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Como bien
comentaba Marc Vanway, en la
entrevista que mantuvimos antes
de su actuación en Madrid,
restaba comprobar si lo que
el vocalista nos anticipaba
era cierto. Cuando actuaron
con Vain me dejaron a medias
y considero que no alcanzaban
a reproducir la calidad de las
canciones de estudio. Han pasado
más de tres años
y así como en álbum
se ha producido una clara evolución
estaba seguro que Bad Way en
directo sí que me iban
a molar. Lástima que
las fechas y la pobre promoción
supusieran que el público
no se acercó a este interesante
evento. En pleno mes de julio,
ya se sabe, la gente aprovecha
los fines de semana para abandonar
la capital e irse al pueblo,
la playa o algún otro
lugar de descanso. Siendo generosos,
apenas medio centenar de personas
que, desgraciadamente (y esto
sí es más grave),
no parecían especialmente
interesadas en las descargas
de los grupos sino que estaban
allí como “por
compromiso”. Obviamente,
había excepciones. Como
dos chavales de Mollerusa (Lérida)
que quisieron bajar al centro
de la península para
acompañar a la banda
de sus amores.
Para abrir
el show, habían contando
con un par de formaciones madrileñas
de distinta trayectoria y propuesta.
Comenzaron Madre, un combo recién
creado. No deben tener más
de un año de trabajo
de local de ensayo que se verá
plasmado en una próxima
maqueta. El nombre del grupo
me resultó curioso y
atípico. He estado pensando
si existen otras bandas con
nombre igual pero solo me salen
los míticos Mamá.
Aun así, se hacía
difícil discernir qué
podían ofrecernos. De
primeras, cuentan con una vocalista
femenina llamada Patricia que,
por lo poquísimo que
pude ver, tiene una buena voz.
Digo que casi no vi nada porque
coincidió con la entrevista
a Marc Vanway. Lástima
porque me apetecía conocer
qué se cocía en
este cuarteto. Espero que esto
sea el inicio y su trayectoria
sea lo suficientemente extensa
como para asistir a otra descarga
suya. No puedo valorar por cinco
minutos si sus prestaciones
fueron las adecuadas.
En las antípodas
se encuentran Guitar Mafia.
Casi una década pateándose
los escenarios madrileños
y, cuando pueden, los del resto
del país. Es una carrera
que se ha visto plasmada con
nada menos que cinco discos,
el últimos de los cuales,
“Rock & roll tatuado”
se editó el año
pasado. Su estilo es más
punkarra, sucio y callejero
pero, personalmente, no me atraen
nada porque su procedencia les
delata y les acerca a una mezcla
entre cosas como The Black Halos
y Los Porretas. Esto, intrínsicamente,
no es malo, simplemente yo prefiero
otro tipo de sonidos. No tocaron
mucho, treinta y cinco minutos
aproximadamente, interpretando
cortes como el que da título
a su más reciente obra,
“Vendetta”, la divertida
“Kate Moss”, “Los
chicos de la calle 18”
que, de las que oído,
es mi favorita por eso aire
New York Dolls que tiene o “Cyber
punk”, con la que se despidieron.
Les vi un poco desganados pero
a lo mejor fue una impresión
errónea. Para mí,
sin pena ni gloria.
No es necesario
decir que si estaba allí
era exclusivamente por ver este
concierto. La entrevista, aunque
la considero lo mínimo
que podemos hacer por promocionar
a un gran grupo, era una mera
excusa. Me apetecía escuchar
los nuevos temas en directo
porque una producción
tan limpia es complicada llevarla
a las tablas sin caer en la
falta de potencia. Hubiera sido
un grave error pero sabía
que Bad Way tirarían
de adrenalina sacrificando pulcritud
por macarrería. Con “My
new tattoo” comenzaron
y aunque tuvieron algún
que otro problemilla de ecualización,
el resultado era bueno. Marc
salió acelerado y así
se mantuvo toda la velada, con
una intensidad enorme. La diferencia
fundamental con lo que vivimos
con Vain fue que, ahora, sabe
controlar la voz. No resulta
sencillo estar moviéndote
sin parar y cantar sin que se
te vaya el tono, pero Marc está
cerca de conseguirlo.
El resto del
grupo es más estático,
salvo Debis que se implica muchísimo,
además de servir de ayuda
en los coros. Alec y Evodi se
dedican a tocar y meter caña
con sus guitarras mientras que
Carlos no es técnico
pero tiene la pegada propia
del rock and roll. El repertorio
estuvo equilibrado. Presentaron
seis temas nuevos, en principio
los más destacados aunque
eché de menos “The
same”. Lo que pasa es
que Bad Way optaron por los
más directos y pegadizos,
salvo la balada “Dead
letters” cuya interpretación
moló. No se olvidaron
de “From zero to hero”
del cayeron canciones como “Summer
song”, “Nights and
mornings”, la buenísima
“Cocaine” o “Rock
N rol lis dead” que sirvió
de bis y despedida. Asimismo,
tuvieron tiempo para presentarnos
una nueva composición,
“Lady lie”, que
me convenció aunque fuera
en esta primera toma de contacto.
Para completar el repertorio,
ejecutaron una versión
que les viene como anillo al
dedo, el “Talk dirty to
me” de Poison que, incomprensiblemente,
no era conocida por todos los
presentes.
Para mí,
estuvieron muy por encima de
los pocos asistentes y Bad Way
ofrecieron lo que Marc nos había
anticipado una hora antes: da
igual ante cuánta gente
toquen, que ellos se dejan la
piel. Se notó que han
ganado tablas y, sobre todo,
cohesión como quinteto.
Suenan más compactos.
Con todo, he de decir que estuvieron
una hora en el escenario por
lo que no se hicieron pesados.
Sin embargo, actualmente considero
que es su minutaje justo. Creo
que les falta un poco más
de variedad en su presencia
escénica para dar el
salto a los setenta y cinco
minutos sin cansar al respetable.
Es una opinión, pero
también digo que lo conseguirán
a base de machacarse en sucesivos
bolos. Por ahora, y no es poco,
me quedo con las buenas vibraciones
que me transmitieron en Ritmo
y Compás. Cantar “My
way” o “It´s
just me” fue una gozada
para ellos y para los que les
vimos. Ojalá tengan el
reconocimiento que su arriesgada
propuesta merece.
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Bad Way

Madre

Guitar Mafia

Bad Way


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