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No cabe duda de que Paul Auster se
ha convertido en uno de los mayores protagonistas del
panorama literario internacional. Y ello no es un hecho
fortuito. Desde su primera novela, La invención
de la soledad, la obra del norteamericano ha ido creciendo
en riqueza y profundidad. Muestra de ello es su última
novela.
Tombuctú parte de un auténtico
hallazgo literario: narrar la vida de un hombre desde
la visión de su perro. Este enfoque impregna
toda la novela de un tono original y tremendamente efectivo.
Es la visión que Mr. Bones tiene de su amo la
que compartiremos.
William Gurevitch, conocido como Willy
G. Christmas desde que Santa Claus se le apareciera
un día en su televisor, es un vagabundo, un poeta
errante, que ha decidido dejar sus libretas llenas de
poemas a una antigua maestra que le inició en
la literatura. Antes de morir, de llegar a un mítico
Tombuctú, como él lo llama, Willy emprende
su último viaje para legar lo único que
realmente le importa de sí mismo a la única
persona que realmente supo entenderle. Durante su andar
errante Willy tomó a Mr. Bones, un pequeño
cachorro entonces, como compañero.
Y el perro que fue su mejor compañero,
su aliado en la dura vida en la calle, será el
testigo de excepción de los últimos momentos
de la vida de la persona que lo ha significado todo
para él. De raza indefinida pero inteligencia
sobrada, Mr. Bones analiza para nosotros la vida de
su amo y son sus ojos a través de los cuales
presenciamos sus últimos momentos.
Auster construye un relato de hondo
calado, que llega, como todas sus obras, al lector de
una manera profunda e inmediata. El escritor neoyorkino
muestra de nuevo, en este caso utilizando una perspectiva
no humana, la perplejidad que produce la aventura de
la vida y la complejidad del ser humano. Un relato sobre
la crudeza de la existencia, la importancia de la amistad
y la afirmación personal como motor de la libertad
individual, aunque esta pueda llevar al fracaso de quien
quiere ejercerla hasta las últimas consecuencias.
Estamos ante una obra luminosa e imaginativa, un relato
vital tejido con una prosa brillante y sencilla que
consigue enganchar al lector. ¿Por qué?
Porque lo que se muestra es la vida misma, con toda
su capacidad para la maravilla.
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