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BENEDICTION + HOLY MOSES + NOMINON

Sala Caracol (Madrid) 23-10-2008

¿Afecta la crisis al negocio de la música? Seguro. ¿De qué manera? Eso ya es más discutible. Considero que el bajón se refleja más en la venta de discos que en la asistencia a conciertos porque, desgraciadamente, un álbum lo tienes al alcance de la mano en Internet por los métodos que ya conocemos pero que, por supuesto, no apoyamos. Sin embargo, la posibilidad de ver a un grupo encima de un escenario no es algo que surja todos los días. Sin embargo, sí que es cierto que este momento difícil a nivel mundial no ha repercutido en el número de tours que se han montado en otoño. Dentro del metal, en sus distintas vertientes, no hay semana que no pasen dos o tres actuaciones por los puntos habituales de nuestro país (País Vasco, Barcelona y Madrid) y esto es, queramos o no, insostenible. Tanto que determinadas giras están avocadas al fracaso y no hay que ser un mago para adivinarlo. Y es una pena porque algunas son tan interesantes, a priori, y excelentes, en la práctica, como ésta.

El “No Reunion Required Tour” ha llevado un largísimo periplo por el viejo continente. No exento de dificultades ha sufrido la cancelación del segmento ruso, el cambio de local a última hora en alguna fecha rumana y un sinfín de incidencias de las que algún día nos enteraremos. Su capítulo final les traía por la península ibérica. Tres formaciones marcadas por la tralla pero muy distintas entre sí, lo cual es de agradecer. Por un lado, Nominon y su death metal sueco de la vieja escuela; posteriormente, los germanos Holy Moses con la gran Sabina Classen al frente y, para acabar, Benediction, una leyenda del death británico que nunca han tenido el reconocimiento y popularidad que sus discos demandaban.

Llegar a las afueras de la sala y ver la cola que había para entrar resultaba desolador. Como el concierto se retrasó una hora sobre lo previsto, una vuelta por los bares colindantes tampoco daba pie a la esperanza. Unos cuantos metaleros desperdigados pero nada que ver con el ambiente de las grandes ocasiones donde aquello es un hervidero. La tarde había mejorado después de día y medio de frío polar (para ser octubre) pero ni eso animó al personal que, por ejemplo, sí había acudido en masa a ver a Nile un mes antes. Ellos se lo perdieron.

Poco más de ocho decenas de asistentes nos juntamos. Además, se dio una circunstancia curiosa. Se podían dividir casi por tercios en tres tipos de gente: los que iban estrictamente por Holy Moses, quienes acudieron a la llamada de las bandas de death metal y los que nos encontrábamos entre medias. Esto supuso que cuando saltaron Nominon a escena, la parte de las primeras filas estuvieran completamente vacías. Ni tan siquiera las peticiones de la banda de que se acercase el público fueron muy atendidas.

La carrera de los de Jönköping se parte en dos mitades. Su época de demos que culmina en el debut, “Diabolical bloodshed”, de 1999, y cuatro años después, donde su producción discográfica empieza a ser más asidua con álbumes completos, Ep´s y compartidos. Lo último, el notable “Terra necrosis” y un peculiar EP llamado “Legioes em Portugal”. De Nominon no esperéis pasajes progresivos, ni guiños egipcios o cambios de ritmo trepidantes. Ellos son un quinteto radicado en la ortodoxia del género dentro del estilo de la parte este de Suecia, es decir, el clásico sonido Estocolmo. Tienen una característica muy buena que les da bastante dinamismo y es que no se centran exclusivamente en, por ejemplo, el lado más cañero y oscuro, como podrían ser Grave del “Into de grave”, sino que lo mezclan con trozos más rítmicos a lo Unleashed que, incluso, les llevan por el camino del thrash death.

El concierto comenzó con “Release in death”, el tema de apertura de “Terra necrosis”. Desde la nota inicial Nominon salieron a darlo todo. Ninguno destaca por una habilidad especial con su instrumento pero sí que, en conjunto, forman un paquete muy sólido que se basa en la contundencia. Los riffs y la base rítmica atronaron mientras que la voz de Daniel Garptoft lucha por emerger entre la avalancha. El sonido fue aceptablemente bueno. No era nítido pero sí que se distinguían bien, muy crudo e ideal para lo propuesta de Nominon.

