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EL DEMONIO
de Seok Jeong-Hyun

Un nuevo género se va abriendo paso en el mercado de los cómics y cada vez su presencia se hace más palpable en nuestro país: el manhwa o cómic coreano. Dicho género se va abriendo paso poco a poco y si lo que nos llega son obras de calidad es normal que se quede entre nosotros por mucho tiempo.

El manhwa que nos ocupa está ambientado en un hipotético futuro donde después de una guerra que acaba con el 60% de población mundial los ejércitos no existen, ahora las empresas de seguridad privada asumen las funciones de los militares.

Por otro lado al disminuir los conflictos, los medios de comunicación pierden audiencia ante la ausencia de noticias relevancia y sólo poder centrar su programación en elementos de puro ocio. Para llamar la atención de la audiencia las empresas de seguridad privada dan exclusivas sobre sus actuaciones para capturar a terroristas, por poner un ejemplo, a ciertas cadenas, con lo que se establecen unos intereses creados ya que es lo que capta el interés de los televidentes. Por lo tanto siempre debe existir una nueva operación que contar, y si no existe… ¿se inventa?

Lo más destacado de la obra es sin duda el aspecto gráfico de la misma, tanto el dibujo, como la composición de las viñetas es excelente. Es tanto el realismo que se plasma en ciertos momentos que a veces da la sensación de que son fotografías en las que se ha pintado encima.

La historia no está mal pero no es tan sólida como el dibujo, en ciertos momentos la trama se tambalea, no mantiene un ritmo uniforme, da la sensación de que el autor no llega a transmitir claramente todo lo que quiere contar. La idea original es buena, pero no se explican todos los elementos con claridad, al menos esa es la impresión que me ha quedado después de leerla.

Al final del tomo se incluye un dossier con diseños, bocetos, viñetas descartadas, story board y un pequeño texto que dota de sentido a la obra ya que se explica el escenario del relato y que te ayuda a comprender todo lo que no ha quedado resuelto en las viñetas.

La edición es buena y con un papel satinado que resalta más si cabe el gran trabajo del autor en el apartado gráfico.

 

 

Txomin Vega