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No queremos
caer en el desanimo, ni generar
desaliento, al desarrollar un
discurso catastrofista, pero
es obvio que vivimos una de
las peores etapas culturales,
económicas y políticas
de los últimos veinte
o treinta años en este
lugar, y eso lo saben los músicos,
los promotores, los sellos independientes,
los medios independientes (que
cada vez son menos) y todo aquel
que como publico se acerca a
uno de estos acontecimientos
“undergrounds” (hoy
mas que nunca). Generaciones
diversas tratan de marcar su
auténtica seña
de identidad en tiempos de poco
pan y pésimo circo. Por
eso es para felilcitarse porque
cerca de 40.000 espectadores
invadieron, en el más
saludable termino de la palabra,
el Soto de Móstoles durante
el ultimo fin de semana de mayo
en la edición 2003 de
Festimad. Insistimos en que
hoy en día, lamentablemente,
cualquier producción
que no pase por la caspa, la
radio formula o derivados catódicos,
cuenta con multitud de elementos
en contra para poder articularse.
Por eso hay
que felicitar a Creation, la
Asociación Cultural que
pone en pie este chocho, por
su esfuerzo continuado y por
el poder de convocatoria que
generaron al ritmo de sonidos,
en esta edición, eminentemente
duros. Su pequeña batalla
contra la memez es el éxito
de todos los promotores privados,
discográficas, sectores
profesionales de la industria,
músicos, locales, asociaciones
o colectivos no remunerados,
que apuestan por airear el patio
musical de Madrid, capital y
comunidad.. Ellos, todos, por
supuesto también el público
(cada día mas joven),
no solo Festimad, están
en el mismo barco que nosotros,
aquel en el que seguimos echando
en falta diversas y diferentes
manifestaciones musicales, culturales,
año tras año.
Por eso cada vez que un artista
se puede subir a un escenario
en El Soto, dándole la
espalda a tanto impedimento,
algo se mueve en el corazón
del arte en este lugar rancio
llevo de violeteras y castizos
trasnochados. Dos jornadas al
aire libre, en un ambiente festivo
exento de incidentes reseñables,
con la oferta de más
de cincuenta actuaciones repartidas
en seis espacios escénicos,
vinieron a constatar porque
Móstoles y Festimad han
conseguido ser ya cita obligada
en la agenda de festivales europeos.
Esto es algo que parecen a obviar
algunas marcas publicitarias
y determinadas instituciones
que viven de espaldas a lo que
un buen número de sus
ciudadanos demandan. Precisamente
el giro político que
ha sufrido el ayuntamiento de
Móstoles en las pasadas
elecciones municipales deja
entrever que el próximo
año El Soto no sea cedido
para la celebración de
un festival que ya tiene fecha
fijada en el calendario (28
y 29 de mayo 2004).
Con cada edición
de Festimad la organización
ha ido puliendo carencias, sobre
todo en cuestiones de accesibilidad,
higiene y zona de acampada,
que han mejorado sensiblemente
en esta pasada edición
2003. Pocas aglomeraciones y
un tránsito pausado entre
zonas hicieron mucho más
habitables los metros cuadrados
disponibles. El ambiente de
cordialidad y camaradería
reinó, un año
mas, por los cuatro costados
del parque mostoleño,
a pesar que en algún
momento se vivieron escenas
de nerviosismo de parte de la
peña durante los conciertos
de cierre al querer estar todos
en primera fila (eso es materialmente
imposible). Sorprendentemente
este año la organización
ha bajado la guardia, o tal
vez la empresa contratada para
ello lo ha hecho, responsabilizándoles
indirectamente, en un punto
en el que pasado año
consiguieron resultados sobresalientes:
la calidad y cantidad del sonido
ofertado en los principales
escenarios.
Hay que destacar,
negativamente, este grave hecho
ya que fueron varias las bandas
que tuvieron graves problemas
en este sentido (el caso mas
sonado fue el de Audioslave,
aunque no podemos olvidar a
Hamlet, Kannon o Deftones, por
mencionar algunos ejemplos).
