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que se estrena la película de Oliver Stone sobre
Alejandro Magno, y dada la “polémica”
que se ha levantado en torno a la bisexualidad del personaje,
sería conveniente leer alguna de las biografías
que se han escrito sobre él.
Una de las mejores es la de Mary Renault,
escrita en 1975, y que retrata de forma precisa la figura
de Alejandro de Macedonia. Basándose en las obras
de Plutarco, Arriano o Quinto Curcio Rufo, nos cuenta
la vida del general y rey macedonio, con todo lujo de
detalles, sabiendo muy bien lo que atribuir a la leyenda
y lo que pueden considerarse hechos ciertos.
No se olvida la autora de hacer referencia
a los relatos, poemas y romances surgidos años
y siglos después de su muerte, en los cuales
la figura de Alejandro pasa por convertirse en una especie
de héroe legendario que lucha contra monstruos
y baja a los infiernos, paradigma del caballero medieval,
cortés con las damas y respetuoso con sus enemigos.
La narración de Mary Renault
nos pone en antecedentes sobre la situación de
las ciudades-Estado griegas, sus rencillas y sus odios
ancestrales, de las luchas por el poder en Macedonia
y las intrigas palaciegas. Retrata a Alejandro niño,
en medio de la guerra declarada entre sus padres, sorprendida
de que dado el carácter de ambos progenitores
y la influencia sobre el niño, éste no
resultara ser un demente. Y nos muestra que la relación
entre Filipo y Alejandro pudo ser buena, en los momentos
en que ambos estuvieron juntos, lejos de Olimpia.
No se trata simplemente de la narración
de la vida del personaje, dando fechas y hechos acaecidos,
por el contrario, la autora demuestra su fina psicología
y conocimientos médicos a lo largo de un texto
exquisito.
Alejandro vivió y murió
en el siglo IV a.C., entre el 356 y el 323. Su paso
por el mundo duró 33 años, pero su fama
pervive envuelta entre brumas de realidad y leyenda.
Sus padres fueron Filipo, rey de Macedonia, y Olimpia,
princesa de Epiro. La historia hace de Filipo un hombre
que luchó por la unidad de Grecia, en un entorno
dominado por las ciudades-Estado griegas, para después
acabar con el gigante persa.
Filipo organizó el ejército
macedonio, convirtiéndolo en permanente y profesional,
creó la lanza denominada sarisa, de entre cuatro
y cinco metros de longitud, y dejó a Alejandro,
en herencia, el territorio griego unificado y la guerra
contra Persia planificada. Nada de esto resta mérito
a la expedición dirigida por Alejandro, ni a
sus geniales batallas, ni a los doce años que
anduvieron errantes por el mundo él y sus hombres.
La adolescencia de Alejandro transcurrió
entre su educación, encargada a Aristóteles,
y las primeras responsabilidades encomendadas por su
padre. Fue regente de Macedonia en ausencia de Filipo,
y luchó a su lado en la batalla de Queronea,
donde los tebanos fueron derrotados. Dos años
más tarde, en el 336 a.C., Filipo será
asesinado y Alejandro, proclamado rey de Macedonia.
Durante la infancia de Alejandro y
de su hermana Cleopatra, las diferencias entre sus padres
se acentuaron, hasta el punto de que la muerte de Filipo
se ha llegado a atribuir a Olimpia.
Transcurridos dos años más,
Alejandro inicia su periplo por Asia, desde las orillas
del Helesponto hasta la India. A lo largo de casi doce
años, y a través de territorios bárbaros,
hostiles y desconocidos, los dominios persas fueron
cayendo en manos de Alejandro y de sus hombres.
Sus generales eran amigos de la infancia,
educados con Alejandro, y el más cercano, Hefestión,
fue efectivamente su amante, pero por favor no escandalizarse.
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