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Ganador del premio Hiperión
de poesía hace unos años, Prado es una
de esas pocas figuras jóvenes (aunque ya no tan
joven) que los medios encandilados por los escritores
de más edad y, sobre todo, mayor renombre y mayores
ventas, han dejado entrar en su constricto mundo. Y
si es así es porque hubiese sido casi un escándalo
no dejar que alguien como Prado entrara en el panorama
de la literatura “seria” española.
Nunca le des la mano a un pistolero zurdo es el claro
ejemplo de por qué debe estar en ella.
La novela es un ejercicio de estilo
de principio a fin. Bien llevado, con mucho talento
y una creatividad desbordante. Narra la historia mínima
de la desaparición de un joven y cómo
cuentan sus amigos la vida del mismo para intentar explicar
cómo era y dónde puede estar. Pero eso
en realidad es poco importante. Sobre todo el qué
ha pasado con el personaje. Lo importante es cómo
se cuenta todo esto.
Se cuenta con una narrativa novedosa,
realmente fresca dentro del muchas veces artrítico
panorama nacional de las letras, que toma de la cultura
pop muchas de sus influencias, como la poética
de sus frases. Con constantes referencias a canciones,
a películas de género negro, Prado convierte
a Nunca le des la mano... en un relato apasionante,
cargado de personajes al borde de la derrota pero con
la suficiente esperanza como para seguir hablando y
hablando, pensando y pensando.
Una novela que quizá no pase
a la historia pero que es como el aire fresco.
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