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DESTRUCTION + OMISSION

SALA RITMO Y COMPÁS (MADRID) 01-12-2006

Llevar en activo (aunque con altibajos y etapas confusas) un cuarto de siglo, ser una leyenda de un género, tener editados más de una decena de trabajos, estar en un buen momento de forma compositivo o ser una banda más que notable en directo parece que no sirven para nada. ¿Por qué lo digo? Sencillamente, me resulta lamentable ver a una formación mítica como Destruction “condenados” a tocar en una caja de cerillas como Ritmo y Compás, y encima no agotar las entradas. Mejor para los que lo pudimos disfrutar pero es paradigmático cómo Kreator descargan ante casi dos mil personas o ver hace poco que el gran Thrash Attack Festival, compuesto exclusivamente por formaciones patrias del estilo, congregaba a tanta o más audiencia. ¡Ojo! Que conste que los dos últimos casos son lo normal, es decir, sería de tontos no reconocer que la banda de Mille Petrozza ha regresado a la cumbre con el genial “Enemy of god” y, por otra parte, es bonito ver disfrutar al público con conjuntos como Legen Beltza, Angelus Apátrida, Rancor o Killem, algo que nunca había sucedido en este país dentro del thrash metal, contar con una escena prolífica y de gran calidad. Todo ello no quita para que me dé pena lo que le ocurrió a Destruction pero, como comento, dichosos nosotros que lo disfrutamos.

Se abrieron las puertas con algo de retraso pero el acceso se hizo rápido y en quince minutos ya estaban sobre las tablas de la sala los madrileños Omission, un cuarteto liderado por el incombustible Miguel Ángel Hernanz, “Patillas”, y que cuenta entre sus filas con el no menos legendario Julito, bajista de Muro. Su música se podría calificar de thrash underground mezclado con proto black. Me explico. Omission no es una formación thrash al uso sino que indagan en la base más oscura y cañera del género. Esto nos lleva a una recreación de los primeros días de Kreator, Sodom o Bathory, es decir, el origen de lo que luego se conoció como black metal. Por lo tanto, además de estos grupos, en las partes más aceleradas adivinaríamos retazos de combos japoneses (Sabbat, Abigail) o australianos (Destroyer 666, Gospel Of The Horns), todos ellos inspirados en los antes mencionados pero llevados a un punto más extremo.

Desgraciadamente el sonido embarullado les jugó una mala pasada. Tan bien me habían hablado de ellos que mi sensación fue agridulce. La impresión conjunta es, sin duda, positiva pero no tan impactante como la que me dejaron la primera vez que les vi los manchegos Angelus Apátrida o los semidesconocidos madrileños Unsouled. Desgranaron los temas de su demo autofinanciada, “Day of your death arrives”, todos ellos de duración media, muy potentes pero con amplio espacio para el desarrollo instrumental, en particular, con unos solos interesantes y currados. De entre todas las canciones interpretadas, destacaría la brutal “Architects of fear”, con un ritmo trepidante, “Primitive instinct”, probablemente la que mejor estructura tenga, y mi favorita (al menos esa noche), “Satanic feelings”, muy a lo Hellhammer, primeros Celtic Frost en el riff de guitarra. Entre medias, un trozo del “Wake up dead” de Megadeth y la despedida con “Sodomy and lust”, de Sodom, en la que, como le decía a un amigo, les sobraba guitarra y media porque, evidentemente, Omission tienen un nivel infinitamente superior del que tenían Tom “Angelripper” y demás en 1984.

Reitero que mi sensación fue buena pero no tan apasionante como prometía, en parte por lo dicho del sonido. La voz de “Patillas” a veces me resulta un poco chillona (parecida a los inicios de Mille Petrozza). En mi opinión, una pequeña moderación en este aspecto daría sus frutos. No obstante, Omission es una formación a seguir atentamente. Han estado en muchas batallas y se les nota. Sólo falta que alguna discográfica apueste por ellos porque creo que pueden sacarles rendimiento.

El bueno de Schmier, cantante y bajista de Destruction, gusta de tener tres micrófonos para poder moverse por el escenario. Lástima que Ritmo y Compás sea tan pequeño que sólo había un par de metros de separación entre ellos. Sea como fuere, eso importa poco al trío de Lörrach, localidad germana en los estertores de la preciosa Selva Negra y a escasos kilómetros de la suiza Basilea. Los teutones, en esta segunda etapa, han conseguido una estabilidad siempre necesaria. A los incombustibles Schmier y Mike Sifringer, se les unió hace un lustro el batería Marc Reign que aporta contundencia y algún que otro poderoso coro.

Después de la espera con el cambio de rigor, la intro calentó los ya de por sí enfebrecidos ánimos de la audiencia, ávida de presenciar la primera descarga completa de Destruction en Madrid. Antes en la capital, y que yo recuerde, únicamente la primitiva gira apoyando a Motorhead y el tour de teloneros de Dimmu Borgir. Asimismo, yo les había visto en esta última y, luego, en Atarfe 2004 y, unos meses después, en el Graspop. Siempre con repertorios sesgados de diez u once temas. Ahora nos aprestábamos a otra cosa distinta, con más tiempo para las sorpresas y las típicas como, a la postre, así sucedió.

Sin contar los años en los que Schmier dejó el grupo (aunque se decía que iban a recuperar “Cracked brain”), los dos períodos de los alemanes quedan parejos en ediciones, cuatro y cuatro (si bien “Sentence of death” es un EP que podríamos contar como uno si lo sumamos al otro EP, “Mad butcher”), por lo que el repertorio suele estar equilibrado con ligera tendencia lógica a apoyarse en los álbumes de los ochenta.

