A Albert Hammond JR. se
le conoce principalmente por
dos motivos, el primero, por
ser hijo del conocido cantautor,
llamado como él mismo
y compositor de aquel éxito,
entre otros, de los setenta
“It never rains in southern
California”, y el segundo
por ser el guitarrista de
una de las bandas con mas
renombre en la actualidad
The Strokes.
Pero él se presentaba
en Madrid sin miedo, con un
estupendo disco bajo el brazo,
desmarcado de sus antiguos
compañeros de banda
(no sabemos si por mucho tiempo)
y con compañeros nuevos
de viaje con el firme propósito
de que se le conozca por él
mismo. Y amen que parece que
lo va a conseguir.
Su sonido es muy similar
al del grupo de New York,
pero hay que matizar, si bien
en disco los temas suenan
parecidos quizás un
pelín mas lentos, luego
en directo ganan en fuerza
incluso superando a Julian
Cassablancas y compañía.
Tengo que decir que a los
Strokes les ví en su
primera actuación en
Madrid cuando presentaban
aquel impresionante “Is
it desire?” y ahora
he tenido la suerte de ver,
también el debut, de
Hammond en solitario, y he
podido comprobar que tienen
una cosa en común,
les gusta salir, tocar el
álbum é irse,
ni bises, ni historias, pero
si a los primeros se les achaca
de fríos, chulos y
hasta de sosos a la hora de
dirigirse a su público
a Albert todo lo contrario,
dio una lección de
saber estar, hablar con la
gente y hacer sonreir al respetable
con su banda, demostrando
que en un concierto además
de tocar bien hay que ganarse
a la audiencia.
Con un sonido inmejorable,
ofrecieron uno de los mejores
directos del mes. Empezaron
con la movida “In transit”
y “Everyone gets a star”
que es la mas parecida a cualquiera
de los Strokes con diferencia.
Dos muy buenos temas que continuaron
con otro de la misma talla
“Bright young thing”,
esta mas tranquila pero no
deja que pares de mover la
cintura como un tonto. Siguieron
con “Call an ambulance”
y una que no está dentro
del Yours to keep llamada
“In my room” y
continuaron con el momento
tranquilo de la noche con
“Scared” una balada
sacada directamente de los
ochenta y “Blue skies”
otra balada que la podría
cantar sin desentonar el desaparecido
Lennon.
El ritmo volvió rápidamente
para la parte final del concierto,
era tiempo de “101”,
de “Holiday” esta
última interpretada
magistralmente parando los
tiempos correctamente y dando
caña a su debido tiempo,
de “Postal Blowfish”
y “Hard to live in the
city” otro de los hits
de su primer y brillante álbum.
Un concierto cortito, 50
minutos mas ó menos,
pero que dio de si bastante
mas de lo esperado. Veremos
que nos depara el futuro si
el segundo del señor
Hammond ó el cuarto
de los Strokes.