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Mientras Vivimos es la última
novela de la reputada periodista Maruja Torres, abanderada
del periodismo rojillo del País, mente inquieta,
lengua mordaz y corazón feminista. Es la segunda
vez que leo algo de Maruja, tras haber degustado Un
Calor Tan Cercano, una novela sobre la infancia de una
niña en la posguerra barcelonesa, un retrato
de claros tintes autobiográficos, algo que parece
repetirse en la novela que nos ocupa.
En este nuevo premio planeta, Maruja
Torres aborda a una reputada escritora para mujeres,
en plena crisis creativa, existencial y política.
En ese momento de decrepitud, Regina se apoya en dos
mujeres para intentar superar su angustia: una chica
joven fan de su literatura a la que pretende vampirizar
como prototipo de chica actual sobre la que escribir
y aprender, y en su maestra y mentora en el pasado Teresa,
una escritora ya desaparecida que ejerció una
gran influencia en su vida.
Maruja Torres aborda con una prosa sin complicaciones
esta historia de mujeres, donde el hombre juega un papel
secundario y es caracterizado de manera insustancial,
en detrimento de las féminas, autenticas protagonistas
de la novela. Sin embargo, muchos de los temas que conforman
este libro son eminentemente universales: la soledad,
el compromiso, los nuevos matices que adopta la sociedad
de clases, el afán de superación, el amor
y su contrario, el desencanto. Regina es el paradigma
del éxito social vacío, sin premio interior.
Teresa es realmente la madre del feminismo literario
por que su obra se desarrolla en una época en
la que tenía pleno sentido. Regina adopta y pervierte
su estilo, como todos los de su generación, convirtiéndose
en un mero producto de consumo; esa es su contradicción.
Judit, la joven aprendiza, no es capaz de ver esto,
sólo siente una admiración analítica
y paranoica que recae en la fastuosidad y el glamour
de una diva de la literatura que a ella le gustaría
emular.
El relato de Mientras Vivimos es eminentemente
triangular, Maruja ha optado por la reducción
de personajes y tramas en el libro para fijarse exhaustivamente
en sus tres protagonistas (cada una de ellas acapara
el título de las tres partes del libro). El trazo
de los personajes es conciso, aunque en ocasiones idealizado
y algo rígido, pero consigue que nos interesemos
por ellos. Hay una evolución lógica de
estas mujeres acordes con su momento generacional, por
lo que lo descrito se convierte en inevitablemente previsible.
No voy a entrar a juzgar si es un merecido
premio planeta o no, por que no tengo todas conmigo
de que este premio se ciña a criterios estrictamente
literarios, pero creo que estamos ante una novela normalita,
que se lee bastante bien, que tiene cierto interés,
pero que es de construcción plana, sin elementos
enriquecedores en lo literario y de excesivo tufillo
feminista en el tono, una corriente respetable pero
para mí, un poco trasnochada ya.
Un par de frases:
“Sólo los hijos de los
ricos pueden permitirse ser hippies –respondió
ella, zafándose-. Y además, ya no hay
hippies, ¿es que no te das cuenta?.”
“Si quieres escribir, primero
debes conquistar tu soledad, que es el lugar sin límites
en donde el escritor trabaja.”
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