Principal / Planeta Sonoro / Crónicas / Europe
EUROPE

Sala La Riviera (Madrid) 17/01/2007

Cuando se anunció la nueva visita de Europe a España me surgieron preguntas en torno a la respuesta del público. El concierto de Lorca en 2004 había sido bastante exitoso porque se basaba en sus grandes clásicos. La subsiguiente gira de presentación de “Start from the dark” registró llenos en las ciudades donde se programó. Sin embargo, ahora no era igual, teóricamente. Mucha gente ya los había visto, “Secret society” había cosechado malas críticas (casi tantas como “Start from the dark”), se celebraba un miércoles, el precio resultaba abusivo,... En definitiva, un conjunto de ingredientes que sólo podían ser compensados con las excelentes prestaciones que ofrecieron en aquellas actuaciones pretéritas.

Reconozco que me sorprendió, agradablemente, que La Riviera casi abarrotara su capacidad para recibir al quinteto sueco. Más de 2.500 almas tuvieron que esperar noventa minutos desde la apertura de puertas hasta que sonaron las primeras notas en vivo, tiempo excesivo en mi opinión, máxime cuando no había teloneros para amenizar o “dañar” nuestros oídos. De esta forma, pasadas las nueve y media, con una enorme E como sobrio telón de fondo, Tempest y los suyos saltaron a escena bajo los acordes de “Love is not the enemy”, uno de los mejores cortes de “Secret society”.

Desgraciadamente, en los inicios la acústica no ayudó en nada ya que la ecualización distaba mucho de ser perfecta. La guitarra de John Norum quedaba opacada por la saturación del bajo, los teclados de Michaeli había que intuirlos salvo en los instantes solistas e Ian Hauglan parecía falto de pegada, no sé si por esta razón o por desidia.

Europe no son una banda que destaque por la movilidad dejando este apartado en las manos de Joey Tempest. El vocalista se sabe carismático y estuvo realmente comunicativo e interactuando con las primeras filas. Con ello suple sus dificultades para alcanzar los registros más altos. Esto le ha pasado toda su carrera pero las dos veces anteriores que les vi no se le notó tanto como en esta noche de enero. No obstante, el hecho de tener más de dos décadas como músico tras de sí le sirve para tirar de oficio y disimular bastante bien estas carencias. Lo que no entiendo es la manía del megáfono, una moda entre algunos grupos (véase también Velvet Revolver) pero que, en este caso, es inane porque la realidad nos dice que han puesto un micrófono en él y punto, no hay distorsión de la voz ni nada.

“Always the pretenders” fue la segunda descarga. Bajo mi punto de vista, la canción más accesible y “parecida” a lo antiguo que tiene este último trabajo, prueba de ello es que recibió una buena acogida. No tanta, obviamente, como “Superstitious” que fue de las que más tirón tuvo por el hecho de ser single de “Out of this world” ya que, personalmente, pienso que en aquel trabajo existían muchos cortes mejores. Precisamente, haciendo referencia al mencionado álbum, he de decir algo que no me gustó. Si en la gira del “Start from the dark”, el gran sacrificado respecto a Lorca fue “Wings of tomorrow”, ahora esa condición le correspondió a “Out of this world”, uno más a añadir a la lista de discos damnificados y es que es un poco fuerte obviar “Ready or not” o “Let the good times roll”, habituales en esta nueva etapa, por no hablar de “Open your heart”, “More than meets the eye” y demás.

Ya se había alcanzado, afortunadamente, un sonido aceptable (salvo en materia de teclados) que permaneció hasta el final de la vida y del que dedujimos que las guitarras de John Norum cada día son más “sucias” recordando a Black Label Society (como bien se ha dicho en diferentes foros), últimos Corrosion Of Conformity o Soundgarden, es decir, creando un halo de oscuridad que en el contexto de “los nuevos Europe” está bien pero que resta brillantez a sus clásicos. Prueba inequívoca fue “Seven doors hotel”, una vez más presencia solitaria de su debut, y que entre la confusión de las seis cuerdas y la bajada de tono de Tempest, perdió su magnificencia aunque, con todo, me gustó mucho. Aquí abrimos otro debate. A la gente que los vio por primera vez esta noche, quizá les parezca baladí, pero para aquellos que ya disfrutamos con ellos en 2004 (incluso, por partida doble) creo que supuso cierta decepción la inamovilidad del repertorio. Me explico. Yo no quiero que eliminen ninguno de sus “megahits”, sería ridículo, pero sí que combinen y nos deleiten con alguna sorpresa tipo “The king will return”, “Dreamer”, por supuesto “Stormwind” y la larga lista de joyas ignoradas de “Prisoners in paradise”, empezando por el tema título. Claro que si miramos con objetividad, tampoco queda demasiado espacio porque las modernas copan el 50% del set list.

