los últimos años, El Mundo de Sofía.

Después de la conversación, se desciende otra vez al centro de la ciudad donde, antes de llegar al pequeño estanque interior de agua salada (Lille Lungegardsvann) llegamos a la sala de conciertos Grieghallen, donde se organizan conciertos y un festival de teatro anual que es uno de los 4 acontecimientos culturales a los que asiste el Rey de Noruega. El edificio, al mirarlo desde alguna de las colinas que rodean la ciudad, tiene forma de piano, incluso puedes distinguir hasta las “teclas”.
Nos detenemos en Grieghallen para contar una curiosidad. A pesar de tan magno nombre y su solemne cometido, este complejo cuenta con un estudio de grabación donde se han registrado algunas de las piezas míticas de un estilo que, en este país, alcanzó su máximo dimensión musical e incidental: El Black metal.

Para los iniciados de aquí salieron, entre otros, obras maestras como Mayhem “De misteriis dom Sathanas”, Inmortal “Pure Holocaust” o Burzum “Hviis Lyset tar oss” y es que si Edvard Grieg levantara la cabeza...Anécdotas aparte, hay otros lugares bastante interesantes. En la península de Nordnes que protege al puerto se sitúa un interesante acuario, Akvariet, con una gran variedad de especies que vagan por el Mar del Norte. También es imprescindible ascender, en funicular por supuesto (Floibanen), a alguna de las montañas de Bergen y observar una vista panorámica, siempre que la niebla lo permita, inolvidable dado el enclave geográfico en el que se encuentra.

Para completar nuestra visita no podemos dejar de mencionar los alrededores compuestos, por una parte, de infinidad de islas e islotes y ,por otra, de bosques en los que nos adentramos nada más abandonar la ciudad. A 3 kilómetros al sur, y en agradable paseo, está la Fantoft Stavekirke, que era una de las 20 iglesias de maderas conservadas desde el siglo XI que constituyen un documento único de un período de transición entre el paganismo y la cristiandad. Y digo era porque el 6-6-93 a las 6 de la tarde al “señor” Varg Vikernes, más conocido en el mundillo musical como Count Grischnakch, ex-componente de Old Funeral y Mayhem, y único miembro de Burzum, se le ocurrió la “brillante” idea de quemar la iglesia como una forma de luchar contra el cristianismo.

El pecado del templo era perturbar a la naturaleza. Yo me preguntó, sin ánimo de blasfemar ni herir susceptibilidades, si no sería más adecuado para su “lucha” dinamitar una catedral o atentar contralas altas jerarquías eclesiásticos. El caso es que este personaje, que unos meses después asesinó al guitarrista de los Mayhem, Euronymous, por lo que ahora descansa plácidamente en una de las cómodas cárceles noruegos, nos privó de una pieza de la historia independientemente de su significado.

Hasta aquí nuestro recorrido por una ciudad pequeña pero encantadora recomendada especialmente a todos aquellos que disfruten de núcleos urbanos sin grandes monumentos pero que se entrelazan de una manera natural con su entorno sin romper la armonía necesaria de un hábitat que es digno de recordar para toda la vida, eso sí, cuando la niebla te lo permita.