Echamos en
falta el revuelo, en la zona
de prensa, de televisiones y
medios especializados que el
pasado año estuvieron
allí, aunque fueron muchos
y muchas los medios y cuartos
de comunicación que pulamos
por allí y el festival
tuvo cobertura en los principales
diarios y cadenas de televisión
durante la celebración
del mismo. Es digna de mención
la curiosa fauna, entre los
que nos incluimos, que merodeaba
la zona de prensa y alrededores;
profesionales de verdad, medios
periféricos de todos
los colores petardeando, algunos
amigos músicos, tipos
y tipas a la caza del famoso
con el que fotografiarse, el
kalvito y sus divertidas historias
de barrio preocupado por no
perderse la actuación
de El Tío Calambres,
diferentes lenguas y razas,
un doble de Marilyn de todo
a 100 que se fotografió
con todo aquel que se lo propusiera,
amen de quinceañeras
histéricas al borde del
colapso y lesbianas pálidas
que devoraron con los ojos (y
algo mas) al verdadero reverendo
Manson cuando aprecio en la
multitudinaria y un tanto caótica
(incluidos los malos modos dialécticos
de uno de los jefazos de Universal
España) rueda de prensa
previa a su actuación
en el Soto.
Musicalmente
no deja de sorprender que en
un cartel eminentemente rockero,
desde nuestro punto de vista,
Public Enemy y Asian Dub Foundation,
amen de Iffy y Radio4, se erigieran
en los absolutos vencedores
de cuarenta y ocho horas de
música y verbena primaveral.
La corrección de “Manson”,
el tedio de “Audioslave”,
una vez pasada la sorpresa o
la ensayada pose de Him pasaran
rápidamente al olvido.
Una verdadera lástima
porque el cartel era caluroso
a priori, otra cuestión
es lo que hicieron sobre las
tablas los artistas mencionados.
VIERNES
30 MAYO
Lamentablemente
a los redactores de esta revista
on-line en todas las ediciones
de Festimad nos sucede lo mismo,
entre el atasco de la salida
de fin de semana por la carretera
de Extremadura y las obligaciones
laborales, amen de otras privacidades
un tanto inconfesables, este
año llegamos muy tarde
a El Soto y tan solo pudimos
disfrutar de los últimos
diez minutos de concierto de
unos abrasadores Uzzuhaïa
que a las 6 y pico de la tarde
y bajo un solo de justicia pusieron
a la peña rockeando y
más caliente que si estuvieran
en las puertas del infierno.
A tenor de lo que vimos y escuchamos
en las siguientes horas, sin
duda nos perdimos una de las
mejores actuaciones de todo
el festival ya que su hard rock
de guitarras afiladas muestra
unas sobresalientes maneras
en el fondo y las formas. No
son un grupo novel y hay que
estar muy atentos a su excelente
segundo disco, “Diablo
Blvd.”, editado hace un
par de meses y al buen número
de bolos que están ofreciendo
este verano (consulta la cartelera
de tu ciudad).
Antes que Uzzuhaïa
actuaran habían ya desfilado
por los escenarios Festimad
y Lago, desde las 2 de la tarde,
Elecktra, Idioterne, Biotech,
Blue Alien´s Temple, Coilbox
y Revelbeat. Afortunadamente
durante este año hemos
tenido oportunidad de ver a
estas bandas en diferentes tablas
y Festivales del Estado por
lo que su presencia en El Soto
vino a constatar sus nombres
como autenticas realidades en
la escena del metal hispano
y derivados varios.
Con Kannon
hemos bailado y sudado en varias
ocasiones también a lo
largo de estos meses (la primera
fue al poco de entrevistarles,
cuando asistimos a su concierto
en Fotorock, en el metro de
Madrid) y nos alegro mucho verlos
comiéndose el escenario
principal del Festival cuando
el calor parecía que
iba a remitir. Nos tropezamos
con una gran parroquia convocada
al ritmo de su furioso funk
rock y al grupo con una sonrisa
de oreja a oreja, estos dos
detalles hacían prever
que esta iba a ser una de sus
grandes actuaciones. Ellos pusieron
toda la carne en el asador y
se aferraron a sus canciones,
como viene haciendo en los últimos
cuatro años, pero el
sonido que escupían las
pantallas no estuvo a la altura
de la entrega y matices rítmicos
que los de Vigo ofertaron. Mucha
gente les descubrió esa
tarde y tal vez a partir de
ahora les mantengan en sus memorias,
cuestión esta que es
favorable para el grupo, pero
después de haberlos visto
actuar sobre dos metros cuadrados
y sonado como un trueno, tenemos
la certeza que si las condiciones
acústicas hubieran sido
más favorables, sin duda
estaríamos hablando de
uno de los grandes triunfadores
del festival.
