| Patrick
O’Brian (1914-2000) creó una saga ambientada
en la Armada Inglesa del siglo XIX, y protagonizada,
a lo largo de veinte novelas, por el capitán
Jack Aubrey y su amigo, el doctor Stephen Maturin.
En ésta, la decimotercera,
se encargarán de llevar a un enviado del Rey
de Inglaterra hasta el otro lado del mundo, a fin de
conseguir la firma de un tratado antes que los franceses.
A lo largo de sus páginas,
y dejando la misión central de la historia en
un aparente segundo plano, el autor nos introduce en
la vida cotidiana de los marinos, sus quehaceres habituales
y las anécdotas surgidas, la monotonía
y el ritmo pausado. Un mundo cerrado y unos personajes
inolvidables, aventuras en la mar, desde naufragios
hasta emocionantes batallas.
La narración de O’Brian
es sencilla pero al mismo tiempo compleja, ya que construye
el texto a través de frases largas y pasa sin
solución de continuidad de un momento de la historia
al siguiente, narrando hechos acaecidos en el intervalo
mediante un estilo indirecto.
Puede resultar difícil de leer
en ocasiones, por el empleo de la terminología
naval (en la edición española se incluye
un glosario de términos navales), presente a
lo largo de toda la novela, o el ritmo pausado de las
largas travesías, o en momentos de calma, pero
a cambio proporciona al lector diversión y entretenimiento.
En las historias de Aubrey y Maturin nunca dejan de
pasar cosas, incluso las más insignificantes
son imprescindibles en la narración.
Jack Aubrey y Stephen Maturin son
los protagonistas indiscutibles, pero siempre acompañados
por los miembros casi permanentes de la tripulación
que integra la fragata Surprise, en la mayoría
de las novelas. Constituyen un grupo heterogéneo
y dispar, perfectamente compenetrado y entrañable.
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