Los derroteros de la descarga estaban predeterminados porque ya habían anunciado el repertorio unos días antes de empezar el tour, si bien hubo ligeras alteraciones. “Among the beasts & ancient slumber”, una de las mejores de la última entrega, animó a unos cuantos a practicar headbanging. Encima de las tablas, al quinteto escandinavo les pasa como a su música: no son excepcionales pero dan lo que buscas en ellos, sabes que no te van a defraudar. “Hordes of flies” supongo que será especialmente recibida por nuestros vecinos ya que es una de las dos canciones de “Legioes em Portugal”, si bien es una canción perteneciente a “Recremetation”, su segundo trabajo.

Nominon atacaban cada corte sin parar nada más que para tomar un respiro. Con “Malicious torment” bucearon en su ya lejano pasado. Este era el primer tema de “Diabolical bloodshed” disco que, por cierto, estaba agotado y ha sido reeditado coincidiendo con la gira. En el puesto de merchandise tenían copias del álbum. Con Black chapel” volvieron a la actualidad de “Terra necrosis” y se marcharon recurriendo otra vez a “Recremation” en “Submit to evil”. Todo esto en apenas veinticinco minutos, demasiado poco. Fue un visto y no visto. Por lo menos, uno o dos cortes más se hubieran agradecido. No obstante, apelemos al refrán de “lo bueno, si breve, dos veces bueno” para aseverar que Nominon cumplieron con creces el papel asignado en la velada.

Después de tan corta actuación, me temí que el resto del show estuviera condicionado por limitaciones temporales. A lo mejor con un grupo que tenga pocos discos, este asunto se minimiza pero con una trayectoria como la de Holy Moses es para echarse a temblar. ¡Qué paradojas tiene la vida! Veinticinco años para venir a España y en dos ha aparecido tres veces por aquí. Primero, en el Martorell de octubre de 2006 y en este mismo ejercicio, teloneando a Obituary en enero y, ahora, con este No Reunion Required. Para colmo, según anunció Sabina Classen en febrero regresarán sustituyendo a Metal Church en la gira de Over Kill.

Siempre existe un buen motivo para ver a los germanos pero en esta ocasión estaba más que justificado porque era la presentación de su novísimo trabajo, “Agony of death”, editado por Wacken Records. Con tan solo dos semanas en el mercado aún no había tenido oportunidad de escucharlo. A muchos asistentes les sucedía lo mismo así que Holy Moses fueron inteligentes y solo nos dieron breves pinceladas de un disco que está teniendo críticas contrapuestas, por lo que he podido leer.

Con los acordes reggaes típicos de cada descarga suya, el quinteto teutón saltó a las tablas de Caracol. ¿He dicho quinteto? ¡Sí! Una de las claves para que disfrutáramos de un excelente concierto fue la, por fin, vuelta a esta formación con dos guitarristas. Oliver Jaath ha cambiado el bajo por las seis cuerdas entrando el joven Thomas Neitsch hasta completar la poderosa plantilla de Holy Moses. Esto repercute directamente en la contundencia porque cuando Michael Hankel hacía un solo, el conjunto queda algo flojo y vacío, máxime cuando en estudio las dobles guitarras están por todos los sitios.

Para variar, “Master of disaster” dio el pistoletazo de salida. Sabina, esta vez con camiseta y vaqueros, sin la chupa y vestido que trajo con Obituary, sigue igual que hace diez meses aunque ese “flotador” de la barriga dudo ya que se lo quite. ¡Sus buenas cervezas le habrá costado! En estos compases iniciales, el sonido de la música le tapaba un poco pero, progresivamente, este impedimento se mejoró y pudimos gozar en todo su esplendor no solo con el carisma sino también con la voz de la pequeña y luchadora oriunda de Aquisgrán. El escaso público congregado en la sala se animó más que con Nominon e incluso media docena de “valientes” formaron un minipogo que se mantuvo en prácticamente toda la descarga, dando lugar a más de una situación simpática.

El repertorio no difirió mucho de su visita con Obituary, esto es, centrándose en “The new machine of Liechtenstein” y “Finished with the dogs”. Lo malo es que casi no cambiaron canciones de estos discos, únicamente el orden. “SSP (Secret service Project)” es una de esas fijas que menciono. Sirvió de preámbulo a “Bloodbound of the damned” de su reciente “Agony of death”. Para mi gusto no desentonó nada respecto al resto. Con Sabina en sus habituales registros guturales entre un torrente de riffs. Todo lo contrario sucede con “Lost in the maze”, uno de mis temas preferidos del grupo, de los más oscuros y denso, con una atmósfera casi doom en su concepción.

