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+ FURIA ANIMAL

“GRANDE PERO SUPO A POCO”

SALA MACUMBA (MADRID) 04-VII-2003

Parece mentira la mitad de año que hemos vivido. Grupos que ni en el mejor de mis sueños podía imaginar ver tocando en España después de tanto tiempo han pasado por aquí ofreciendo, en la mayoría de los casos, sensacionales actuaciones. Y & T, L.A. Guns, Enuff Znuff, Danger Danger,... lástima la suspensión de Bang Tango y Faster Pussycat. Ahora era el turno de Dokken. Si en 1990 me hubieran preguntado cuál era mi banda favorita del momento diría que ellos y eso que ya se habían autodestruido por las constantes peleas entre George Lynch y Don Dokken.

Lo que íbamos a presenciar en esta velada era una especie de “Best of...” de casi toda su carrera con lo que sus mayores hits sonarían para deleite de los fans del grupo. Antes de ver a los americanos tuvimos la ocasión de presenciar la descarga de Furia Animal. Esta banda, de la cual reseñamos su últimos trabajo hace unos cuantos meses, practica un heavy metal contundente que, a veces (no muchas), se ve impregnado por el power. Creo que la labor de guitarras es lo más destacable de un conjunto que, para variar, falla en su vocalista. Tocaron composiciones de sus dos álbumes hasta la fecha, presentaron algún tema nuevo y cerraron con la versión del “Hotel


California” de The Eagles que ya hicieran en el disco. Vagamente recuerdo que, en el comentario que hice de ellos en su momento, señalé que hay canciones que no les puedes alterar el tempo porque pierden su magia y su sentido. Considero que “Hotel California” es una de ellas por lo que para nada me agrada su metalización. A mí, personalmente, Furia Animal no me convencieron pero quizá no estaban en el lugar idóneo.

Era el momento de Dokken. No quiero dejar de mencionar, inicialmente, que hay que desterrar, de una vez por todas, la teoría de que en Macumba no se puede lograr un sonido perfecto. Un 10 para los técnicos, todo estaba en su sitio; la batería, la guitarra, los coros,... una gozada en este aspecto. El segundo enigma a descubrir era el estado de forma de la voz de Don. La prueba la pasó con notable alto. Evidentemente no es el mismo de hace 20 años pero sus cuerdas vocales se mantienen en buena forma. La tercera pregunta giraba en torno a la banda ya que sólo permanecen el cantante y el baterista “Wild” Mick Brown como miembros originales. Sin embargo, los otros dos componentes cumplieron de maravilla, en especial el excepcional guitarrista John Leven, con un estilo muy semejante al de Lynch como el propio Don me había anticipado en la charla que tuvimos con él la tarde anterior.

La velada comenzó con la alucinante “Kiss if death” de su cuarta entrega “Back for the attack”, uno de sus temas más cañeros y, desgraciadamente, el único que sonó de ese magnífico trabajo. A partir de aquí, clásico tras clásico con especial atención a “Tooth and nail”. Cinco de los cortes del mismo fueron interpretados con maestría. De todos, me atrajo sobremanera “Alone again”, balada en la que Don dio el 150% de sí mismo ante la atónita mirada de las 800 o 900 personas allí reunidas. Más que nada para que no digan también tocaron un tema de su último y regular disco. Sin embargo, del, en mi opinión, notable “Erase the slate”, de 1999, cero patatero. Lo más moderno fue la groovy “Too high too fly” del altamente minusvalorado “Dysfunctional”.

Después de escasamente 63 minutos de concierto desaparecieron del escenario.

Sí, la descarga había sido increíble y memorable pero, sinceramente, era una tomadura de pelo. Imaginé que haría cuatro o cinco bises pero no. Únicamente, “In my dreams” (como siempre digo, el estribillo perfecto del hard rock melódico) y la potente “Paris is burning” que dieron colofón a un excelente show pero tan escaso que supo a muy poco. Sólo con un par de canciones más, por ejemplo, la imprescindible “Dream warriors” y “Unchain the night”, hubieran provocado el éxtasis colectivo. Por el contrario, todos nos quedamos con las ganas de mucho más... aunque, claro, eso quiere decir que habíamos disfrutado un montón y que Dokken no habían venido a arrastrar su gloria pasada por los escenarios españoles. No obstante, el mal endémico de los repertorios escasos se ha expandido tanto que hasta los incombustibles Rolling Stones han bajado en medio hora su minutaje.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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