Algo similar,
sino peor, le sucedió
a Hamlet ya que uno de sus guitarristas
estuvo toda su actuación
desesperado sin oírse
por los monitores e incluso
su pista se perdió en
mas de una ocasión por
los altavoces de salida. Eso
si, el resto de sus compañeros
se encargaron de trampear el
camino poniendo en marcha esa
apisonadora que es su banda
y que consiguió hacer
saltar a las primera filas del
escenario Lago y dejo sin aliento
al resto de los asistentes (numeroso)
a su show. Presentaron el set
list con el que están
recorriendo la Península
en el que su más reciente
álbum es principal protagonista.
Profesionales como pocos salvaron
una situación bastante
incomoda tanto para ellos como
para sus seguidores.
El Festival
sucede en muchos sitios y nosotros
aprovechamos las tardes también
para encontrarnos con viejos
compañeros y establecer
nuevas y apasionantes relaciones
que pasaron de una simple conversación
a las risas en la madrugada
compartiendo el placer por la
música como vehículo
de intercambio y puente de acercamiento.
Quizá ha sido el año
que menos grupos hemos visto
en directo pero en el que más
hemos aprendido, personal y
“profesionalmente”,
debido a precisamente a esos
encuentros.
Desdichadamente
todavía no tenemos los
super poderes de Sheeva y la
increíble capacidad de
ubicarnos en dos puntos físicos
a la vez. Además este
año recorrimos en mas
ocasiones las zonas no estrictamente
musicales del Festival para
apreciar como vivían
los asistentes el mismo, desde
la caseta donde se vivían
las competiciones de gritos
(sí, sí has leído
bien... Fue divertidisímo)
hasta los stands de algunas
compañías discográficas
o la zona de los grafiteros,
viva y cálida como pocas.
Skink, musa
tan odiada como amada (no hay
termino medio con ella) al frente
de su anterior banda Skunk Anaise,
presentó en Festimad
su primer disco en solitario
que transita en coordinadas
similares a las firmadas con
su anterior proyecto. Sus canciones
mantienen esos gruñidos
casi felinos que se intercalan
a las líneas de texto
interpretadas. Ella ya es conocida
y hasta cierto punto muy querida
en este país y buena
fe de ello es la parroquia que
acudió a ver su actuación
de la que destacó la
personal versión que
realizó de “Getting
away with it”, un tema
firmado por Electronic, el proyecto
ochentero de Bernard Summer
de New Order y Jhony Marr (The
Smiths)
Resulta evidente
la deuda pendiente que tienen
grupos como Disturbed o Evanescence
con bandas como Deftones, que
no tuvieron su mejor tarde,
ya que unos abrieron el camino
y otros forraron sus riñones
fotocopiando esquemas. A Disturbed
le faltó gancho, melodía
en sus composiciones, cierta
emoción, puesto que al
cuarto tema su actuación
ya fue todo previsible y su
hora y pico resultó un
tanto tediosa. Avalados por
el éxito del single “Bring
me to life”, Evanescence,
tras manifestar, en las entrevistas
previas a su actuación
en el backstage, su seguridad
para enfrentarse ante una audiencia
masiva en el marco de un macro
festival, demostraron que el
grupo carece de pegada y lo
que es peor de cierto feeling.
Ammy Lee demostró que
es una buena cantante, mucho
mejor de lo que en principio
intuíamos, pero el exceso
de pregrabados, y no sólo
fondos de teclado o sampleados,
y de guitarras distorsionadas,
sumadas a multitud de poses
vistas cientos de veces, desinflaron
a mas de un seguidor que poco
más que esbozo una sonrisa
cuando a mitad de su actuación
interpretaron su hit. Poca emoción
y nula sorpresa en su actuación
no les hace desmarcarse de propuestas
similares anteriores realizadas
en Europa con mejor gusto y
mayor riesgo.