Sin embargo, la característica principal de Holy Moses es la tralla y por ello “Nothing for my mum” y “Life destroyer” fueron bien recibidas. La primera siempre es un vehículo para demostrar las habilidades con las baquetas del gran Atomic Sétif mientras que “Life´s destroyer” incide más en su vertiente americana dentro del thrash. Una pequeña pausa para lanzar una intro que antecedió a la segunda y última referencia de “Agony of death”. “Through shattered minds” sigue la línea “Lost in the maze” pero queda lejos en cuanto a inspiración. No me terminó de convencer.

Sabina nos anunció un retorno al material antiguo, que es en lo que se basan sus actuaciones, y recordó los días de “World chaos”, tal vez el disco que les pudo hacer dar el salto a la segunda división del género. Como en la anterior visita, en vez deleitarnos con el increíble tema título escogieron “Summer kills” que está muy bien pero te deja con una sensación un tanto agridulce, por lo menos a mí porque “World chaos” es mi favorita de siempre. No obstante, poco importaba porque Holy Moses se estaban saliendo y tenía a la gente de su lado, más aún cuando la Classen apuntó que el próximo tema solo lo iban a tocar en España. Era “Finished with the dogs”, que les quedó un tanto caótica pero sobresalió por la brutalidad que le imprimieron.

No andaba lejos el final porque ya llevaban cuarenta minutos pero restaba algún que otro clásico como “Def Com II”, tercera y última referencia a “The new machine…”. Para mantener el equilibrio con “Finshed…” no podía faltar su canción más conocida, “Current of death”. El adiós vino de la mano de “End of time”, perteneciente a “Strenght power will passion”. No es habitual que sea un corte tan reciente el que despida su show pero así lo eligieron y la ejecutaron de forma brillante, por lo que ninguna queja.

Casi cincuenta y cinco minutos en un tiempo que, sinceramente, no esperaba. Por lo que había leído en otros sitios tocaban menos por lo que podemos darnos por contentos. Es verdad que el set list resultó repetitivo, que no sé por qué se olvidan tanto de “Queen of Siam” y que eché de menos la fiesta que se monta con “Too drunk to fuck” pero eso son nimiedades porque la conclusión y el resumen es claro: Holy Moses estuvieron sobresalientes. De las tres veces que les he visto, la mejor.

Muy complicada la papeleta que les quedaba a Benediction tras el huracán Classen. Para colmo, el ambiente frío no ayudaba. Como dijo su vocalista Dave Hunt en un pasaje del concierto, es extraño que en veinte años solo tres veces se hayan pasado por nuestro país. Por eso me parece todavía más lamentable la paupérrima asistencia. ¡Que hablamos de una de las diez bandas más importantes de death metal británico! Aún quedan en mi retina los recuerdos de su paso por el Atarfe Vega Rock de 2005. Como entonces comenté, la autosugestión jugó un papel decisivo en mi bondadosa percepción de una descarga que a la mayoría de los presentes les pareció deficiente. Quizá por esto, me encontraba en Caracol prevenido, sin saber bien qué esperar y con las dudas lógicas de cómo estaría de inspirado el quinteto de Birmingham

Con la intro de su novísimo “Killing music” fueron saltando estos veteranos de la escena. Siete años desde “Organised chaos” son muchos pero, en este largo período, por ejemplo Dave Hunt ha estado dedicado en cuerpo y alma a los alabados Anaal Nathrakh. De Darren Brookes y Peter Rew, la dupla de guitarristas padre del invento, poco se ha sabido. Llegado este punto y mientras el grupo animaba a cierto sector de la audiencia a acercarse al escenario, atacaron “The grey man” con un sonido muy meritorio, notable aseguraría. Cada instrumento en su sitio y todo en regla. Con los hados de su parte, todo quedaba en las manos de los británicos.

Una de los temores que tenía se centraba en el repertorio. Tienen la maldita manía de no acordarse de su pasado (al menos, esto ocurrió en Atarfe) con lo que sus seguidores se van apagando. Si bien el set list no fue, ni mucho menos, el que yo hubiera escogido, en el haber de Benediction está el que hicieran una parada en todos sus trabajos. Por sacar la puntilla aún más, solo faltó algo del EP “Dark is the season”. Lástima porque el tema que le da título es excepcional y solía tener cabida. Ahora bien, la proporción no fue la que a muchos nos hubiera ilusionado. No obstante, e igual que en el caso de Holy Moses, el concierto resultó tan apasionante que esto queda en el olvido.

