|
Tal y como
se desarrollaron los acontecimientos
durante la noche y después
de los directos de cada una
de las bandas y sus circunstancias
ante nuestros ojos y oídos
previas: Don Skull (inéditos),
Morgana vs Morgana (largo tiempo
esperando para que esto llegara)
y Esotérica (ya vistos
y tercer concierto en Madrid
en un lapso de tiempo más
o menos reciente) el enunciado
a lanzar fue claro, y las conclusiones,
al menos para nosotros, diáfanas
y no sólo desde una perspectiva
de evaluación. Pero una
secuencia ordenada nos llevará
mejor a ello.
Fue una grata
sorpresa, viendo cómo
están las cosas últimamente,
ver un Ritmo y Compás
lleno cuando cruzamos el umbral
y Don Skull habían comenzado
su concierto. Y es que esa era
una duda que arrastrábamos
antes de llegar allí
porque quien quisiera ver a
los cabezas de cartel ya había
tenido oportunidades anteriormente,
desconocíamos la capacidad
de convocatoria de quienes actuaban
en aquel momento y en otras
visitas de Morgana vs Morgana
a Madrid no habían tenido
una respuesta acorde a su nivel
(desde el punto de vista de
este “cuarto” de
comunicación). Pero el
ambiente era caluroso y, de
hecho, parecía que la
gente, en su mayoría,
eran seguidores de la formación
madrileña. Y a buen seguro
lo entendimos.
El quinteto
recoge en sus temas retazos
del rock americano más
sobrio y fuerte, también
amagos de metal y escuela de
hard rock (la camiseta de Mötley
Crue de uno de los guitarristas
tendría algo que decir
al respecto). Así, cuando
llegamos sonaba un tema que
parte de una base estadounidense
a tornarse un punto metálico.
Sobra, aunque por si acaso lo
decimos, que su vocalista canta
en inglés. Los solos
de base hard-rockera fueron
protagonistas en la siguiente
canción y posteriormente
unas guitarras satélites
y sonido stoner se desarrollaron
de forma cadenciosa para terminar
desembocando en chillidos. Entre
todo esto una actitud de “chulería”,
que transmitía una confianza
absoluta, presidió cada
tema y su concierto ya que no
se dirigieron para interpelar
al público en ningún
instante, enlazando canciones
y obteniendo respuesta positiva.
En “TQST” el guitarrista
y la batería casi sufrieron
un accidente y otro tema de
un marcado acento sureño
cambiaba a grosor y pesadez
soltándose por momentos.
Una media hora vista sirvió
para configurarles como una
personal y original alternativa,
tanto de presente como de futuro,
y casi fue una anécdota
que al final hablaran para despedirse.
“Hinoterapia”
y “Nébula”
son dos acreditaciones que deberían
haber servido, y no precisamente
ahora, sino en alguna muesca
anterior de la línea
que transcurre desde Diciembre
de 1992 hasta la actualidad,
como joyas que refulgieran para
obtener reconocimiento a un
brillo deslumbrante. Por desgracia,
Morgana vs Morgana han cumplido
quince años en un país
que parece vivir sujeto a un
permanente día de la
marmota aunque haya honrosas
excepciones y el panorama no
sea tan sombrío en los
últimos tiempos, parece
que el ancla, muy poco a poco,
se ha movido algunos centímetros
del fondo. Lo innegable es que
valoramos mejor lo ajeno que
aquello propio que realmente
se lo merece. Porque esa fue
la sensación perenne
desde que un sencillo: “Buenas
noches, vamos a empezar”
abrió una preciosa flor
llamada “Orquídea”
hasta cerca de una hora después.
Comenzar a poner adjetivos desmerecería
el fluir de sensaciones y la
calidez transmitida por la plasmación
en directo de las composiciones
de los valencianos. La veterana
banda, con la misma ilusión
que el primer día, fue
capaz de acariciarnos, tocarnos,
rascarnos y golpearnos con sentimiento,
empezando por Raúl Pagola,
encargado de guiarlos y cuya
