| La
figura de Don Juan de Austria ha sido objeto de numerosas
biografías desde el siglo XVII. Bartolomé
Benassar nos introduce en la vida de Don Juan, sin olvidar
las circunstancias políticas, nacionales y sobre
todo internacionales, que marcaron su vida.
Don Juan muere a los 32 años
en Namur. Desde que se produce este hecho hasta la actualidad
se siguen planteando dudas acerca de la verdadera causa
de su muerte. Así empieza esta biografía,
con la exposición de los hechos y circunstancias
que rodearon el fallecimiento de Don Juan. ¿
Fue un error médico, envenenamiento o una simple
infección? El caso es que su muerte sigue rodeada
de un halo de misterio, dada la juventud y vitalidad
del personaje.
El nacimiento de Don Juan de Austria
se produjo en 1547, fruto de la pasión de Carlos
V y Bárbara Blomberg. Algunos autores han planteado
distintas teorías acerca de quién fue
su madre biológica. Se ha dicho que pudo ser
una mujer de la realeza, de alto linaje o noble, y que
Bárbara Blomberg solo fue una tapadera. Actualmente
se considera que realmente fue ésta la progenitora
de Don Juan.
Carlos I de España y V de Alemania
se ocupó de retirar al que todavía era
un bebé de los brazos de su madre, para entregarlo
a un hombre de confianza, Don Luis de Quijada, el cual
a suvez, se encargaría de supervisar su cuidado
por parte de alguna nodriza.
Don Juan fue traído muy pequeño
a España, confundido en el fastuoso séquito
del Emperador, y entregado a Francisco Massy, tocador
de viola del mismo, para su cuidado. En Leganés
se crió bajo la atención de este servidor
imperial y su esposa.
Crecer libremente en un pueblo no
fue lo que el emperador buscaba para su hijo, y envió
en su busca para llevarlo de vuelta con Don Luis de
Quijada, aquél que en su momento se encargó
de él siendo un bebé. Don Juan de Austria
fue trasladado al Castillo de Villagarcía de
Campos.
En este castillo, fue educado por
la esposa de Don Luis de Quijada. Magdalena de Ulloa
fue la que se encargó del niño hasta que
se “independizó” tras su presentación
al rey Felipe II. Entretanto, tuvo tiempo de conocer
a su padre, en Yuste, sin saber que lo era.
En 1559, el niño es reconocido por Felipe II
como hermano suyo, y se le asignan rentas y Casa.
A partir de aquí la vida de
Don Juan es vertiginosa, y su cénit la batalla
de Lepanto. Tras pasar unos años en la Corte
y en la Universidad de Alcalá de Henares, en
compañía del hijo de Felipe II, el infante
Don Carlos, y Alejandro Farnesio, hijo de Margarita
de Parma (a su vez, hija natural o bastadar de Carlos
V), el joven de Austria participará en la Guerra
de Granada, al mando de las tropas con el cargo de Capitán
General. Dos años después, en 1571, se
alzará como General de la flota mediterránea,
y vencedor de Lepanto; conquista Túnez, y finalmente,
en 1576, Felipe II le nombra Gobernador de los Países
Bajos.
Tras el viaje a Luxemburgo, atravesando
Francia disfrazado de criado, Don Juan ya no volverá
nunca más a España.
Una vez alejado Don Juan de la Corte,
Antonio Pérez, consejero del rey, hace y deshace
a su antojo, manipula la información que se recibe
de los Países Bajos y las cartas que el propio
Don Juan envía a Felipe II solicitando ayuda
y medios para atajar la interminable guerra de Flandes.
Antonio Pérez se encargará de arreglar
el asesinato del secretario de Don Juan, Escobedo, con
el consentimiento del rey.
Abandonado, Don Juan se preparó
para morir, dejando a Alejandro Farnesio como gobernador
de los Países Bajos.
No todo fueron batallas y guerras
en su vida. Las mujeres jugaron un papel muy importante
en ella.
Separado de su madre biológica con tan solo unos
meses, criado por una humilde mujer de Leganés,
y educado por una dama de alta alcurnia en campos de
Valladolid. Magdalena de Ulloa fue una madre para Don
Juan de Austria, y del mismo modo, tuvo una relación
muy especial con su hermana Margarita de Parma, hija
de Carlos V.
Don Juan tuvo amores con distintas
mujeres que pasaron por su vida, y tuvos hijos con ellas,
pero al igual que su padre había hecho con él,
los dejó a cargo de otras personas. María
de Mendoza, Diana de Falangola, Ana de Toledo, o incluso
la reina Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe
II, fueron algunas de ellas.
Don Juan aspiraba a ceñir una
corona, o al menos conseguir el tratamiento de Alteza
Real, que Felipe II siempre le negó. Planeó
incluso la conquista de Inglaterra y la boda con María
Estuardo, la reina escocesa prisionera de la reina Isabel.
Don Juan de Austria emana romanticismo
y aires de novela en todos sus actos, desde el nacimiento
hasta su muerte. Héroe de Europa a raíz
de la victoria de Lepanto, prototipo de caballero, elegante,
galán, intrépido y temerario, soldado
al servicio de su rey, leal, enamoradizo con las mujeres
y seductor, encantador y guapo, a juzgar por los retratos
que existen.
Bartolomé Benassar incluye todos estos detalles
en su biografía, y realiza un retrato espléndido
de una época, el siglo XVI, con sus intrigas
políticas, sus guerras interminables y el fanatismo
religioso, girando en torno a la figura siempre atractiva
de Don Juan de Austria.
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