| Ganadora
del prestigioso premio Formentor en 1961, Tormenta de
Verano es un relato costumbrista con forma de novela
dialogada, en el que un prohombre del franquismo cuenta
en primera persona y en tiempo presente un retazo de
vida estival en una colonia de prósperos burgueses.
La anodina, frívola y acomodada
vida de los veraneantes se ve alterada cuando en la
playa aparece el cadáver desnudo de una muchacha.
El hecho altera aparentemente a los habitantes de la
colonia, siquiera porque sus retoños son los
que encuentran el cadáver. Sin embargo la muerte
de la muchacha parece haber removido algo más
profundo en el abúlico protagonista.
La novela gira entorno a Javier, el
protagonista que experimenta una pequeña metamorfosis
que altera su plácida existencia. Su azoro es
subcutáneo, propio de un personaje introspectivo
que sólo es capaz de exteriorizar una parte residual
de sus pensamientos y de su estado de ánimo,
y cuya máxima rebeldía aflora únicamente
en sus aventuras amorosas. Por eso el relato de la inquietud
de Javier es muy sutil, mostrado a base de hechos intrascendentes
y sólo detectables ante una labor observación
aguda.
Hortelano firma una novela diferente,
con un punto de vista aparentemente neutro por el que
es difícil arrogarle una crítica hacia
los protagonistas, como por otra parte era normativo
en una novela escrita en los años sesenta. Pero
precisamente ese realismo sociológico que despliega
en estas páginas deja entrever con claridad las
miserias de la clase vencedora y dirigente de la España
franquista. A través del personaje protagonista,
que está en crisis durante toda la novela, observamos
una burguesía anodina, preocupada en acrecentar
su fortuna bajo la necesaria apariencia de virtud que
envuelve a los vencedores, pero cuya existencia se desvela
vacía en muchos sentidos.
El estilo de Hortelano es distinguible
en relación al de sus coetáneos y compañeros
de esa corriente denominada el realismo social de los
años 50, gente como Marsé, Ferlosio, Aldecoa
y también en relación al de los precursores
de este movimiento: Camilo José Cela, Luis Romero,
y José Suárez Carreño, aunque comparta
las líneas maestras de esta corriente. El relato
de Tormenta de Verano está narrado en una secuencia
de tiempo lineal y compuesto por cuadros aparentemente
monótonos, sin que ocurran acontecimientos deslumbrantes
en ningún momento y sin indicios de que algo
vaya a ocurrir algo que altere sustancialmente el devenir
de los hechos, lo que construye un tono general de la
novela. La preponderancia de los diálogos, el
punto de vista distante y la relegación del papel
de narrador son características que definen esta
novela, referente de la literatura de una época
de nuestra narrativa, digna de ser revisada en cualquier
momento. |
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