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ese título uno de mis escritores preferidos nos
toma de la mano para explicar hechos cotidianos, sentimientos
y sobre todo una forma muy experimentada de la vida
que hace reflexionar sobre las cuestiones cotidianas
que nos asaltan el pensamiento.
En el primer apartado, Vivir, comienza
con este texto corto pero eficaz, que titula Color del
Mundo:
Los sentimientos se deslizan, a
veces se refugian en guaridas de amor, pero cuando emergen
al aire preso o libre, dan color al mundo, no del universo
inalcanzable sino del mundo chico, el contorno privado
en que nos revolvemos. Gracias a ellos, a los sentimientos,
tomamos conciencias de que no somos otros, sino nosotros
mismos. Los sentimientos nos otorgan nombre, y con ese
nombre somos lo que somos.
Tras esta primera lección de
vida, nos sigue presentando la inteligente mirada de
la reflexión con palabras sencillas y de fácil
lectura. Nadie escapa al miedo, odios y amores o el
tiempo. Como punto final a este libro corto pero profundo,
nos incluye frases en su apartado de Cachivaches, donde
la sonrisa asoma bajo la barbilla o nos lleva a preguntar
lo ridícula que resulta leer La vocación
suele estar a pocos centímetros de la equivocación.
Una buena frase de epitafio sin duda, aunque no se para
quien.
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