La pegada y
demostración de técnica
del baterista de Deftones fue
lo más sorprendente en
la actuación sosa, bajo
un sol abrasador, de los norteamericanos.
Hace años asistimos a
la primera actuación
de la banda en Madrid y en aquel
tiempo si tuvimos la sensación
de disfrutar de algo realmente
diferente. Los actuales Deftones
se han vuelto un calco de si
mismos y tal vez el mal sonido
que acompaño su actuación,
no hicieron subir la nota final,
sino que la estropearon, de
Chino Moreno y sus compañeros
de viaje.
Personalmente
son unos tipos fantásticos,
accesibles y cordiales con todo
aquel que les paraba a charlar
o compartir sus psicotropicos
tras los escenarios, pero la
banda que nos ha emocionado
con “Adrenalyn”,
“White Pony” o “Around
the fur”, esa tarde en
Madrid dejaron muy fríos
a buena parte de sus incondicionales
fans; ¿Una mala tarde
o empiezan a arrastrar su reciente
pasado con poca dignidad?.
A Him nos negamos
a ir a verles y aprovechamos
esa hora para cenar y hablar
con una gran periodista y mejor
amiga. Nos negamos a ver la
actuación de los finlandeses
por la arrogante pose de su
cantante y el sopor que supuso
verlos el pasado año
en Madrid. Todavía resuenan
en nuestra mente los gritos
chirriantes de las fans cada
vez que el vocalista de Him
se marcaba una pose barata o
ponía cara de chico malo
mientras su voz no llegaba a
los tonos que registra en los
discos. Pensamos que es un grupo
excesivamente valorado, hinchado
a golpe de cadena televisiva
musical especializada y aunque
no sea nada profesional por
nuestra parte no haber asistido
a su actuación completa,
hay determinadas cosas (y bandas)
por las que ya no pasamos.
“Lo
grotesco es una liberación
del estrés”, comentó
Marilyn Manson en la rueda de
prensa previa a su actuación
y precisamente esa liberación
es la que trata de generar desde
sus textos y a través
de su escenografía que
pretende divertir y escandalizar
(aunque esto es Europa y estamos
mas liberados neuronalmente
que U.S.A).
Perfectamente
uniformados, de negro recio,
y con el mismo tinte de pelo
aparecieron todos los músicos
que acompañan a Brian
Wagner en estos tiempos. Una
banda demoledora y la mejor
calidad de sonido de toda la
jornada mostraron a un Marilyn
Manson calculador, milimétrico,
que devora la escena aunque
haya perdido mucha de la frescura
con la que salía a las
tablas hace unos años.
Para nosotros era la quinta
vez que veíamos a Manson
en directo y ninguna de sus
actuaciones, por muy buena que
le pareciese a mucha de la audiencia
de Festimad, puede compararse
y superará la de la primera
vez que le vimos en el pequeño
escenario de la extinta sala
Universal de la calle
Fundadores, cuando ofreció
un concierto demoledor, sucio
e impactante tres meses antes
de publicar en España
su multiplatino “Antichrist
Superstar”. Eso recuerdos
se entremezclaron según
iban cayendo las interpretaciones
de las canciones de su nuevo
álbum; “The Golden
Age of Grotesque”, o cuando
subió a dos rubias explosivas
a interpretar “M Obsecene”
(demoledor en directo) o al
escupir su dolor en “1996”
y en “The reflecting God”.
Púlpitos desde los que
se dirigió a nosotros
o bailes y tocamientos calientes
con sus bailarinas fueron parte
de la escenografía que
acompaño un show en el
que todo estaba engrasado, sin
fallos pero que no ofrecía
ningún lugar para la
improvisación. Manson
dominó las tablas y a
su banda, incluido su visceral
nuevo guitarrista, durante la
hora y media larga que duró
su actuación en el Soto
de Móstoles. Resultó
significativo que hubiera muy
pocas menciones a sus discos
“Hollywwod” y “Mechanical
Animals” y fueran los
temas firmados hace ya siete
años los que arrancaron
las mayores ovaciones del respetable.
