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-Sonó el teléfono y supo
que iba a morir-, así empieza “La reina
del sur”, la ultima novela de Pérez Reverte,
Teresa Mendoza tiene que huir de Sinaloa (Méjico)
simplemente por ser la novia del güero Dávila,
piloto de avionetas que transportaba droga para los
narcos del cartel de Juárez, antes de conocerle,
ella trabajaba de cambiadora de pesos, con un móvil
en una mano y una calculadora en la otra, blanqueando
los dólares de los automovilistas que les paraban
en la calle a Teresa o a cualquiera de las cientos de
pobres chicas que se ganaban la vida de la misma forma.
Con él fue feliz, por primera vez en su vida
sin problemas económicos, sin hacer otra cosa
que estar en su casa viendo telenovelas. Pero ahora
Dávila había traicionado a sus jefes,
y le habían “chingado la madre”,
sabiendo que Dávila estaba muerto, Teresa logra
huir a España (su padre era español) gracias
a un antiguo jefe del güero, narco importante de
Culiacán que pretendía retirarse del negocio
y empezar una vida “honrada” en la política
mejicana.
Encuentra trabajo en Melilla como encargada
de un club nocturno donde conoce a Santiago Fisterra,
otro transportista de droga, vive y esta vez trabaja
con él cruzando el estrecho de Algeciras a Marruecos
por las noches en una lancha cargados de hachís
y cocaína (nunca heroína, la única
heroína de esta historia es Teresa) evitando
las planeadoras de vigilancia costera de la guardia
civil.
Esto es solo el principio, con el tiempo Teresa se convierte
en una “empresaria famosa” de la costa del
sol, con empresas tapaderas en Gibraltar (ahora tan
de moda), siendo conocida como “la reina del sur”
por los periodistas y “la mejicana” por
la policía y la DEA americana. El resto es mejor
leerlo.
La idea de esta novela se le ocurrió
a Pérez Reverte en Méjico escuchando un
corrido titulado “Camelia la tejana”, durante
dos años y medio estuvo documentándose,
hablando con agentes de aduanas, guardias civiles, narcotraficantes
mejicanos, etc. viejos amigos que conocía de
sus más de veinte años de reportero. Es
una novela entretenida, de lectura fácil, dura,
a veces violenta, donde en ningún momento se
juzga a nada ni a nadie, muy visual, según el
autor ya están preparando la versión cinematográfica,
con mucho lenguaje mejicano, el lenguaje de los corridos
de Sinaloa, en los que grupos como “Los tigres
del norte” cantan las hazañas de los narcos,
y eso es esta novela, un corrido de 542 paginas, o mejor:
“el narcocorrido de Teresa Mendoza”.
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