| Aún
recuerdo cuando llegaban los primeros mangas a los quioscos.
Al ser un concepto nuevo llamaron poderosamente mi atención.
El autor que nos ocupa fue uno de los primeros en aterrizar
en nuestro país. Masamune Shirow es uno de los
“decanos” del manga en España, y
su obra Ghost in the Shell un referente para los otakus.
Black Magic, Appleseed o Dominion son algunas de las
obras que dieron a conocer al mangaka en nuestra geografía.
Manmachine Interface está directamente
viculada a Ghost in the Shell pero una nota aclaratoria
de su creador deja bien claro que no es una continuación
de la misma. En mi debe está el que no tengo
reciente Ghost in the Shell y quizá por ello
se me ha hecho tan denso este manga.
El argumento se centra en la cyborg
Motoko Kusanagi que tras fusionarse con una inteligencia
artificial se convierte en Motoko Afraamakí que
trabaja como especialista de seguridad y contraterrorismo
en la red contraterrorismo encargándose de neutralizar
virus o descubrir tramas de modificaciones genéticas,
por ejemplo.
El caso es que la obra se convierte
en un batiburrillo de neologismos y aclaraciones a pie
de página que no hacen otra cosa que desviar
la atención del lector. Gran parte de la acción
transcurre como si se desarrollara dentro de un programa
informático.
Shirow es un maestro como dibujante,
sin duda uno de los mejores, como diseñador,
pero lo que está claro es que no es un gran narrador.
Lo que sí brilla con luz propia
es el dibujo y las páginas coloreadas por ordenador
en las que se han empleado las últimas técnicas
digitales. Simplemente por este aspecto merece la pena
hacerse con el manga. Más de la mitad de las
páginas del manga son a color, algo muy atípico
y la edición ha sido supervisada por el autor
que no deja ningún hilo suelto con sus creaciones.
La edición de Planeta es un
lujo y con una muy buena relación calidad precio.
Si queréis disfrutar de un manga adulto, muy
bien dibujado y con argumento un tanto enrevesado, lo
tenéis muy fácil, leed Manmachine interface.
Si por el contrario no queréis comeros la cabeza,
ni lo intentéis, podéis acabar completamente
aturdidos. |