Todas estas tribulaciones me venían a la cabeza mientras interpretaban las poco convincentes “Let the children play” (con el coro de niños grabado) y “The getaway plan” que tuvo su colofón en un breve e innecesario solo de bajo de John Leven. No digo que sean canciones pésimas pero en el contexto global de una trayectoria intachable no me dicen nada. Otra cosa es “Flames”, primera referencia a “Start from the dark”, que me parece excelente a pesar de que la ejecución fue, simplemente, aseada. Con “Sign of the times” (donde en su intro, por suerte, se oyeron los teclados) volvió a elevarse la ya de por sí alta temperatura de la sala que alcanzó un momento de paroxismo cuando el resto de miembros abandonaron el escenario, Joey se enfundó la acústica y amagó con cantar “Carrie”, hecho que sucedió pero dejando el protagonismo al respetable. No me entusiasma el tema pero en esta peculiar adaptación, aún menos.

Después de esos instantes mágicos (para algunos), venía la calma y la sorpresa (no sé si agradable) de la noche. Por vez primera en la gira tocaron “Brave and beautiful soul”, composición intrascendente de “Secret society”, que sirvió para sustituir a la horrenda canción que le da nombre. Claro que “Brave...” tampoco es que sea la repera, más bien al contrario. De aquí en adelante, todo bastante previsible (por si no habíamos tenido ración de esto todavía, je, je). Insisten en “Wings of tomorrow”, muy buena canción pero reiterativa y sustituible por cualquiera de ese disco, no porque sean mejores o peores, sino porque son distintas. A continuación, el estrellato queda en Norum, al que Joey loa con palabras como “un genio” o “la persona que cambió mi vida” (sin comentarios), que ejecuta un solo de guitarra. Acto seguido se le unen los demás músicos en una minijam bluesera y funde sus notas con la genial “Girl from Lebanon”. Huelga decir que John interpreta a su manera los solos de la época Kee Marcello (como siempre comentamos, Kee es más técnico y Norum setentero).

“Start from the dark” es sobresaliente pero considero que en este momento del show no es excesivamente adecuada ya que tiene cierto aire intimista como “Girl from Lebanon” (aunque ninguna son baladas) creando un clímax de excesivo sosiego en la audiencia. Esto imagino que lo hacen con la idea de que la marchosa “Yesterday news” recobre la intensidad pero es un tema que no ha calado entre la gente porque era el reclamo inédito de un recopilatorio y, encima, tampoco es espectacular. Claro que quizá lo que pasaba es que todos se reservaban para “Rock the night” que sí puso patas arriba La Riviera haciendo rejuvenecer casi dos décadas a la mayoría de los congregados. Algo más de ochenta minutos y despedida, otra vez luciendo megáfono.

No hubo que esperar en exceso para que los suecos atacaran “Got to have faith”, una canción de corte similar a “Yesterday news” pero, a mi entender, bastante más interesante y agradable a los oídos. Cuando Tempest da paso a Ian Hauglan, todo el mundo sabe que nos espera “Cherokee”, una vez más la canción más destacada de las actuaciones de Europe con ese duelo de guitarra y teclados memorable en su parte central. Entre la euforia colectiva y, lógicamente, sin presentación alguna el “tiroriro” provoca el grito emocionado de la concurrencia. Supongo que para que no les pasara como, por ejemplo, en el Lorca Rock, el inicio estaba grabado y aunque la gente no se dio cuenta, para mí afeó algo un ”The final countdown” ya de por sí grimoso para este que escribe. Este apoteósico final dejó en los seguidores un buen sabor boca.

La realidad, o al menos la que yo viví, fue algo distinta. El concierto en sí fue bueno, sin más. De largo, el menos brillante de los tres (cierto que los precedentes era maravillosos). Una banda con veinticinco años de trayectoria (aun considerando la larga interrupción) tiene tablas suficientes para salir airosos de cualquier envite. Además, cuentan con el potencial de tener un repertorio amplio de canciones que pueden deleitar al público pero debo afirmar que abusan de su producción actual (ocho temas más “Yesterday news” sobre un total de dieciocho supone una descompensación porque tienen cinco discos adicionales), ofrecen pocas novedades en su propuesta antigua y se les debe exigir una mayor entrega. No les pido a Norum o Leven que se desmelenen, porque es una utopía, pero que estén algo menos estáticos o que liberen a Tempest de su protagonismo en algún instante. Con todo, reitero, buena velada. Mereció la pena.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

http://www.europetheband.com

Marco Antonio Romero
Fotografias: David Ortego