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JAPÓN

Capítulo 3 La noche de Kyoto y Nara

Por la noche salimos sin rumbo fijo a dar una vuelta por Kyoto. Nuestra primera parada fue en una tienda de 24h, los dependientes se quedaron un tanto extrañados a ver a un grupo de gaijines comprando a altas horas de la madrugada, no en vano eran las 3 de la mañana. Nos compramos algo de comer (sándwich de Yakisoba y refresco) y nos hicimos unas fotos con los amables dependientes.

Seguimos nuestro camino hasta la estación pero debíamos estar en la zona equivocada, no encontramos ningún bar ni discoteca, nuestra escapada nocturna se limitó a un paseo. Cuando ya volvíamos a nuestro hostal, unas cuantos adolescentes japoneses (chicos y chicas) nos saludaron desde varias habitación de un hotel, les devolvimos el saludo y nos fuimos a la cama. Al día siguiente, última noche en Kyoto encontramos dos locales que describiremos más adelante.

Nos levantamos temprano y fuimos a la estación de tren de Kyoto, antes de nada nos pasamos por correos para comprar postales y sellos para enviarlas a nuestros familiares, las postales no hizo falta que las comprásemos ya que directamente nos las regalaron, los sellos sí que tuvimos que pagarlos pero lo hicimos gustosamente ya que los necesitábamos y para mayor satisfacción personal eran de Mazinger Z.

Subimos al tren que nos llevaría a Nara haciendo uso de nuestro Japan Rail Pass y se nos indicó que en 50 minutos llegaríamos a dicha ciudad.

El viaje en tren a Nara se nos hizo muy corto, como siempre íbamos charlando en el tren y admirando el paisaje, tan distinto de lo que conocemos. El tren era de los más modestos en los que montamos en toda nuestra estancia pero aún así estaba muy bien.

Llegamos a Nara y preguntamos en la oficina de turismo que hay en la propia estación, con la amabilidad que caracteriza a los japoneses, nos dieron un plano en español (increíble) y nos dirigimos a la zona de los templos después de que nos indicaran el camino, no en vano Nara es famosa por sus templos, al igual que por la cantidad de ciervos que viven en libertad en dicha zona.

De camino a la zona de los templos pasamos por una zona llena de locales comerciales, con tiendas de recuerdos e infinidad de souvenirs. Vimos la Kitty típica de la ciudad que va vestida de ciervo, como no. Hello Kitty es uno de los símbolos del país, cada ciudad tiene su gatita representativa, la verdad es que en esto del marketing los japoneses saben lo que hacen.

Nos detuvimos en alguna que otra tienda pensando en regalos para nuestros familiares y también entramos en la típica sala de juegos recreativos. Nos llamaba la atención ver cómo eran los juegos a los que jugaban allí y nos llevamos una pequeña decepción ya que eran muy similares a los de España. Salvo la máquina de los tambores (tenía que seguir el ritmo de una canción) o la guitarra (mismo mecanismo que el tambor) o una de fútbol que comprabas sobres de fichas de jugadores, que llevan un chip con los datos del mismo, y colocas en un campo de fútbol virtual y haces como de entrenador, las demás eran las mismas que aquí o muy parecidas. También jugamos a una maquinita de habilidad para ganar premios y... ganamos 200 llaveros de ositos, nos alegramos mucho y los ositos eran muy graciosos.

Después del vicio tomamos contacto con los primeros ciervos en libertad, la verdad es que son la mar de sociables, y si compras algo de comida, mucho más.

La zona de los templos budistas y shintoístas es enorme y está ubicada en el pequeño bosque de Kasugayama y se denomina parque de Nara, hay 22 templos en total y todo el camino se hace en un entorno natural, rodeado de ciervos y las famosas linternas (son una especie de pequeñas columnas con en la que la parte superior se ubica un cabecero de cuatro lados y donde se introduce una vela encendida, una vez colocada dentro se tapan los orificios de los cuatro lados con papel).

Disfrutamos mucho caminando en ese paraje, vimos varios templos, no voy a describirlos todos ya que visto uno, casi vistos todos. Cada uno tiene su encanto y características especiales, pero se parecen mucho los unos a los otros. Podemos destacar el Templo Kofukuji (710), patrimonio histórico mundial y famoso por su pagoda de cinco pisos (símbolo de Nara).

