Principal / Libros/ Intrusos y Huéspes
INTRUSOS Y HUÉSPEDES
Luis Magrinyà (Editorial Anagrama – Narrativas Hispánicas)

Esta es una novela extraña, irregular y de estructura desconcertante. Lo que en principio parece un conflicto paterno-filial entre un padre divorciado, medio bohemio, medio depresivo y adicto al múltiples medicamentos y un hijo adolescente que vuelve de la antípoda, se transforma en una novela sobre el MDMA, una sustancia conocida también por su apariencia cristalina, muy parecida al éxtasis. Esta alternancia en la trama es sumamente brusca, de ahí lo de desconcertante, hecha a través de un farragoso entreacto que deja al lector con la sensación de no haberse enterado de nada, para dar paso al desenlace de la novela, en el que la situación ha cambiado y los personajes adoptan nuevas y sorprendentes relaciones.

Narrada en forma de diario, escrita en primera persona, Luis Magrinyà aprovecha la estructura y las lagunas del diario del protagonista para dejar un vacío entre las dos partes del libro que no tiene intención de cubrir, y que colabora a que el lector tenga una sensación extraña de cambios radicales sin que les preceda explicación alguna. No obstante, la sorpresa que produce ver al protagonista en una nueva tesitura, rodeado de adolescentes, integrado en un grupo que por edad y objetivos no le son parejos. Un cambio de rumbo que hace que la última parte de la novela gane, además de química, interés.

Supongo que para muchos el libro cuenta con el morbo de hacer referencia explicita y extensa a una droga que cada vez gana más adeptos en la calle. Magrinyà ha roto con el tabú, y en plan Escohotado, diserta sobre este nuevo éxtasis. Una disertación que rompe con el tópico del consumo por parte de descerebrados púberes, porque los jóvenes que aparecen en la novela esquivan ese perfil y por la concurrencia del protagonista, adulto, culto, con una profesión liberal y que comparte la curiosidad de los jóvenes.

Lo cierto es que no hay juicios apriorísticos en la relación con las drogas, tampoco moralinas, aunque si parece que se puede intuir de lo narrado por Magrinyà que el conocimiento de las drogas puede desmantelar su vertiente más peyorativa y perjudicial (marginalidad, adicción, peligro fehaciente para la salud) y que la inestabilidad psicológica, el desconocimiento o la búsqueda de soluciones en las sustancias, no parece un buen camino para afrontar el consumo. Reflexiones que no son nuevas, pero que aparecen expresadas con cierto arrojo y en un contexto fuera de prejuicios, corsés o como decíamos antes, tabúes.

Parece una señal, pero el título de la novela refleja para mi las dos sensaciones de correlación emocional con la novela, una primera parte en la que me siento intruso en una historia que no me atrae en demasía y una segunda en la que me instalo con curiosidad en esa trama tóxica, pero de la que, como los buenos huéspedes, sé que voy a querer salir tarde o temprano.