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El asesinato de un viajero anónimo
en el puerto de Tarifa, personaje central de la obra,
marca el comienzo de una historia que tiene como narrador
“al Luisardo” un buscamani que va reconstruyendo
la historia del muerto, para lo que no duda en mezclar
la realidad y la ficción “el Luisardo es
un cuentista y como buen contador consigue que todo
lo contado ocurra”. En la existencia anterior
del viajero se mezclan burdeles, matones, amores emputecidos
y venganzas protagonizadas por personajes marginales
cuyas historias se cruzan en la geografía del
Estrecho y que el autor retrata con un estilo rico en
metáforas, mezcla de mitología y vanguardia,
definido por él mismo como “folklore cósmico”.
Escritor de prosa brillante y arriesgada,
Montero Glez se consagra con esta obra como uno de los
valores más sólidos de la escena narrativa
nacional.
buscamani: Adolescentes que colaboran
con los narcotraficantes de la bahía de Cádiz
siguiendo los pasos de la policía en sus scooters
para informar a los narcos por teléfono móvil. |