| Albert
Boadella pensó en este relato largo de Kosinski
para la vuelta al teatro de Els Joglars. La historia
tenia los ingredientes que el director catalán
buscaba: el éxito social de un personaje sin
ningún tipo de virtud y aún más,
absolutamente ignorante. Al final Boadella se decantó
por Cervantes, puesto que formalmente le venia mejor
para desplegar el montaje que tenía en mente.
Pero esto no implica que Desde El Jardín
sea una novelita excelente, narrada con sencillez y
encanto, desde la paz que inspira el personaje de Mr.
Chance, ese adorable ignorante que ha vivido apartado
del mundo toda su vida y que un día tiene que
enfrentarse a él. Kosinski construyó un
relato sin final aparente, pero con una clara moraleja
implícita sobre la simplicidad de aquellos que
detentan el poder.
Chance es capaz no sólo de sobrevivir,
si no de llegar a las más altas esferas de la
sociedad hablando de lo único que conoce, su
jardín, un discurso que se toma por metafórico
y dotado de gran sapiencia por empresarios, políticos,
medios de comunicación... Lo mejor de todo es
que no media maldad ni engaño por parte de Mr.
Chance, el sólo se muestra como es y los demás
simplemente, lo ven como desean que fuese.
La novela fue adaptada al cine y dicen
que todo ocurrió cuando Kosinski recibió
un telegrama en el que alguien se hacia pasar por Chance
y decía: ”Estoy disponible dentro o fuera
de mi jardín”. Se añadía
un número de teléfono y Kosinski lo marcó.
La persona que contestó fue ni más ni
menos que Peter Sellers, quien a la postre protagonizó
la exitosa versión cinematográfica.
Pero eso es otra historia. Ésta,
la del libro, es la de un cuento delicioso e inteligente
que se lee en un rato de evasión imaginativa
que todo el mundo debiera probar.
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