1984
GEORGE ORWELL

El Gran Hermano te vigila. A pesar de los pesares y los concursos televisivos, para mí el Gran Hermano sigue siendo esa tétrica cara que aparece en pantallas de televisor dispersas por todas partes, metáfora del totalitarismo y los peligros del control de los medios de comunicación. La utopía negativa que dibuja Orwell en esta novela no a perdido actualidad, sino que más bien sigue sirviendo de aviso, de crítica a los más esenciales mecanismos de poder que se han ido asentado desde las primeras décadas del siglo pasado.

Novela de individuo frente a algo mayor que él, que le supera totalmente, reduciendo su humanidad a cenizas, matando su capacidad de elección, aniquilando su capacidad crítica y de memoria histórica. Deshumanizado, vacío, el protagonista de la novela comienza a darse cuenta de lo que sucede, comienza a reaccionar frente a lo absoluto del poder. Y el poder no puede tolerar semejante muestra de orgullo individual.

Orwell muestra, como hizo en Rebelión en la granja, una gran capacidad de anticipar los acontecimientos que posteriormente se han dado en mayor o menor medida. El cada vez menor grado de individualidad, la deshumanización, el control, en suma, mediante un sutil lavado de cerebro que niega lo diferente

Espeluznante en algunos momentos, metáfora de la condición del individuo frente al estado totalitario, crítica a la autoridad irracional y a la pérdida de la memoria histórica, señal de alerta. Un libro extraordinario