El templo de Todaji, que es la mayor construcción de madera del mundo o el templo Hoyuji que conserva la estructura de madera más antigua del mundo son de lo mas representativos, además de ser todos ellos Patrimonio Histórico Mundial, desde éste último puedes disfrutar de unas vistas preciosas de toda la ciudad.

Fue curioso que en uno de los templos, creo que en el Hokkeji, había jóvenes ataviados con ropas tradicionales y nos nos dejaron fotografiarles, visitamos también varias tiendas de souvenirs donde compramos algunas cosas. También encontramos a una mujer haciendo penitencia subiendo y bajando escalera como una loca en el templo de Todaji.

Uno de las visitas más representativas de la zona, el gran Buda de Nara (de hecho, el más grande del mundo) nos quedamos sin verlo, imperdonable por nuestra parte.

Durante nuestra estancia nos encontramos con una señora americana que hablaba español y que se nos adosó gran parte del camino, era simpática pero cuando nos seguía hasta los restaurantes pues no hacía mucha gracia. La llegamos a bautizar como las trillizas, y el motivo del nombre es porque no sólo la vimos en Nara, ya seguiremos hablando de este personaje a lo largo del viaje.

Cuando nos dirigíamos hacia la zona de los restaurantes para comer nos cruzamos con un colegio, niños pequeños todos uniformados, obviamente no pudimos resistirnos a sacar algunas fotos. También nos cruzamos con un instituto y sacamos los colores a la pobre niña japonesa con la que nos fotografiamos.

También nos sucedió lo contrario, un grupo de chicas japonesas nos pararon para hacerse fotos con nosotros, por nuestra parte, encantados de la vida, aunque tenemos que reconocer que la japonesa media es más bien fea.

Comimos algo rápido mientras algunos de nosotros revelábamos las fotos y nos dirigimos de nuevo en tren hacia Kyoto, Nara había sido una visita muy interesante pero un poco repetitiva en el sentido que te pasas el día entero viendo templos, y unos pocos gusta pero tantos seguidos puede llegar a cansar.

El camino de vuelta coincidió con la salida de los colegios e institutos y el tren se llenó de estudiantes y realmente vimos una chica muy guapa, de las pocas con las que topamos en el viaje, por lo tanto le hicimos una foto, se puso un poco colorada pero acepto con una sonrisa.

Para la cena decidimos ir a un supermercado y comprar algo de comida a la vez que dar una vuelta. Cada uno eligió su menú, yo soy un amante del sushi y me compré dos bandejas a muy buen precio, 450 yenes cada una (unos 3.60€). Nos fuimos al hostal a cenar ya que tenía una zona habilitada para ello y después de ducharnos decidimos probar suerte una vez más a ver si encontrábamos algún lugar animado para tomar algo.

De nuevo sin rumbo fijo empezamos a caminar y llegamos a una especie de pub, éramos los únicos clientes, bebimos algo, jugamos a los dardos y nos fuimos ya que nos sentíamos un tanto ridículos ya que queríamos algo más concurrido. Seguimos dando vueltas sin ninguna dirección y descubrimos que muchos jóvenes entraban a un local, ya era la una de la madrugada y decidimos probar suerte. El sitio en cuestión era un karaoke y estaba atestado de gente a pesar de ser un día entre semana. Los karaokes en Japón son algo distintos a los que conocemos en España, allí te dejan una sala para ti y tus amigos, sin que nadie te moleste, te puedes comunicar con la recepción por teléfono para pedir comida y bebida y el libro de canciones es inmenso, tienen de todo. Incluso en la sala había unas maracas y una pandereta. La verdad es que pasamos un buen rato. Dos horas más tarde abandonamos el karaoke y nos fuimos a acostar, al día siguiente nos encaminábamos hacia Hiroshima y Miyajima. Kyoto nos había gustado pero sabíamos que muchas de las cosas interesantes se nos quedaban en el tintero, yo me he hecho la firme promesa de volver a esta ciudad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Texto: Txomin Vega
Fotos: Alberto Mas, Sergio Hernández, Álvaro Martín,
Daniel Méndez, Gerardo Tagarro y Txomin Vega.