| El
Gran Hermano te vigila. A pesar de los pesares y los
concursos televisivos, para mí el Gran Hermano
sigue siendo esa tétrica cara que aparece en
pantallas de televisor dispersas por todas partes, metáfora
del totalitarismo y los peligros del control de los
medios de comunicación. La utopía negativa
que dibuja Orwell en esta novela no a perdido actualidad,
sino que más bien sigue sirviendo de aviso, de
crítica a los más esenciales mecanismos
de poder que se han ido asentado desde las primeras
décadas del siglo pasado.
Novela de individuo frente a algo mayor
que él, que le supera totalmente, reduciendo
su humanidad a cenizas, matando su capacidad de elección,
aniquilando su capacidad crítica y de memoria
histórica. Deshumanizado, vacío, el protagonista
de la novela comienza a darse cuenta de lo que sucede,
comienza a reaccionar frente a lo absoluto del poder.
Y el poder no puede tolerar semejante muestra de orgullo
individual.
Orwell muestra, como hizo en Rebelión
en la granja, una gran capacidad de anticipar los acontecimientos
que posteriormente se han dado en mayor o menor medida.
El cada vez menor grado de individualidad, la deshumanización,
el control, en suma, mediante un sutil lavado de cerebro
que niega lo diferente
Espeluznante en algunos momentos, metáfora de
la condición del individuo frente al estado totalitario,
crítica a la autoridad irracional y a la pérdida
de la memoria histórica, señal de alerta.
Un libro extraordinario
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