Principal / Planeta Sonoro / Crónicas / Destruction + Omission
DESTRUCTION + OMISSION

Sala Ritmo Y Compás (Madrid) 20/05/2007

A veces no sé a qué jugamos. Nos hemos estado quejando durante eones de la falta de conciertos en España y ahora que los tenemos, también ponemos el grito en el cielo. Si alguien no le apetece ir a un concierto, por repetido, no va y punto, pero que no protesten si regresamos al ostracismo. Esto es lo que precisamente pasó esta noche. Domingo, tormenta espeluznante durante la tarde y la tercera actuación de los germanos Destruction en la provincia en el plazo de ocho meses, supusieron que apenas un centenar de personas acudieran a la llamada del thrash europeo más aguerrido. El propio Schmier estaba sorprendido por la poca respuesta pero, sinceramente, creo que fue más bochornoso el que en diciembre no llenaran esta minúscula sala cuando era su primera actuación de cabezas de cartel por aquí en un cuarto de siglo de historia.

El motivo de la descarga era exactamente igual que el de Amon Amarth. Los teutones habían sido contratados para un festival en Barcelona y decidieron alargar unas cuantas fechas más por la península. A lo mejor cuando alguien haya visto el título en la sección musical de esta revista habrá pensado: “Crónica repetida”. Pues no, porque Omission volvieron a ser los elegidos para calentar el ambiente. Sin embargo, en esta ocasión había un aliciente más que eran los thrasher madrileños Rancor, la pujante formación que ya es veterana en ofrecer notables actuaciones en este local. Desgraciadamente para todos, no llegaron a tocar. El motivo es bastante pueril. Su batería Jaime es zurdo (¿qué culpa tenemos? ¡Discriminación positiva ya!) por lo que los señores técnicos de Destruction se negaron a acoplar el kit a sus necesidades. Por lo que cuentan, ofrecieron soluciones alternativas (como montar otro equipo) pero fue inútil. Ante la pasividad de los componentes de Destruction, Rancor se quedaron sin saltar a escena por un par de roadies.

La situación es del todo punto vergonzosa y provocó una reacción contraria de unos cuantos que se “solidarizaron” con Rancor de una forma curiosa. Al terminar Omission abandonaron las primeras filas e hicieron una especie de huelga de palmas caídas. Presenciaron el concierto de los germanos pero sin la más mínima intensidad lo que provocó una paradójica estampa con aproximadamente veinticinco personas dándolo todo; un sector intermedio de otras tantas viviéndolo pero sin tanta pasión; y un último espectro “agazapado” entre las sombras. Entiendo la actitud aunque no la comparta al 100%. Eso sí, viéndolo desde la perspectiva del grupo también comprendería que Destruction no volvieran a pisar Madrid en una buena temporada.

Incidentes destacables aparte, deberíamos comenzar a hablar de las actuaciones en sí que, como no podía ser menos, tuvieron un contratiempo adicional en Omission. Marco, el guitarra solista, fue baja por un problema creo que familiar, quedándose en trío la formación liderada por Miguel Herranz “Patillas”. Para ser honestos, únicamente se notó en los solos esta ausencia porque las rítmicas de Miguel arrasaron. Acaban de grabar una demo titulada “Yells that destroys” y fue “Pure fucking hate”, su apertura, el que dio inicio a la gran avalancha sónica con que nos suelen deleitar. Como ya se comentó en la anterior ocasión, sus armas de destrucción masiva se basan en un thrash (con algún tinte de black tradicional) oscuro, underground, rapidísimo y demoledor. Llevan consigo la herencia de los grandes nombres europeos de mitad de los ochenta y los enlazan con la escena de extremo oriente y Oceanía de los tres lustros pasados.

A pesar de que saturaron un poco, el sonido no fue tan embarullado como en diciembre y a mí, personalmente, me gustaron más sus prestaciones. El repertorio fue bastante parecido aunque si no me equivoco tocaron un poco más. Así, “Primitive instincts” es toda una declaración de principios, “Architects of fear” se fundió con la versión del “Sodomy and lust” de Sodom y la más novel “Legions of youth” de su reciente maqueta que sigue la línea marcada por “Day of your death arrives”. Precisamente, la instrumental que daba título a ésta fue la que más adoleció de la falta de Marco pero con la llegada de la excelente, una vez más, “Satanic feelings”, muy Hellhammer en letra y concepción, la velada alcanzó su momento álgido.

Las postrimerías de su show vieron como se interpretaban “The light in my dark”, “Traitor” y otro homenaje, en este caso el “Into the crypt of Rays” de Celtic Frost para lo que contaron con la colaboración a las voces de Ares de Wolfencross y que también anduvo por Greenfly. Creo que de las versiones podemos hacernos una idea de la propuesta de Omission. Considero que ellos son mejores técnicamente que los primeros Sodom o Celtic Frost aunque no alcancen, obviamente, la magia de estos. Al igual que concluí nuestra anterior reseña en directo de estos madrileños, diré que me sorprende que no tengan aún contrato o alguien que les saque un disco porque nivel, experiencia y canciones buenas les sobran.

En el rato que pasó entre las dos actuaciones me dio la impresión de que alguna gente se marchó. Entre cien personas, en cuanto faltan diez ya se nota y quizá estos fueran los miembros de los grupos teloneros y sus acompañantes pero la dispersión en un sitio tan pequeño como Ritmo Y Compás era significativa. Con el salto de la primera intro, el trío alemán bajó las escaleras que separan el camerino del minúsculo escenario y entre tímidos aplausos arrancaron con “The butcher strikes back”. Peculiar manera de comenzar porque le dieron la vuelta a la tortilla respecto a diciembre ya que entonces terminaron con ella. Bien ecualizado, no hubo ningún problema en ese aspecto. Schmier tenía dos micrófonos en vez de los tres habituales y el telón era exactamente el mismo, la portada de “Metal discharge”.

