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Siguiendo
con la vorágine de conciertos
previstos para el mes de noviembre
y, a pesar del cansancio acumulado
tras haber asistido a dos conciertos
los días pretéritos
y atender otras muchas ocupaciones,
no quise dejar pasar la oportunidad
de presenciar un concierto “diferente”
a los que suelo ver. Tampoco
es que la noche del domingo
sea el mejor momento para salir
de casa y acercarse a la pequeña
sala Ritmo & Compás
por lo que no estaba seguro
de la cantidad de asistentes
que congregarían los
alemanes. Mi pensamiento era
que mas bien poquitos. Pues
me equivoque por completo ya
que, al llegar a la sala, me
encontré un panorama
muy diferente al que suele ser
habitual (por desgracia) en
la mayoría de los conciertos
a los que voy allí. Se
nota que no hay demasiados (por
o decir casi ninguno) conciertos
para los amantes de la música
medieval y por ello, para uno
que hay, ninguno de los interesados
se lo quería perder.
Prácticamente
el aforo estaba completo y se
respiraba muy buen ambiente
cuando aparecieron los húngaros
The Moon and the Nightspirit
poco antes de la nueve y media
de la noche.
La ovación
fue bastante calurosa y, sin
más preámbulo,
comenzaron a deleitarnos con
su música pagana. Aunque
es su primer tour (sólo
han realizado conciertos en
festivales) se les vio bastante
cómodos sobre las tablas,
eso si, muy comunicativos no
estuvieron ya que apenas se
dirigieron al público
para presentar las canciones
y poco más.
A pesar de
que el grupo en si lo forman
Agnes Toth y Mihaly Szabo que
son los encargados de tocar
todos los instrumentos que su
música requiere en el
estudio, en directo esto no
es posible por razones obvias
por lo que se hicieron acompañar
de otras dos personas, encargadas
de la percusión y de
la flauta, mientras Agnes se
encarga de las voces femeninas
y el violín y Mihaly
de la guitarra acústica
y las voces masculinas.
Durante la
escasa media hora que estuvieron
en escena gozaron de buen sonido
e interpretaron temas de su
último trabajo “Regö
Rejtem” (creo que no tocaron
nada de su anterior y primer
trabajo “Of Dream Forgotten
and Fables Untold”), cantado
íntegramente en su lengua
materna, recibiendo una buena
aceptación por parte
del público que no escatimó
palmas y “grititos”
al más puro estilo “fiesta
medieval”. La temática
de las canciones, como en tantos
grupos del estilo, están
relacionadas con la naturaleza
y el paganismo como nos comentó
Mihaly al presentar alguno de
los temas.
La melancólica
y dulce voz de Agnes, que salió
ataviada con una capa y con
la capucha puesta, aunque luego
se la quito lógicamente,
evocaba misticismo lo cual casaba
a la perfección con la
antigua música folk propia
de su tierra, mientras que los
gritos y voces de Mihaly daban
el contrapunto a la angelical
voz de Agnes, todo ello sobre
una base de ritmos marciales
a cargo de los percusionistas
que les acompañaban.
En definitiva,
una gran concierto para los
amantes de este tipo de sonidos
y, a juzgar por los numerosos
aplausos recibidos al abandonar
el escenario, una gran sorpresa
para aquellos que no teníamos
el placer de conocerlos. Si
te gustan este tipo de sonidos,
recomendados totalmente.
La puntualidad
con la que había comenzado
el concierto de los teloneros
me hizo pensar que el concierto
no acabaría excesivamente
tarde ya que al día siguiente,
lo normal, era tener que madrugar.
Pues bien, una vez más
me equivoqué porque,
debido a algún problema
con los micrófonos, la
salida de Corvus Corax se demoró
casi tres cuartos de hora, desesperando
a los asistentes. Eso si, cuando
aparecieron los ocho componentes
del grupo la larga espera y
el cansancio se olvidaron para
disfrutar de los temas bailables
y festivos de los alemanes.
Si no estoy
equivocado, era la primera visita
a tierras españolas del
grupo por lo que la expectación
era grande, si bien algunos
de los asistentes ya les habían
visto en festivales teutones
y comentaban las bondades de
la banda en directo. Lo que
esta fuera de toda duda es que,
al igual que sus compatriotas
In Extremo, su impacto visual
es tremendo aunque Corvus Corax
no utiliza ni guitarra, ni bajo
ni batería (por lo menos,
convencional) decantándose
por el uso de instrumentos tradicionales
