| “Memorias
de África” (libro) no es “Memorias
de África” (film) y quien espere leer en
uno lo que vio en el otro puede que se lleve una pequeña
desilusión.
La película no es más
que un pequeño capítulo incluido en una
de las cinco partes en las que se divide el libro y
no es en absoluto parte principal del argumento.
Por el contrario, Karen da importancia
primordial a su relación con los nativos y los
nuevos colonos africanos, ingleses y franceses principalmente,
y no a la que ella mantuvo con el británico Denys
Finch-Hatton, porque no nos olvidemos, estas memorias
son publicadas por vez primera en el año 1937,
época en la que airear las intimidades de uno
era demostrar total falta de cordura y elegancia
Karen Blixen, que firma estas memorias
con el seudónimo de Isak Dinesen, pasa 13 años
de su vida (1913-1931) en África después
de contraer matrimonio con el Barón Bror von
Blixen-Finecke, hermano del que había sido su
amante Barón Hans von Blixen-Finecke.
A lo largo de estos 13 años
y arropada por las largas temporadas que a de pasar
sola en su granja de Kenia, la baronesa comienza a escribir
todo lo que allí ocurre, en su granja y en su
entorno, a ella y a sus amigos y a sus vecinos los nativos
africanos, y cuando finalmente todo llega a su fin,
reúne y pone en orden estos papeles dando lugar
al sorprendente libro “Out of Africa” (Memorias
de África).
Los años que Karen vive en África
son años decisivos para la historia de aquel
país, y su testimonio y vivencias se vuelven
claves para entender la transición dramática
que se vivió en aquella región entre una
época, la Victoriana, y su sucesora y antagónica,
la época de entreguerras.
A veces uno tiene la sensación
de leer una novela de ficción y no unas memorias
que transcurrieron en una época y en unos años
determinados, tan extraordinarias son las historias
que la danesa narra y tan asombrosa la gente que comparte
vida con ella en tierras africanas, con personas que
existieron de verdad y que fueron pieza clave en la
historia de aquel país, muchos de los cuales
aparecen en los libros de historia precisamente por
su importancia clave en los acontecimientos políticos
y culturales de la época, Lord Delamere, Denys
Finch-Hatton, Berkeley Cole, Emmanuelson, Ingrid Lindstrom...y
con ellos, sin olvidarnos, los nativos, Farah, Kamante,
Wanyangerri, el gran jefe Kinanjui...
La Primera Guerra Mundial, las luchas
tribales entre kikuyus y somalíes, los guerreros
masai o “masai-morani”, que fueron apartados
en un principio de la gran guerra por ser considerados
extremadamente violentos, el transporte de víveres
y el riesgo de pasar de una frontera a otra, de la inglesa
a la alemana, para poder llevar suministros a los soldados,
los primeros safaris cuando matar un gran animal no
era tan solo matar por matar, (Karen sentirá
profundamente y se quejará de los “nuevos
colonos” que empiezan a esquilmar las poblaciones
de búfalos y leones por el solo gusto de matar),
los primeros aeroplanos, los cafetales, la granja, los
bueyes...
Dejo a modo de punto y final una cita
que describe la relación maravillosa, no siempre
fácil, de la danesa con las gentes del país,
una relación de amor y respeto profundo y mutuo.
“[los nativos] viven en buenas
relaciones con el tiempo y el plan de engañarlo
o matarlo no se les ocurriría nunca.{...}si le
encargas a un kikuyu que te guarde el caballo mientras
vas a hacer una visita, puedes ver en su expresión
que espera que tardes lo más posible. No intenta
pasar el tiempo, sino que se sienta y vive” |
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