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AMON AMARTH + DARK EMBRACE

Sala Copérnico (Madrid) 18/05/2007

Cuando uno ya creía que esto no iba a ser posible, por fin, sucedió. Después de cuatro años, Amon Amarth regresaron a la capital de España, y lo que es mejor, para encabezar su propio show. Como consecuencia de una actuación en un festival catalán, aprovecharon el fin de semana para bajar a Madrid. Era rara su situación porque en Europa son una formación consolidada. En particular, países como Alemania los tienen en un pedestal y sólo hace falta ver su DVD para comprobar la cantidad de gente que son capaces de reunir. Además, ellos deberían tener (aunque fijo que no se acuerdan) una espinita clavada porque su anterior visita, en aquel tour con Vomitory, Callenish Circle, Sins Of Omission y Arise, no me convencieron porque únicamente estuvieron tres cuartos de hora encima de las tablas de Ritmo y Compás.

No es que esperase masas ingentes y colas que doblaran la manzana pero no más de una treintena de metaleros aguardaban la apertura de puertas en Copérnico. Posteriormente la cosa cambió ya que los fans fueron entrando con cuentagotas hasta que la sala presentó, antes de la salida de los suecos, un aspecto importante, no tanto como en otras naciones del viejo continente, pero sí lo suficientemente caldeado para que los asistentes pasáramos calor.

Los gallegos Dark Embrace fueron elegidos como teloneros. Ante una audiencia escasa y muy fría saltaron al escenario con ganas de agradar pero a mí se me hicieron infumables. Hay que loar la variedad de su música. En un tema son black metal con melodías, al siguiente meten pasajes death y en algún otro llegaron a asimilarse al doom con una estructura lenta y oscura. Sin embargo, hubo dos situaciones que acrecentaron mi mala sensación. Ante todo, sus composiciones. En general bastante largas, considero que no llegaban al nivel mínimo exigible en este tipo de grupos. Si dura tres minutos, no hay demasiado problema, pasa rápido, pero si dura siete, aquello se te hace interminable. Pero también hay otra razón y es que no me gusta nada la voz de Oscar Asunder, me produce rechazo. No digo que cante mal o que no tenga presencia escénica, todo lo contrario, sencillamente no me entra.

En los casi cuarenta y cinco minutos de actuación desgranaron gran parte de su debut, “The rebirth of darkness”, y terminaron con una, en mi opinión, lamentable versión del “Creeping death” de Metallica, justo lo que faltaba para darme la pobre impresión que me quedó. A lo mejor no estuvieron inspirados pero creo que mi problema es que no conecto con su propuesta a diferencia de otros compañeros de región como Unreal Overflows o Kathaarsis. Y eso que Dark Embrace han sacado el disco en la alemana Armageddon.

Para ser una banda de metal extremo, la expectación que había en los momentos previos a la salida de los vikingos era máxima. La gente se agolpaba en las primeras filas y mostraba su desencanto cuando caían los minutos y el quinteto no salía. Después de más de media hora, y al son de la introducción, Amon Amarth aparecieron en Copérnico de la mano de “Valhalla awaits me” que abre su última entrega “With Oden on our side”. El sonido estaba excesivamente alto llegando a crear una bola que se corrigió paulatinamente si bien durante estos compases iniciales las voces del enorme Johan Hegg quedaban muy en segundo plano. Ellos se presentaron con los instrumentos y su actitud, ni telones ni vikingos peleando ni otros aderezos.

El quinteto de Tumba es otra de esas formaciones que gustan de presentar sus nuevos discos con profusión sabedores de que, si bien cada seguidor tendrá su favorito, la mayoría considera que la carrera de Amon Amarth siempre se ha mantenido en unos parámetros de calidad muy elevados. “Runes to my memory” provocó otra demostración de fervor de un público entregado que vibró con “Death in fire”, una de las múltiples referencias a “Versus the world” donde, ya sí, pudimos deleitarnos con las excelentes melodías y riffs de Olavi Mikkonen y Johan Söderberg.

Con “With Oden on our side” y, sobre todo, con la magnífica “Asa Tor” quedó demostrada la gran acogida de su material más actual ya que no había diferencias entre el entusiasmo experimentado en el público en estas o en joyitas tipo “The sound of eight hooves” o la bestial “For the stabwounds in our backs”, que ha sido recuperada en el repertorio gracias a “Wrath of the norsemen”, su triple DVD. El momento para el desarrollo épico llegó con “Fate of norms” a pesar de que estaba convencido de que sería “Versus the world” la protagonista porque es uno de los tres mejores cortes de Amon Amarth y lo dejaron en el cajón guardado. Hablando de preferidas, el único punto negro a una noche casi inmaculada fue la interpretación de su clásico de “The avenger”, “Bleed for ancient gods”, un tanto acelerada y sin darle la atmósfera de batalla que crearon en estudio. Además, no es la primera vez que les pasa en este corte concreto. No obstante, si de esto es de lo único que me puedo “quejar” es que el concierto funcionó. Bueno, también podríamos utilizar la ya manida descompensación en el repertorio pero es algo con lo debemos convivir quienes conocimos cuando empezaban a grupos emergentes o recientemente consolidados.

“An ancient sign of comino storm” siguió con la caña imparable y con un Hegg al que sólo le faltaba el hacha y los cuernos exhibiendo su barba y el torso desnudo. “Where the silent gods stand guard” cosechó vítores y aplausos por doquier y “Cry of the black birds” fue la referencia última a “With Oden on our side”. Llevaban un poquito más de una hora cuando Johan se mostró agradecido por la tremenda acogida del público madrileño y dio pasó a la despedida, cómo no, con la inquebrantable “Victorious march”, el himno por excelencia de los suecos y la audiencia botando y cantando como si la conquista de Lindisfarne les fuera en ello.

Cuando regresaron a escena, volvieron a destacar la entrega de sus seguidores y atacaron el único bis de la noche, “Pursuit of vikings”, quizá su tema más accesible y el que definitivamente les abrió las puertas a otra división más elevada del metal en sitios como Alemania. No sería la que yo elegiría para cerrar pero comprendo que lo hagan. Casi ochenta minutos es tolerable para un grupo de sus características porque puedo asegurar que fueron bastante intensos. Sin pedir demasiado se podían haber estirado un poco más y regalarnos “Versus the world” que era ansiada por la mayoría. Como veréis no pido el cielo (o el Valhalla en este caso) ni canciones de “Sorrow through the nine worlds” o “Once sent from the golden hall” sino algo más tangible y factible. En cualquier caso, ningún reproche a una actuación que calificaría, cuanto menos, de notable.

Diría, para concluir, que no os los perdáis en la gira de otoño con Dimmu Borgir pero no será igual porque allí ejercerán de teloneros. Ojalá que no pasen tantos años para que puedan encabezar de nuevo un show en estas tierras, tan alejadas de la esfera vikinga pero tan cercanas en el caluroso recibimiento que les dispensaron en esta velada. Estoy convencido que ellos quedaron satisfechos. Nosotros también.


Amon Amarth

 


Dark Embrace

 


Amon Amarth

 

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Marco Antonio Romero
Fotografias: David Ortego