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El mundo de
la música es tan amplio
y, en concreto, el del metal
abarca un espectro tal que es
imposible seguir a todos los
grupos. Algunos los ignoras,
otras pasan a forma parte de
tu vida y unos terceros en discordia,
estaban pero se van alejando.
Esto me ha sucedido a mí
con dos formaciones neerlandesas
emparentadas, me refiero a After
Forever y, en menor medida (porque
he tenido menor contacto), Epica.
A los primeros los seguí
desde sus prometedores inicios
y tuve la oportunidad de verles
en un festival belga en 2001.
Allí descubrí
a una máquina de los
escenarios como Floor Jansen.
Una de nuestras valkirias favoritas,
no sólo es una excelente
vocalista sino que también
poseen una presencia como frontwoman
descomunal. Eran para mí
días de vino y rosas
con el sexto de la bonita región
de Limburgo, al sudeste de los
Países Bajos, que llegaron
a su punto álgido con
“Decipher”, su segunda
entrega.
Imagino que
todos evolucionamos, quizá
por eso, quizá porque,
en mi criterio, su siguiente
entrega no estaba al nivel del
predecesor, me fui perdiendo
el universo discográfico
After Forever si bien me gustaba
acercarme a verles cada vez
que tenía oportunidad
por la solvencia que siempre
demuestran en sus directos.
Prácticamente sin demasiado
contacto con su reciente “After
Forever”, ni tan siquiera
con “Remagine”,
emprendí rumbo a la sala
Copérnico.
Lo primero
que me sorprendió fue
la escasa afluencia de público.
Su anterior gira había
tenido parada en la extinta
Divino Aqualung y, por lo que
me cuentan (no estuve porque
coincidió con otro show),
allí la afluencia fue
bastante más numerosa.
No más de doscientas
cincuenta personas que ocupaban
la pista me parece una asistencia
paupérrima para la reputación
del grupo pero entre la avalancha
de conciertos, los precios y
demás, no sé si
esta época dorada no
va a terminar en breve.
Otro dato a
estimar, la ausencia de teloneros.
En un principio, había
escuchado que los inefables
franceses Nightmare ejercerían
esta labor pero según
se acercaba la fecha, de los
veteranos gabachos nada se supo
y nadie vino a ocupar su lugar.
Por lo tanto, esto quedaba en
un mano a mano entre After Forever
y su público, eso sí,
estos últimos entregados
desde el principio con Floor,
Sander, Bas y compañía
cuando a la diez menos veinte
de la noche saltaron a escena.
Para ser como todos los demás,
“Discord”, la apertura
de su nuevo álbum, significó
el pistoletazo de salida.
Algo a destacar
y que siempre ayuda a tener
una percepción más
favorable. ¡Qué
sonido! El mejor que he escuchado
en esta sala. En los dos primeros
temas la guitarra de Sander
Gomans estaba un poco más
baja pero en cuanto se corrigió
aquello era un tiro, perfecto,
un diez para los técnicos.
Aproveché el concierto
para familiarizarme más
con los cortes que no conocía
en exceso. “Discord”
no me causó una gran
impresión como tampoco
la potente “Transitory”
pero ambas me parecieron buenas.
Aunque, claro, justo después
llegó la genial y recuperada
“My pledge of allegiance
– The sealed fate”
que sobresalió en el
conjunto de la velada por encima
incluso de la más típica
de “Decipher”, “Monolith
of doubt”, otra bendición
para mis oídos.
Si hay un tema
del último que conocía
era el single, “Energise
me”. Ni me gusta en estudio
ni me agradó en directo.
De todos los singles que tienen,
el más flojo de largo.
Justo lo contrario de “Estranged”,
en seis canciones la tercera
presencia de “Decipher”.
Increíble porque no esperaba
que la tocaran y brillantísima
ejecución, sobre todo
las voces agresivas de Sander.
No es cuestión de montar
una especie de “Salsa
Rosa del metal” pero,
aunque no quieras, instintivamente
observas los comportamientos
de Gomans y Jansen en el escenario
y son radicalmente distintos
a cuando eran pareja. Ahora
Floor se arrima mucho más
para hacer posturitas o headbanging
a Bas Maas, el otro guitarrista,
que a su ex novio que permanece
un tanto más arrinconado.
“Frivolités”
aparte y retomando lo estrictamente
musical, otro de los grandes
momentos acaeció con
“Face your demons”
de “Remagine”, una
composición potente y
pesada que interpretaron de
forma inmaculada. El sacrificado
del tour quizá haya sido
“Invisible circles”
porque únicamente tuvo
presencia con “Digital
deceit”, un tema más
progresivo, por decirlo de alguna
manera. Eso sí, a la
audiencia le encantó
y vibraron con él. En
ese instante, todo el grupo
se dirigió a los camerinos
con excepción de Joost
van der Broek, el teclista,
y Floor. Con teclados y voz
llegó la hora de “Lonely”,
el bonus track de la edición
en digipack de su último
disco, una balada emotiva para
lucimiento de la señorita
Jansen pero que, en mi opinión,
tampoco es excepcional.
Es raro que
un disco tenga dos canciones
que se llamen casi igual pero
en “After Forever”
ocurre porque si antes era “Energise
me” esta vez el turno
correspondió a “De-energized”
si bien esta última es
infinitamente superior a la
otra. Ahora es Floor la que
abandona las tablas dejando
a todos los componentes masculinos.
Bas Maas coge su hasta entonces
inédito micrófono
para cantar el “For whom
the bell tolls” de Metallica.
Notable versión que también
había estado presente
en alguna de sus giras anteriores.
Después
del merecido descanso para Floor,
hay que atacar la última
parte del evento. “Being
everyone”, que fuera single
de “Remagine”, es
para mí la antítesis
a “Energise me”
porque las dos comparten el
componente comercial pero la
calidad de la primera es magnífica.
Otra vez subida de temperatura
entre la concurrencia que continuó
con “Equally destructive”,
el más reciente sencillo,
cañero pero también
tarareable. Como epílogo,
After Forever arriesgaron y
optaron por la composición
más larga de su carrera,
“Dreamflight”, un
tema con amplios desarrollos
instrumentales, cambios de ritmo
y distintas atmósferas
que me pareció buenísimo.
Ochenta minutos después
de la intro se despidieron de
un público que les ovacionó
merecidamente.
Como era previsible,
aún quedaba algo más.
“Forlorn hope” resultó
una grata sorpresa y la cuarta
y última presencia de
“Decipher”. Curioso
que de este disco ahora se toquen
más que en la gira del
“Invisibles circles”
o del “Exordium”
y que entre las escogidas no
esté “Emphasis”
para dar cabida a otras menos
“famosas” como “Estranged”
o la mencionada “Forlorn
hope”. Desde luego, es
algo plausible. La definitiva
marcha tenía que llegar
con su clásico “Follow
in the cry”, una vez más
retocado sin sentido, esta vez
metiendo en el centro el riff
principal de “Symphony
of destruction” de Megadeth.
Un poco extraño el final
con una parada radical pero
eso no empaña la grandísima
actuación que dieron
After Forever. Pocas esperanzas
tenía de pasármelo
bien esta noche por mi “desconexión”
con el grupo pero con su buen
hacer me hicieron cambiar por
completo la impresión.
Mi reto es volver a emocionarme
con ellos en mi casa. Aunque
eso creo que será más
difícil. Lo que tengo
claro es que cuando toquen en
mi ciudad, allí estaré.
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