Recuperando el curso de hace unos meses, “Nailed to the cross” continuó el orden de descarga y ya las dos primeras filas corearon su estribillo con contundencia. Tras esta, Schmier procedió al protocolario saludo, hizo alusión a que la escasa presencia de público no mermaría sus prestaciones y señaló que acababan de regrabar muchos de sus clásicos en “Thrash anthems” habiendo procedido a su lavado de cara que se reflejaría en la ejecución de los temas. El primero fue “Mad butcher” y, sí, sonó como en “Thrash anthems” pero lo hizo mejor que en diciembre por lo que quedé contento. Una segunda intro, esta vez familiar al grupo, anunció “Total desaster”, con lo que sus cartuchos más añejos se quemaban deprisa.

No hubo excesivo margen para la variedad en el set list. Es más, estaba prevista “Deposition (our heads will roll)”, uno de los dos cortes nuevos de “Thash anthems”, pero al final no lo interpretaron. La que sí, por fin, cayó fue “Cracked brain” que con Schmier está mejor que en el disco homónimo con André Grieder a las voces. El equilibrio entre sus dos etapas no fue tan similar ya que los ochenta prevalecieron sobre el siglo XXI. No obstante, sí que, por ejemplo, “The defiance will remain”, siguió reivindicando que no existen tantísimas diferencias de calidad entre los Destruction de entonces y los de ahora.

Como ya es habitual en ellos, se montaron un medley con “Antichrist/Sign of fear/Release from agony” siendo esta última la única que sonó en su totalidad. “Metal discharge” es otro de esos nuevos himnos que a los seguidores les gusta corear y otra intro anticipó la celebrada “Curse the gods” donde casi hasta los de atrás de la sala tuvieron que claudicar en su huelga. A Marc, Mike y Schmier les vi como siempre, con ganas y muy profesionales. Dieron un buen espectáculo y se dejaron la piel. Comento esto porque los detractores, es decir, los que los idolatran pero esa noche no estaban de su parte por lo mencionado con Rancor, afirmaban que se les vio a medio gas, sensación que no tuve en ningún instante de la noche. Es más, me lo pasé mejor que en diciembre aun sin parecerme mi concierto soñado de Destruction.

Una vez terminada “Curse the gods”, llegó un rato sobresaliente porque sin ser sus hits más conocidos y alabados, tocaron seguidos una serie de cortes de los ochenta que les tengo mucho cariño. Me refiero, entre otros, a “Death trap” con su particular melodía de guitarra, la ideal para hacer headbanging “Life without sense” y una más técnica “Unconscious ruins”. La cuarta de las intros resultó previa a “Thrash ´till death”, con la gente levantando su puño para reivindicar un género que algunos han querido enterrar o desprestigiar muchas veces en estas dos décadas. “Thrash ´till death” supuso solamente un buen respiro para otros dos temas clásicos de esos “entrañables” como “Reject emotions” del EP “Mad butcher” e “Invencible force”, la apisonadora que abría “Infernal overkill”.

Como esto “consistía” en un negar el pan y la sal a Destruction (¿o no? Evidentemente no), aquí voy a tirar una lanza por el trío de Weil Am Rhein. Schmier nos preguntó qué canción nos gustaría escuchar. Pensaba que alguien diría “Black death” o “United by hatred” con lo que les hubieran puesto en un compromiso pero el más avispado soltó “Machinery of lies”. Puedo dar fe que no estaba prevista. El vocalista comentó: “Buena elección”. Miró a sus compañeros y dijo: “¿Lo intentamos?”. Tanto Marc como Mike asintieron y así esta composición de “All hell breaks loose” fue una de las sorpresas de la velada.

A partir de aquí, empezaron a pedir cosas con tan “mala pata” que el siguiente dijo “Eternal ban” que era la que estaba la siguiente en el orden de la actuación. Aquí lo tuvieron fácil Destruction y Schmier aprovechó para dar su discurso de la unidad del metal aunque visto lo que había pasado con los pobres Rancor, quedó un poco vacío y falso. Era muy tarde ya y el recital estaba terminando porque con “Eternal ban” se metieron en el camerino. Entre los que estaban apagados porque querían, el cansancio del resto y demás, me temía que la audiencia abandonara la sala. Los teutones tiraron de manual porque rápidamente enchufaron la última intro de la noche para ejecutar “Soul collector” y despedirse con la inevitable “Bestial invasion” tras más de noventa y cinco minutos inapelables.

Quienes consideren que Destruction estuvieron regular, o bien no son objetivos o eran ellos los que tenían un mal día. Creo que de las seis veces que les he visto, si no me ha parecido la mejor, a escasa distancia se ha quedado. En unas circunstancias poco propicias (por su culpa o debido a sus colaboradores, por supuesto), con un público en buena parte poco receptivo y la escasa presencia de fans, ellos pasaron con nota la prueba. Supongo que ahora llega el momento de descansar de los alemanes en directo durante un buen período de tiempo. Cuando lleguen las vacas flacas, veremos como protestan aquellos que prefirieron quedarse en su casa…


Destruction


Omission

 

 

 


Destruction

 

 

 

http://www.destruction.de --- http://www.thisisomission.net

Marco Antonio Romero
Fotografias: David Ortego