Oscuridad y metal industrial
apto para todos los públicos
es el terreno que este artista
ha buscado con inteligencia
para estar en el show bussiness
(la incorrección hecha
negocio). Todos sus himnos fueron
interpretados y coreados sobre
todo por la audiencia mas joven
(muchas quinceañeras),
además de la excelente
versión de “Tainted
Love”, que resulta más
sucia y abrasadora que la original.
Un show correcto, un tanto aburrido
para algunos de nosotros, sin
excesos de producción,
en el que al final quedo la
sensación que Manson
ahora es más profesional
pero ha perdido mucho de la
naturalidad sucia que le hacía
especialmente atractivo, musical
y estéticamente hablando.
SÁBADO
31 MAYO
El rock de
alto octanaje de Hell is for
Heroes fue nuestro primer contacto
con la segunda jornada de Festimad
(18.45 h.). Sus guitarras quemaban
el escenario del Lago, cuando
estos dos cuerpos escombros
que escriben alunizaron (sí,
hemos dicho alunizaron y no
alucinaron, porque la nave nodriza
que nos transportaba desde las
catacumbas aterrizó con
dos horas y media sobre el horario
previsto) y empezaron a mover
sus cabezitas con la marcha
que pueden tener la versión
flamenca de nuestros viejos
amigos los Click de Famobil
(imagina. con sus manitas dando
palmitas y sus pies siguiendo
el ritmo con sus taconcitos).
Nuestro nuevo retraso, vivimos
atrapados en el tiempo en la
eterna espiral del día
de la marmota, nos impidió
asistir (ups!, la lista sigue
aumentando) a las actuaciones
de Loveless, Sorkum, Standstill,
Norwich, SFDK y El Tío
Calambres.
Muy poca peña
se acercó hasta el Lago
para ver a Iffy. Los norteamericanos
nos embaucaron con su discurso
de sonidos psicodélicos,
pop resultón y fuerza
guitarrera. Sencillos, divertidos
el cuarteto expuso su declaración
de intenciones sin vergüenza.
Como casi todas las bandas americanas
tienen el culo pelado de hacer
kilómetros, coger aviones
y tocar por lo que sonaron perfectamente
engrasados. Tienen la sencillez,
en su estética y texturas,
de esas bandas puras de rock
nada pretenciosas que te enganchan
con seis acordes bien tocados
y cantados.
El ejercicio
de riesgo, hecho de forma ágil
y dinámica, definen a
esta formación. Con ellos
se demuestra que todavía,
afortunadamente, quedan caminos
por descubrir y explotar en
esa combinación entre
política y poética,
discursos abrasivos envueltos
entre electrónica y cadencias
más exóticas.
Sin caer en la reiteración
sin sentido, con enérgico
equilibrio Asian Dub Foundation
pusieron a bailar a la multitud
que inmediatamente conectó
con ellos.
Allí donde fueras, en
el punto que te situases grupos
de amigos o individuos solos
bailaban sonrientes los contagiosos
ritmos los británicos
que desde la primera de cambio
manejaron su discurso político
(muy crítico con su gobierno
y con el nuestro) en un delirante
ambiente festivo. Complicidad
y comunión, con una más
que aceptable calidad de sonido,
fueron una invitación
a olvidar el cansancio y empezar
a dar los primeros saltos y
berridos importantes de la tarde.
En formación rock, es
decir todo el colectivo en escena,
fue un placer sentir su actuación.
“Enemy of my enemy”,
su último álbum,
fue el eje central de su concierto,
prácticamente lo interpretaron
entero desde la salida a escena.
La comunión
era tal entre banda, público
y elementos, que el sol se ocultó
y como invocada por Asian Dub
Foundation apareció una
fresca lluvia que empapó
nuestras caras y limpio nuestras
almas. La lluvia hizo acto de
presencia, un año mas,
sin que en ningún momento
los conciertos quedaran deslucidos
(además fue muy gracioso
luego ver al Marilyn de todo
a 100, que todavía seguía
por la zona de prensa el sábado,
con el maquillaje hurtado a
su octogenaria madre, nada de
Max Factor, totalmente corrido).
Una extraña sensación
de felicidad invadió
los gestos de muchos de los
15.000 asistentes al concierto
de Asian Dub Foundation que
siguieron bailando con pasión.
