| Mamango,
el planeta que en su día se separó de
la Tierra vuelve a acercarse a nuestro mundo después
de un viaje de cinco millones de años. Desde
nuestro planeta se prepara una expedición para
explorar Mamango y comprobar como es la vida del planeta
que fue parte de nuestro mundo. En la expedición
se embarcarán los protagonistas de la obra, pero
no estarán solos ni en su viaje ni en el destino
hacia el que se dirigen.
Con este argumento Tezuka concibió
unas de sus primeras creaciones, de hecho empezó
a idear todo el entramado a la temprana edad de 15 años.
En Lost World nos encontramos con un Tezuka primerizo,
rebosante de imaginación y que nos relata una
aventura de ciencia ficción un tanto alocada,
repleta de giros y sorpresas. Tanto en los dibujos (muy
influidos por la factoría Disney) como en la
composición de algunas viñetas se puede
apreciar la inexperiencia del autor. Aún así
queda patente que la mente del autor está repleta
de buena ideas y hace gala de una imaginación
privilegiada que pide a gritos plasmar sus ideas en
papel para el disfrute de sus lectores. Es recomendable
“visitar” los orígenes de los autores
para poder apreciar con mejor criterio su evolución.
Obviamente no vamos a descubrir a Tezuka ahora como
creador, pero seguramente nos encontremos ante una etapa
poco conocida del llamado “Dios del manga”.
La edición de Glenat es muy
buena, respeta el original japonés, contiene
un índice y un epílogo escrito por Tezuka
que incluye numerosas notas aclaratorias del traductor.
Desde nuestra web queremos destacar la labor de la editorial
a la hora de publicar obras no tan populares que sirven
para conocer en profundidad tanto al autor como su obra.
Estamos ante un volumen que fue publicado
en 1948 por el mangaka más importante de la historia,.
Parece mentira leyendo Lost World que fuese considerada
la primera obra de manga para adultos ya que se aprecian
detalles que podrían catalogarse como infantiles
e inmaduros. Lo cierto es que el autor por aquella época
estaba aún un tanto “verde”. Un manga
que nos sirve para descubrir a un Tezuka sin pulir y
una obra para disfrutar sin prejuicios.
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