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Irlanda es
un lugar que atrapa todos los
sentidos del viajero, ya sea
por placer, negocios o satisfacer
la sed de aventura. Sus paisajes,
bosques, rutas y senderos, fortalezas
deshabitadas, castillos y aldeas
que se aparecen por cada rincón
de una de las isla europeas
que más ha luchado por
su identidad, introducen a todo
aquel que va, en un cuento de
duendes y hadas, en una historia
de aquellas que te contaban
tus abuelos para que pudieras
dormir. De hecho ese espíritu
de magia está en todos
sus habitantes, sus refranes
y costumbres se basan en ellos,
pues era lo único que
tenían para mantener
sus esperanzas e ilusiones en
un mundo opreso por la corona
británica. La historia
tanto de Irlanda como de sus
pequeños pueblos que
la forman está llena
de leyendas, sus bosques y tierras
guardaban pequeños duendes
que solo algunos han podido
y pueden ver. Estos son afortunados
porque se supone que dan buena
suerte, en cambio si te encuentras
un hada, hay que tener mucho
cuidado.“ Ten cuidado
con las hadas si vas a dar un
paseo”, me decían
siempre. Uno de los muchos símbolos
que identifica a esta gran isla
es un pequeño duende
pelirrojo que siempre va vestido
de verde con un gran baúl
lleno de monedas de oro, y se
supone que da buena fortuna,
llamado Lepricorn. Otros símbolos
que representan a este país
es el trébol de cuatro
hojas para darles buena suerte
en todo lo que hagan, son muy
supersticiosos, un arpa traído
por los galos que conquistaron
parte del país y por
supuesto la cerveza Guinness,
famosa en todo el mundo aunque
mal servida y bebida por muchos
que nunca descubrieron su secreto
reconstituyente y antianímico
que recetan allí todos
los doctores para combatir la
anorexia, la anemia y la potencia
de sus caballos, para las carreras
que tanto les aficiona.
La música
en irlanda es una expresión
cultural y crítica social
que traspasando fronteras, llegó
a crear la música Country
en Estados Unidos. Las melodías
de influencia celta junto a
letras de cultura de cerveza,
bares, jefes y empleados, en
el fondo la realidad diaria,
ante un país que estaba
en auge por luchar a favor de
sus derechos y libertades ante
la opresión. En la música
se utilizan instrumentos como
el Bodhràn, una variedad
del tambor, pipas de diferentes
tamaños, flautas de todo
tipo y otros instrumentos de
tradición celta. No hace
falta mencionar a los grandes
compositores, bandas y solistas
irlandeses que han triunfado
por todo el mundo como U2, Cramberries,
David Gray o Enya. La literatura
no pasa desapercibida en un
país que estaba creciendo
en lo cultural, en la educación,
la economía y sobretodo
en libertades e independencia.
Grandes como James Joyce, Oscar
Wild o Samuel Beckette. La danza
se convierte también
en una expresión del
pueblo. La danza celta o irlandesa
brilla por sus pasos y piruetas,
llenas de saltos que hacen parecer
como si no se movieran. En toda
Irlanda se puede apreciar este
ambiente cultural y auténtico
que aún hoy perdura entre
los más jóvenes.
Su tradición y costumbres
están muy dentro de todos
los irlandeses. De ahí
que en sus pubs todos los días
a partir de las 3 de la tarde
y luego más tarde sobre
las 9, toquen bandas en directo
todos los días de la
semana. En muchos cafés
o bares se reúnen músicos
alrededor de una mesa, para
charlar y tocar. Estos lo hacen
de forma gratuita pero las bebidas
corren a cuenta del bar. Son
como las antiguas tertulias
que con una buena pinta y música
se pueden debatir e incluso
decidir los problemas más
espeluznantes de toda una nación.
La danza está entre los
jóvenes, los adolescentes
y adultos y cuando menos se
lo espera uno pueden aparecer
un par de espontáneos
animando a todos en el pub y
asombrar a los extranjeros que
nunca habían visto danza
sin igual. De todas formas hay
salas en las principales ciudades
como Dublín, Cork, Limerick,
Shannon, Galway y Belfast donde
hacen shows mezclando la típica
música irlandesa con
danza.
Sin duda uno
de los países con más
embrujo es Irlanda. No solo
por sus paisajes, verdes sin
igual, praderas y tierra fértil
sin muchos signos de construcción
masiva ni de avaricia capitalista.