La banda ha regresado a sus
raíces, las que nunca
olvidaron. Raíces que
se hunden en unas cadencias
más hindúes, menos
sajonas, mientras arrojan un
discurso crítico e inteligente.
Ritmos trepidantes y enérgicos,
garra y bemoles, pensar y bailar...
sin duda de los mejores momentos
de todo el Festival.
Sugarless tuvieron
mucha suerte y las nubes de
su lado porque la lluvia empujó
a buena parte del público,
tras el concierto de A.D.F.,
hacia la carpa, el escenario
Tipo, donde empezaron a actuar
cerca de las nueve de la noche.
Un tanto sorprendidos por tal
multitud desplegaron “Mas
Gas”, su último
disco hasta el momento y presentaron
dos nuevas composiciones de
su próximo disco que
siguen los patrones habituales
de los madrileños. Su
insistencia, durante estos años,
les esta llevando a ser reconocidos
en todo el país, otra
cosa es que te guste mas o menos
su propuesta (un tanto manida
en ocasiones), y esa noche fueron
oídos por mucha gente
que hasta el momento no les
había dado una oportunidad.
Vaya por delante
que Molotov nunca han sido santo
de nuestra devoción.
Es cierto que personalmente
son la caña, listos como
el hambre, como nos demostraron
cuando les entrevistamos hace
unos años, pero su oferta
mas allá del gracejo
y la supuesta combatividad e
ironía, no deja de ser
más que un juego reunido
Geyper, es decir jugando a ser
músico sin serlo y soltando
en los textos algo de cinismo.
A ellos la fórmula les
vale, viajan por todo el mundo
con ella debajo del brazo, a
su público también,
pero desde este lado del ordenador
no acabamos de pillar “su
punto” y nos preguntamos
¿dónde jugará
la pimienta?.
“Make
love. Fuck war!!” (Haz
el amor, que le jodan a la guerra).
Esa frase repetida en varias
ocasiones durante su concierto
por Public Enemy rondó
nuestras cabezas durante varios
días después del
Festival y acrecentó
la agradable sensación
que supuso asistir a la primera
actuación en España
de Flavour Flav y sus compinches.
La demoledora presencia en escena
de Chuck D y el gran Flavour
Flav, conveniente pertrechado
tras el inmenso reloj colgado
a su cuello, junto a una poderosa
banda de funk metal y rap, que
deja pequeños a los mismísimos
Body Count de Ice T, lleno de
alegría y baile la inmensa
pradera donde más de
18. 000 espectadores se apiñaron.
Fieles a su
compromiso con su primera actuación
en este lugar ofrecieron, durante
poco más de una hora
de actuación, un repaso
a todas y cada una de sus ardientes
consignas de su repertorio.
Entre cientos de fuck, utilizando
en ocasiones slang callejero,
argot de urbe americana, realizaron
un discurso agresivo, critico
con la administración
Bush en los interludios entre
perla y perla. Todos ellos fueron
subiendo el tono de una noche
que invitaba al baile y la consigna.
La potencia, profundidad y contundencia
de Public Enemy superó
a muchas de las bandas metaleras
que pasaron por Festimad durante
todo el fin de semana. Esa noche
vimos y escuchamos a un colectivo,
incluido dos de sus miembros
dedicados exclusivamente a realizar
coreografías urbanas,
de tintes revolucionario, que
se afanó por contentar
a todos aquellos que se acercaron
a ver su vital actuación.
Public Enemy llevan algunos
años sin publicar nuevo
álbum, pero tras lo escuchado
esa noche en Móstoles,
sus composiciones antiguas tiene
mucho mas vigencia y golpean
con mas certeza las conciencias
que muchas de las propuestas
raperas y metaleras actuales.
Fue un auténtico placer
disfrutar de su show y sin duda
fueron otros de los grandes
triunfadores de esta edición
2003. Public Enemy podrán
estar en este circo el tiempo
que ellos quieran porque se
guardan un buen número
de ases en la manga que muestran
en sus conciertos.
Vergonzoso
fue, y no queremos hacer más
leña porque no tiene
más sentido insistir
ya que el comentario y el daño
ya han sido hechos, que durante
más de cuatro minutos
de la actuación de Audioslave
se estropearon las conexiones
con todas las pantallas, amplificadores,
del lado derecho del escenario.
