| Tenía
pensado al iniciar esta reseña justificar la
lectura de un libro que se puede calificar de bestseller,
como si estos estuviesen contagiados por algún
tipo de peste o similar. Me gusta la novela y afortunadamente
no soy el único, hay mucha gente que lee novelas
y algunas veces, no niego que en gran medida por factores
extraliterarios, coincidimos masivamente en acercarnos
a determinados títulos. Sinceramente y pese a
que no soy un lector habitual de estos libros, no entiendo
su mala prensa, cuando además muchas veces reconcilian
con la lectura a aquellos que en ocasiones flaqueamos
y le ponemos los cuernos con otros quehaceres más
pueriles.
El caso es que leí esta La Hermandad
Sábana Santa de Julia Navarro con cierta avidez,
quizás por su prosa ligera, por la buena edición
en que se presenta y que hace que el grosor de las páginas
leídas aumenten de manera casi exponencial o
porque, sin ser muy consciente, quizás me enganchó
su trama policíaca rodeada de este misterio de
ramificaciones centenarias. Pero el hecho de la agradable
lectura de la primera novela de Julia Navarro no me
impide ver los defectos y trampas que andan diseminadas
por todo el libro. Como decía recientemente Umberto
Eco en un artículo titulado “Templarios
Creíbles”, ahora todo dios escribe sobre
estos caballeros místicos que parecen gozar de
éxito editorial desde mucho antes del Código
DaVinci, pero que a raíz de la novela de Dan
Brown se prodigan aún más. El problema,
expone Eco, es que “en el 90% de los casos (mejor
dicho, en el 99%) se trata de fábulas, porque
ningún argumento ha inspirado más a los
mediocres de todos los tiempos y de todos los países
que la aventura templaria”. Sin entrar en los
calificativos que usa Umberto Eco para referirse a estos
autores, lo cierto es que tiene razón en su denuncia
y en llevarse las manos a la cabeza cuando los novelistas
hablan con total impunidad de caballeros templarios
más allá de 1314, fecha en que la orden
fue disuelta en el crepitar de las hogueras. Pues bien,
en esta novela ocurre eso y más. La imaginación
basada en hechos reales puede confundir al lector, cosa
que no parece preocupar en modo alguno a la autora en
aras de ese entretenimiento ciertamente sedante que
mencionaba para referirme a la facilidad de lectura
del libro. Quizás ese sea el motivo y la explicación
de tanta torsión histórica: estamos ante
una ficción policíaca que introduce datos
históricos convenientemente utilizados en beneficio
de la trama, aunque para ello deba sacrificar el rigor
histórico.
Atendiendo a las tramas del libro,
la historia de la Sábana Santa está contada
con bastante precisión y habilidad narrativa
que sin embargo menudea cuando Julia Navarro aborda
los personajes contemporáneos. Las conversaciones
protagonizadas por los policías italianos que
siguen el caso de los intentos de robo de la Sábana,
me provocan la misma sensación que los diálogos
de una película italiana mal doblada: insustancialidad,
oquedad, artificiosidad emotiva. Quizás sea este
el único elemento alterador de esa lectura entretenida
y que te abstrae de la realidad, las cualidades más
destacables de este libro nada singular, pero bastante
atractivo.
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