Dividida en cuatro provincias,
Munster es la provincia más
al sur. Están ciudades
como Cork, Capital Cultural
Europea 2005 y la segunda ciudad
de Irlanda después de
Dublín, Kinsale ciudad
portuaria que impresiona la
calidad con la que se conservan
las ruinas de la ciudad y la
entrada que tiene su bahía
al canal de la mancha. Kerry
y su impresionante Ring of Kerry,
Ennis, donde se encuentran los
Acantilados de Moher, impactantes
por sus dimensiones y por lo
que cuentan, si te hechas hacia
adelante notas como el viento
que surge de las olas que rompen
en los acantilados sube hacia
arriba y te empujan hacia atrás.
Al horizonte se divisan las
islas de Aran donde se puede
acampar y pasar la noche en
verano, un ferry te lleva por
15 euros. Estos ocho kilómetros
de acantilados hacen de sus
paredes escarpadas y profundas
calas, una de las maravillas
de la naturaleza creada por
la fuerza del océano
Atlántico. El castillo
de Blarney es otra maravilla
arquitectónica que hay
que visitar, hay que besar una
piedra que está en una
de las paredes en lo alto del
castillo, dicen que te da el
regalo de la elocuencia. Connaught
es la provincia situada en la
costa oeste. Galway es su capital,
ciudad joven y tradicional,
de ambiente costero y estudiantil,
con una mezcla de tradición
moderna y gaélica. Leinster
fue la parte más disputada
y colonizada, de ahí
su patrimonio histórico
en el que se encuentra el monumento
neolítico más
grandioso e impresionante de
Europa, Newgrange. Dublín
también está dentro
de ésta, con el río
Liffey y su vida nocturna la
convierten en el lugar idóneo
para los irlandeses para pasar
el fin de semana. Es un poco
caótica como toda ciudad
pero hay muchos sitios que visitar,
como el Trinity Collage, Saint
Patrick Catedral…y como
no, la fábrica de Guinness
cerca de la casa donde vivió
Arthur Guinness. A las afueras
de la ciudad también
se encuentra la destilería
del whisky Jameson única
en el mundo por su autenticidad
ya que se conserva tal y como
se creó en 1780. Ulster
es la provincia más al
norte. Por su carácter
cerrado y temperatura gélida
no es una de las más
turísticas pero su costa
es espectacular. Tuvo muchos
conflictos con su vecina Belfast
que al pertenecer ésta
última a la corona británica
querían acompañarla
con algunas ciudades de la zona.
A Derry la llamaron Londonderry
y a pesar del rechazo de sus
habitantes por los británicos
muchos, y de pueblos colindantes
incluidos, quisieron compartir
los beneficios de impuestos,
jubilación y rentas del
Reino Unido convirtiéndose
en anglicanos-protestantes.
Irlanda era
una pequeña isla, sus
habitantes originales eran cazadores-recolectores
del periodo Mesolítico.
Con ellos llegaron los celtas,
los anglo-normandos, gaélicos
y británicos conviviendo
estos dos últimos reinos
juntos, hasta ser totalmente
sometidos por los ingleses.
Aún así siguieron
resistiéndose con la
fuerza de sus orígenes,
con resistencia popular ante
gobiernos centralizados por
un fuerte monarca lo que ellos
siempre han querido y tienen
hoy en día es libertad,
favorecer unas confederaciones
de pequeñas y autónomas
unidades de gobierno que beneficiaran
a todos, no a unos solos, los
de la monarquía y el
clero. Y de esta manera se muestra
su gente, humilde, sencilla,
con gran amabilidad y respeto
hacia los demás y los
problemas también de
los demás y de sus respectivas
familias. San Patricio fue el
que llevó el Cristianismo
y el Latín. La religión
fue el refugio de muchos y la
gran salvación de otros.
De ahí que el catolicismo
en el sur sea algo obligatorio
para todo buen irlandés,
así que no se asusten
si ven vírgenes o cristos
con luz a través de las
ventanas de las casas, es lo
habitual. Se convirtió
en el patrón de la nación,
así se celebra cada 17
de marzo, Saint Patricks Day,
reservar con antelación
si quieren ir a Irlanda este
día.
En definitiva
Irlanda y sus bosques encantados,
con su historia, la tradición
y cultura que les marca, sus
numerosos lugares arqueológicos,
cuevas prehistóricas,
ruinas de ciudades y monasterios
que siguen en pie con el paso
del tiempo, castillos de ensueño
y fortalezas que cuentan una
historia que no debes perderte,
hacen de Irlanda un cuento de
hadas.
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