Lo terrible no es que hubiera
un fallo comprensible en cualquier
producción, lo lamentable
fue la tardanza en solucionarlo
y el caos, y consiguiente cabreo,
que eso produjo ya que toda
la audiencia del centro izquierdo
de la explanada central siguió
disfrutando del concierto ajenos
a lo que sucedía tanto
o más que el grupo, que
en todo momento no fue consciente
de lo que estaba pasando. La
situación fue tan curiosa
que desde la tercera línea
a la izquierda, donde estábamos
situados, se oían los
monitores de Audioslave como
si llegaran ecos de la radio
de la vecina por el patio. El
cambio entre tema y tema acrecentó
mas esa sensación de
descontrol que duró seis
minutos y que consiguió
romper la ya de por si debilitada
“magia” que existía
en nuestro cuerpo por ver la
actuación de Audioslave.
Afortunadamente de ahí
en adelante la calidad del sonido
mejoro muchísimo en brillo
y potencia hasta el final de
su breve concierto (poco mas
de una hora y veinte).
Independientemente
de este lamentable incidente
nuestros peores temores al escuchar
el primer disco de Audioslave
se cumplieron. Una vez pasado
el efecto sorprendente de ver
a Cornell cantar, durante los
primeros minutos de actuación,
junto a las poderosas cenizas
de Rage Agaisnt the Machine
comandadas por la delirante
guitarra de Tom Morello, la
propuesta de Audioslave resulta
monolítica y bastante
cargante. De acuerdo que Morello
es un mago de las seis cuerdas
y resulta edificante verle moverse
por el mástil, pero llega
un momento que deja de maravillar
porque guitar-heroes hemos visto
de todos los colores en nuestra
vida (ya gastamos unas pocas
canas)...
La base rítmica estuvo
impecable, varias pulsaciones
de lo que han venido haciendo
hasta este proyecto, lo peor
no fue eso. Buenos cantantes
de hard rock con recursos también
hemos visto muchos y Chris Cornell,
que estuvo muy comunicativo
y parlanchín entre tema
y tema, siendo un buen vocalista,
abusa de los mismos registros
y da la sensación que
esta varios tonos por debajo
de lo que ha quedado grabado
en el disco.
Flavor Flav,
de Public Enemy, apareció
en mitad del concierto de Audioslave
para interpretar un tema con
ellos y volvió loco a
todo quisque, ya que se dedicó
a ir jugueteando primero con
la guitarra de Mollero y después
apoderándose del bajo
y la batería de Audioslave
para conseguir arrancar algunas
notas. Flavour Flav, en ese
momento con un reloj más
chiquito colgado a su cuello
que cuando estuvo en escena
con su banda, se mostró,
de nuevo, como el tipo excéntrico,
divertido y único que
es, poseedor de una increíble
capacidad de contagiar a todo
aquel que entre en su campo
visual. Un divertido momento
y una imagen, digna de reseñar,
de camaradería entre
músicos muy dispares
entre si.
Audioslave,
el conjunto, mueven las caderas
un rato, pero acaban ahogándose
en la espiral que ellos mismos
generan aunque interpretasen,
entre las composiciones de su
cosecha, una intensa versión
de los Clash.. Su concierto
resultó un tanto decepcionante
y soporífero, lo cual
no dista mucho de las propuestas
de su disco, que si bien a la
primera llama la atención,
cuanto más buceas más
difícil se hace de digerir.
Muchos de los asistentes no
estarán de acuerdo con
estas líneas, si tenemos
en cuenta los grados de euforia
que vimos entre los mas jóvenes.
Especialmente penoso resultó
el momento en el que Cornell
cogió su guitarra acústica
y cual cantante grunge en el
metro de Seattle interpretó
uno de esos cantos de desamor
e incomprensión (hasta
mecheritos aparecieron en el
cielo de El Soto).
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Audioslave

Hamlet

Disturbed

Evanescence

Deftones

Marilyn Manson

Hell Is For
Heroes

Iffy

Asian Dub Foundation

Molotov

Public Enemy

Audioslave
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