| Debe
ser muy difícil escribir un libro a cuatro manos.
Siempre imaginé el proceso de escribir una novela
como un acto individualista de cierta introspección,
aunque los escritores usen a otras personas como asesores,
documentalistas, negros encubiertos... pero ese toque
final parece que es cosa de uno. Pues bien, en este
caso no es así y estas dos autoras parecen unir
esfuerzos para trasladarnos en el tiempo hacia una historia
exótica y de ribetes históricos.
El Turno Del Escriba es un libro escrito
con dedicación, con una aparente solvencia documental
y del que se intuye un excelso trabajo de investigación
lingüística.
La historia está ambientada
a finales del siglo XIII y nos conduce hasta una celda
genovesa en la que coinciden dos personajes históricos:
el pisano Rustichello de Pisa y el veneciano Marco Polo.
El pisano es un preso privilegiado por su oficio de
escriba, cuyas virtudes son aprovechadas por sus captores.
Cuando coincide con el incansable viajero y éste
empieza a relatarle sus periplos por el mundo, decide
escribir su historia, un libro viajero lleno de maravillas,
que con un poco de suerte puede convertirse en su pasaporte
para libertad.
Con este argumento claramente sugerente
por, como decía antes, su exotismo y sus guiños
históricos, las autoras se enredan en copiosas
descripciones, hechas con mimo lingüístico,
pero que acaban por capitalizar el grueso del libro
en detrimento de una historia interesante que vamos
conociendo a retazos a través de escasos personajes
y parcos diálogos. A cambio obtenemos una información
sazonada de lirismo de la época en la que transcurren
los hechos, del contexto (sobre todo social, aunque
también político) y de la geografía
de ese puerto genovés en constante conflicto
con plazas aledañas.
Por resumir, para mi el premio Alfaguara
de novela de 2005 es un rico compendio descriptivo pero
que desaprovecha el jugo que sus protagonistas podían
aportar a una historia que ejerce una indudable atracción
a priori, pero que se diluye en párrafos floridos
pero en muchos casos huecos de contenidos. Una circunstancia
esta, que a mí me deja con un punto de insatisfacción
por tantas expectativas frustradas.
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