“Contropolis (rats in the mask)” fue un aperitivo para que, por fin, cruzáramos el Rubicón. El salto que pegué cuando sonaron los acordes de “Nightfear” casi hace que me lesione. Por mucho que la opinión generalizada hable de los dos primeros discos, en mi corazón metalero el espacio estará eternamente reservado para “Trascend the Rubicon”. En su momento, 1993, recibió una publicidad como pocos álbumes de death metal pero su reflejo en ventas no estuvo a la altura. El género estaba decayendo dando paso al emergente black, que resultaba más atractivo (por eso de la quema de iglesias, los asesinatos y demás) para muchos fans ocasionales de los sonidos extremos.

“Nothing on the inside” reivindicó la valía del discutible “Organised chaos” (con todo, para mí un buen trabajo) y “Shadow world” dio un paso más atrás hasta llegar a “Grind bastard”, obra que de no haber salido en 1998 habría logrado bastante más repercusión. Hay que apuntar que Dave Hunt estuvo bastante simpático y comunicativo toda la noche, amenizando los respiros entre temas con comentarios de agradecimiento a los fans, humor inglés o loas a la ciudad de Madrid. Claro que lo mejor era cuando de su boca salían palabras en su idioma como “Unfound mortality”, segunda visita a “Trascend the Rubicon” y que provocó el pogo más populoso de la velada (¿veinte personas?). No se puede decir que Hunt sea como Dave Ingram porque estaríamos negando una realidad pero sí considero que superó la prueba. En Granada me pareció demasiado hardcore para Benediction pero tres años y medio después, y en unas condiciones óptimas, pienso que da la talla.

El concierto seguía transcurriendo de manera apabullante y nunca acudiendo dos veces al mismo disco. Así, enlazaron la nueva “The must die screaming” (muy old school) con el pequeño clásico “The grotesque”, del EP del mismo nombre, la adictiva “Agonised” de “Grind bastard” y la parada en “The dreams you dread” vía “Sáneles theory”. Esto significaba un poco de casi todo, excepto de lo más lejano, de sus orígenes. “Burying the hatchet” supuso la mejor aparición de un tema de “Killing music” mientras con que “The dreams you dread” cayó la composición más rápida que jamás hayan escrito.

Toda la interconexión con el público recae en Hunt. Brookes y Rew estuvieron sobrios pero, en ocasiones, sonrientes. Mientras, Frank Healy y el retornado Neil Hutton se permanecían en segundo plano dedicados a dar empaque a sus compañeros. Parecía que el concierto entraba en una dinámica un tanto más monótona pero “I bow to none” se encargó de calentar los ánimos de nuevo para que “Dripping with disgust” y la punkarra “Suffering feeds me” fueran preludio del instante hilarante del show. Dave Hunt, casi en un spoken word, hizo una apología de las mentiras que todos los grupos hacen cuando se marchan del escenario y vuelven a salir para hacer un teórico bis. Como bien sabemos la mayoría, esto no es cierto porque lo tienen totalmente programado pero es una tradición y como tal se hace. Estrictamente hablando, un bis sería salir a tocar un tema no preparado, cosa que muy rara vez sucede. Hunt atacó esta actitud y señaló que ellos preferían quedarse en el escenario e interpretar tres canciones más, mejor que irse, esperar unos minutos y volver para ejecutar solo una.

El tipo tuvo su gracia y fue aplaudido por aquellos que entendieron su disertación. Por lo tanto, restaban unos pocos cortes y, ojo, aún nada había sonada de los dos primeros, que ese es el gran error que tuvieron, en mi opinión. “Killing music” implicó la sexta y última visita a su nueva entrega y, sí, se acordaron finalmente que antes de 1993 ya existían concluyendo la actuación con la genial “Jumping at shadows” de “The grand leveller” y la no menos grande “Subconcious terror” de su debut homónimo tras casi hora y media, que para un grupo de metal extremo, es una pasada. Objetivamente, Benediction superaron la prueba con nota. Otra cosa es el estadio ideal que más de uno soñaba pero, encima del escenario de Caracol, dieron una lección.


Benediction

 

 

 

 


Nominon

 

 

 

 

 

 


Holy Moses

 

 

 

 

 

 


Benediction

 

 

 

 

 

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Marco Antonio Romero
Fotografias: David Ortego