exclusivamente.
Ataviados con
sus túnicas y ropajes
típicos salieron, entre
vítores, al diminuto
escenario de R&C. Si ya
me pareció una proeza
absoluta lo que hizo King Diamond
en el escenario de la sala Heineken,
no menos prodigioso me pareció
meter todos los elementos de
percusión, gaitas y demás
instrumentos, además
claro está de los ocho
músicos, en semejante
escenario. La verdad es que
tenían que hacer un “tetris”
para moverse sin chocarse unos
con otros (cosa que a veces
no conseguían) y realizar
sus bailes pero, a pesar de
todo, la puesta en escena fue
brillante.
Salieron en
primer lugar los encargados
de la percusión Hatz
(que se encargaba de la batería
más rara que he visto
en mi vida) y Harmann, cuyos
elementos flanqueaban el escenario
y un tercer percusionista, Patrick,
que se colocó en una
tarima situada en el centro
del escenario. Comenzaron a
“golpear” sus instrumentos
mientras el resto del grupo
bajaba las escaleras del camerino
para comenzar con “Bibit
Aleum”. Tres micrófonos
estaban situados en la parte
central del escenario y serían
utilizados alternativamente
por casi todos los músicos
en algún momento del
show ya fuera para hacer coros
o para dirigirse al público,
pero sobre todo por Castus,
uno de los dos miembros fundadores
del grupo que todavía
sigue (el otro es Win) que se
encargaba de casi todas las
voces. Además, y sin
desmerecer al resto, me pareció
el más versátil
en lo que a instrumentos se
refiere ya que tocó de
todo esa noche. Tambores, multitud
de gaitas diferentes, cornetas,
una especie de laúd,…,
lo dicho, de todo. Realmente
sorprendente. El resto alternaban
gaitas con algunos otros instrumentos
tradicionales y también
animaban al público que
respondía satisfactoriamente
como cuando Castus nos hizo
gritar a chicos y chicas (o
“señoritas”
como decía él)
por separado alternativamente
durante un buen rato.
Presentaron
su último disco “Venus,
Vina, Musica” a conciencia
ya que hasta seis temas fueron
interpretados. Además
de la citada para abrir el concierto
cayeron “Urmawi”,
“Sanyogita”,”Feralis
Saltare”, Lamentatio Coelibatus”
que sirvió de colofón
al evento y la canción
que da titulo al disco.
Tampoco se
olvidaron de dar un buen repaso
a casi toda su discografía,
completando un set bastante
equilibrado, para que todas
las épocas de su amplia
carrera tuviera representación.
Así, no dudaron en intercalar
temas más actuales como
“Titenka”, “Ballade
de Merci”, “Nominalto”
o “In Taberna” (con
dedicación a la cerveza
incluída) con otros mucho
más antiguos como “Saltarello”
o “Platerspiel”
de los lejanos “Congregatio”
y “Tritonus” respectivamente.
La gente estaba
claro que era lo que habían
venido a ver ya que, si con
los teloneros se habían
mostrado entusiastas, con Corvus
Corax aquello era una auténtica
fiesta. Botaban, bailaban, daban
palmas, coreaban el nombre del
grupo y, los más fanáticos
hasta cantaban las canciones.
Los músicos se mostraron
sonrientes todo el tiempo y
no paraban de animar al personal
para que aquello no decayera
ni un momento, cosa difícil
la verdad.
También
hubo tiempo para rendir homenaje
a la música que les inspira
de la mano de “Albanischer”,
un tema tradicional que fue
muy bien recibido, como todos
por otra parte, ya que la intensidad
del concierto se mantuvo alta
durante todo él.
Con “Dam
Dam” se fueron presentando
y despidiendo cada uno de los
músicos haciendo un mini
solo de su instrumento, por
decir algo, ya que todos son
poli instrumentistas la verdad.
Poco tardaron en regresar para
obsequiarnos unos cuantos temas
más y agradecernos a
todos nuestra presencia. Las
elegidas fueron “Suam
Elle Iris” y “Chou
Chou Sheng” de su disco
“Seikilos” separadas
por “Fili Neidhardi”.
Pero todavía quedaba
un tema para cerrar noventa
minutos de fiesta “Lamentatio
Coelibatus”. Tras él
se retiraron, esta vez definitivamente.
El cansancio
acumulado durante todo el fin
de semana me vino de golpe mientras
volvía a mi casa pero,
tras lo visto, la sensación
de que bien había merecido
la pena restarle algo de horas
de sueño a la noche del
domingo al lunes era rotunda.
Unos “cracks”.
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Corvus Corax

The Moon And The Nightspirit


Corvus Corax



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