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La verdad
es que éste no es el
tipo de música que solemos
traer a nuestras páginas,
y no estoy seguro de que pegue
demasiado en esta publicación,
pero el caso es que Alfonso
Moreno se puso en contacto con
nosotros para invitarnos a la
presentación de su primer
CD, “Dejarme investigar”,
en el Centro Cultural de la
Diputación, en calle
Ollerías. Nos pareció
buena gente, vimos la ilusión
que tiene puesta en su música
y pensamos que por cortesía
debíamos ir a verle.
Antes de asistir
al evento tuve oportunidad de
oír algo de su música
bajándomela de su página
de Internet (http://www.alfonso-moreno.com).
Sonaba a lo que solemos entender
por “cantautor”:
voz y guitarra, intimista, temas
románticos... Pero el
concierto estaba anunciado con
banda de acompañamiento,
así que probablemente
no sería lo mismo. A
ver qué ofrece el chaval.
La noche del
concierto consiguió llenar
prácticamente el recinto.
Se adivinaba por las conversaciones
bastante presencia de amigos,
familiares, vecinos y conocidos
de la banda. También
había bastante público
de los de llevarse bocata (pude
oír unos cuantos papeles
Albal antes de empezar aquello)
y muchas, muchas cámaras
fotográficas. El concierto
empezó un poco tarde.
Salió primero a escena
la banda: guitarra acústica,
guitarra eléctrica, bajo,
teclista, batería y tres
chicas de coro. Todos ellos
prepararon la atmósfera
para la salida de Alfonso.
El respetable,
con cuyo favor contaba antes
de salir a escena, le recibió
calurosamente. Hay que decir
que el chaval se lo curra y
trata a su público de
forma exquisita. Sabe perfectamente
que ellos son los que van a
hacer que triunfe o no. Nuestro
protagonista es un chico simpático
y majete que organiza su show
primando la comunicación
con el público, incitándolo
también a que participe
dando palmas y cantando.
Alfonso dedicó
el concierto a sus padres, que
le regalaron su primera guitarra,
a Mariano Díaz, productor
de su disco y director musical
de las giras de Víctor
Manuel y Ana Belén entre
otros, y a los primeros amores
(chico romántico). Su
música con la banda es
en plan Sergio Dalma, Álex
Ubago... No quiero decir que
suene como ellos, pero es ese
tipo de música, para
que os hagáis una idea.
Artista latino, vaya. Música
“para todos los públicos”.
Lo más roquero que puede
hacer está en la línea
de Antonio Flores, y hay algo
en su forma de cantar que a
ratos me recuerda a las baladas
de Miguel Ríos de los
80, aunque Sylvia, mi fotógrafa,
me dice que de qué voy.
Tocó
los temas de su CD e hizo versiones
de Patricia Fernández,
José Antonio Delgado
y Nacho y Cristina Artacho,
entre otros, cantautores con
los que ha compartido escenario
y que también luchan
por hacerse su hueco. De los
temas propios, los más
celebrados probablemente fueron
el que da título al CD,
“Amo” y “La
chica del banco”. Hizo
varios bises, uno de ellos un
tema que había escrito
15 días antes y que como
aun no lo tenía montado
con la banda, salió a
tocarlo él sólo
con su guitarra (chico valiente).
Contó que lo ha registrado
como “Sorprendiéndome”,
pero el título no es
definitivo y no sabe todavía
cómo lo va a titular.
Este tipo de detalles son los
que te meten al público
en el bolsillo. Un bonito gesto,
sin duda.
Concluyendo:
no es para nada el tipo de música
que me enrolla, pero pude ver
que a su público le encantó
el concierto y se pusieron de
pié para aplaudirle.
Estoy seguro de que Alfonso
ha puesto mucho cariño
en su música, lo que
merece un respeto. Seguramente
conciertos como éste
carecen de interés para
el lector medio del “Cuanto...”,
pero si alguien que lea esto
le gusta Sergio Dalma o Alejandro
Sanz, probablemente le guste
Alfonso Moreno. Y en una época
en la que tipos que no saben
hacer la O con un canuto los
llevan a un programa de la tele,
les dan unas “clases”
de hacer el chorra y dicen que
son cantantes, les graban discos
y les hacen famosos, Alfonso
Moreno, que me consta que se
lo curra, y le ves tan ilusionado,
componiendo sus canciones y
poniendo tanto cariño
en lo que hace, tiene a mi juicio
bastante más derecho
a su parcela de éxito
que los microcéfalos
de “Operación Gilipollas”.
Así que ánimo,
Alfonso, tío.
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