voz alcanza un mayor grado de
cercanía y emoción
en directo. “Angelus”
y tres nuevos temas corroboraron
que la comunión entre
ellos es máxima (los
cruces de miradas lo decían
todo) y la actitud indudable
(creyéndose lo que hacen).
Así se captó también
en general y la respuesta lo
manifestó no sólo
por los que ya conocían
al grupo (que se hicieron notar
de manera ostensible).
“Miro
al sol”, de una nueva
demo, y “Mi herida”
siguieron hundiendo la aguja
y dejándonos marcada
una cicatriz que dio la impresión
de haber aparecido y haberse
quedado ya. Porque, como grandes
momentos que fueron, se nos
pasaron al igual que un fugaz
destello. “Y en la ignorancia”
fue el cierre que volvió
a dejarnos un detalle fundamental:
el fuerte abrazo entre ellos
en una esquina del escenario
expresando júbilo (durante
su hora quien lo mostró
de manera desatada fue uno de
los dos guitarras), constancia
y fé después de
todo lo que tienen que haber
trampeado los últimos
tres lustros.
Y el grupo
que cerraba la noche era el
mismo cuyos miembros (algunos)
habían estado flipando
mientras veían actuar
a Morgana vs Morgana. Que gran
ironía que un grupo con
una trayectoria superando ampliamente
la década sea el telonero
de una muy joven formación
con tan solo un trabajo editado,
cuanto debería darnos
que pensar que los ingleses
lleven fans (así podíamos
ver en las primeras filas) y
hayan tocado ya tres veces en
la capital de España
en menos de dos años
mientras tenga que causar sorpresa
que los levantinos recojan parabienes
en una visita a Madrid. No es
esto ninguna diatriba contra
los creadores de “The
Fool”, sino una reflexión
sobre la predisposición
y actitudes a la hora de medir
criterios (entre los que se
incluyen los no musicales) de
aceptación dentro del
rock y el metal en España.
Tampoco un arrebato chauvinista.
Esoterica hicieron
un buen concierto y demostraron
haber aprendido de anteriores
visitas en detalles como que
no realizaron bises con canciones
que ya habían tocado
dentro del mismo bloque (algo
repetido anteriormente). En
penumbra, con bailes de odalisca,
descalzo y ataviado con un modelo
de diseño donde la tela
se unía a tiras de velcro
negro Tobías comandó
el inicio con “Pushing
providence”, siguiendo,
después de otra canción,
“Life is lonely”.
A pesar de que en un principio
habían mejorado algo
su castellano, o eso parecía,
se dirigieron en inglés
al público para pedir
palmas en ese tema: “Show
me your hands”. La verdad
es que debemos reconocer su
soltura para tocar, se movían
con naturalidad y para su juventud
están adaptados a lo
que requiere un directo. Pero,
por otra parte, parece que exprimen
demasiado su único disco
y casi no tienen composiciones
nuevas. La que presentaron a
continuación tras “Salvation”
mostró una idea diferente
de hacia donde podría
ir el grupo con tiempo y dejar
a un lado algunas influencias
bastante claras: partiendo de
la voz las guitarras fueron
un tanto rocosas y tenía
algún momento más
complejo para terminar de nuevo
en las primeras notas. Siguió
“Take it again”
y una diapositiva de algo ya
conocido del grupo como dar
palitos de plástico luminiscentes
al agitarlos para que el público
los mueva durante “The
Fool” (sobre todo en su
tramo “maquinero”).
Después su tema más
conocido “Don´t
rely on anyone” con los
inevitables coros y una nueva
composición que dejó
abiertas miras de cara a un
posible próximo disco:
“Watch this drive”.
A destacar al interesante sonido
de la guitarra en el estribillo.
El fin llegó con “Close
your eyes”, tema dulce
para cerrar una noche de buen
sabor pero con un poso amargo
al recordarnos cómo estamos,
aún, por estos lares.
|


Don Skull


Morgana vs Morgana


Esoterica

|