“Collector of souls”, que abre su último “Inventor of evil”, fue la encargada de dar la salida a esta ceremonia de reivindicación del thrash en su vertiente teutona. El sonido en la primera parte de la actuación no fue demasiado bueno ya que saturaba pero, poco a poco, se corrigió para catalogarlo de correcto aunque sin alardes. “Nailed to the cross” continuó la descarga con los fans gritando eso de “Nailed to the fucking cross!”. La interacción controlada fue un punto extra que ganaron Destruction y es que Schmier sabe como llevar a sus seguidores sin necesidad de ser cargante. Bajo mi criterio, el momento más flojo de la noche fue una interpretación un tanto deslabazada e insulsa del mítico “Mad butcher”. Ni Mike estuvo bien con la guitarra ni Schmier en la voz quedando el conjunto demasiado confuso y sin fuerza. Como se suele decir, hasta el mejor escribano hace un borrón porque con la actual “The defiance will remain” lo corrigieron quedando como una de las más destacadas de la velada.

Me gustaría comentar una cosa que, espero, no se malinterprete. Amo a Destruction. Es más, si me dieran a elegir entre la “triple entente” alemana, tendría mis dudas porque si bien Kreator son los más avanzados compositivamente y Sodom quedan como entrañables y “garrulos” (en el buen sentido), Destruction siempre han sido una mezcla de ambas tendencias. Sin embargo, creo que todavía está por llegar el día que yo vea al trío en un concierto memorable, es decir, a la altura de muchas de sus canciones. El de esta noche se acercó pero no alcanzó las cotas que equivalgan a la estima que les tengo. La prueba de ello es que siempre que les veo me gustan más como tocan los temas de la segunda etapa que la mayoría de sus cortes referencia que siguen siendo mis favoritos en estudio. Espero haberlo dejado claro.

Me encantó al continuidad que le dieron a las canciones, no había grandes parones ni momentos de vacío. Así, nos adentramos en una parte más tradiciones con composiciones primigenias pero, digamos, para fans, esto es, no las más conocidas. Correcto, sin más, el medley de “Antichrist / Release from agony” que, como siempre comentamos, es mejor que tocaran por separado, sobre esta última que me parece genial. En el medley solía aparecer la tremenda “Reject emotions” (del EP “Mad butcher”) pero no intuí su ejecución. Esta dupleta quedó casi unida a “Unconscious ruins”, otro gran tema de “Release from agony”. Fue en este punto donde Schmier nos comentó la inminente salida del anunciado “Thrash anthems”, regrabación de catorce temas suyos de los ochenta más dos cortes nuevos. “Eternal ban”, la siguiente en aparecer esta noche, queda en “Thrash anthems” como bonus track pero en Ritmo y Compás fue recibida de forma estelar, no tanto “Live without sense”, canción que es una de mis favoritas sobre todo por su peculiar estribillo que Schmier clavó.

Así como en estudio uno ve muchas diferencias entre los Destruction del siglo XXI y los de antaño, sobre todo por las producciones, la unicidad del sonido hace que “Thrash till death” o “Desecrators of the new age” no desentonen después de la avalancha añeja que les precedía. Lo que nos esperaba era que nos deleitasen con la gloriosa “Death trap” de “Infernal overkill”, el disco del que tiraron más en la descarga. Curiosamente mutaron el orden del álbum ya que tras “Death trap” cayó “Invincible force”, justo al revés que en aquel mítico trabajo.

El segundo y último punto negativo llegó con el sólo de batería cortesía de Marc aunque reconozco que les sirvió para tomarse un respiro para encarar la traca final del directo. “Tormentor” atronó por su fiereza y “Metal discharge” hizo cantar a unos asistentes ya extenuados por el calor pero que demostraron conocer igual de bien o más los temas actuales. Quitando “Mad butcher” quedaban por interpretar los tres temas más conocidos de Destruction. La larga y perfectamente estructurada “Curse the gods” supuso otro instante álgido del show con un Mike que estuvo más atinado que en otras ocasiones con su guitarra. Con “Bestial invasion” el público se dejó las últimas fuerzas que le quedaban en el “pit” y gritó el estribillo del tema con Schmier jaleando. Una breve pausa amenizada por la intro de “Sentenced of death” y llegó “Total desaster”, mi preferida, con los ánimos un tanto aplacados porque el físico no daba para más. Aún así, Schmier pidió un último esfuerzo, no sin antes dar las gracias a los asistentes, para la última de la noche, “The butcher strikes back”, ya convertida en final de concierto habitual y único tema de “All hell´s break loose” ejecutado.

En total más de hora y media, diecinueve canciones y un repertorio bien escogido. Quizá me faltó “United by hatred”, “Our opression” o alguna referencia a “Cracked brain”. También hubiera molado que recuperaran las simpáticas sintonías de “La pantera Rosa” o el “En forma” de Glenn Miller que utilizaron en el directo “Live without sense”. Son pequeños detalles que no ocultan una impresión general notable, casi sobresaliente diría yo, pero que hubieran significado el concierto redondo, brutal y memorable que espero ver de Destrution. Se quedaron en una gran actuación. ¿Les exijo mucho? Tal vez, pero porque pueden. Ojalá vuelvan pronto.


Destruction

 

 

 

 


Omission

 

 

 

 

 


Destruction

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

http://www.destruction.de

Marco Antonio Romero
Fotografias: David Ortego