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FIREHOUSE

Sala Arena (Madrid) 19/10/2008

Lo venimos comentando y seguiremos haciéndolo hasta que se acaba esta gallina de los huevos de oro que nos ofrece varios conciertos por semana. ¡Qué difícil es montar una gira y que te salga medianamente rentable! Lo sencillo es tirar de Helloween, Blind Guardian o algún grupo de estos que tienen muchísimo tirón pero coger a viejas glorias, aunque estén en buena forma y den mil patadas a los mencionados, no suele conducir a nada bueno económicamente. Además, como parece normal, y salvo que esos shows se inserten en el marco de un periplo europeo, los acuerdos con los managers incluyen la realización de, al menos, tres conciertos. En esta tesitura se vio la gente de Heavencross para traer a España a Firehouse.

Además de su calidad, poseen un hito significativo y es que en 1991 ganaron los American Music Awards en el apartado de banda novel de hard rock y heavy metal por delante de Nirvana o Alice In Chains, lo que provocó una conmoción casi similar a cuando concedieron a Jethro Tull el Grammy a mejor grupo de heavy metal batiendo a Metallica. En pleno auge del grunge, esto supuso una afrenta, de ahí que fueran de los conjuntos más vilipendiados. Esto, que desde la perspectiva del tiempo puede parecer una anécdota, dañó bastante su reputación porque de las formaciones de tercera generación de hard rock (o hair bands si utilización el término despectivo) ellos son de los mejores a nivel instrumental.

Las dos veces que habían pasado por nuestro país la sensación que dejaron fue inmejorable. Magníficas actuaciones, un C.J. Snare en un estado perfecto como vocalista y la revelación de Bill Leverty casi como guitar hero. Sin embargo, leyendo referencias de los dos días anteriores me asaltaban las dudas. Se hablaba de una banda con pocas ganas, estática en el escenario, fría con el público y alargando los temas innecesariamente. Reconozco que me dejé llevar un poco por estas opiniones porque tenía previsto asistir a los dos conciertos de Madrid pero, finalmente, solo opté por el segundo de ellos. Programar dos fechas en la misma ciudad para Firehouse, por mucho que sea la capital de España, es casi un suicidio y pavor sentía ante el aspecto que pudiera presentar la sala Arena. Finalmente, el promotor decidió un cambio de precios y una oferta especial a última hora para que la sala diera una impresión decente. Esto tiene una doble vertiente: por una parte, quienes ya habían comprado su entrada estaban un poco molestos pero no me resulta del todo mala la iniciativa para dar un poco de color. Con todo, entiendo ambas actitudes.

Quizá podamos decir que doscientas cincuenta personas acudieron a la segunda llamada de Firehouse, cifra decente dadas las expectativas. El sábado, por lo me dijeron, debieron ser cuatrocientas, más o menos. A las nueve en punto de la noche y una vez había atronado por los bafles el “For those about to rock” de AC/DC, la intro que pudimos escuchar en su debut acompañó la salida del cuarteto de Charlotte. El inicio fue fulgurante. Nada menos que “Helpless”, si bien un poco decelerada respecto a su formato original. Pronto nos dimos cuenta de un handicap que nos acompañaría toda la velada: el sonido. Al principio, deficiente; poco a poco se quedó en regular tirando a malo. Todo se oía pero bastante opaco. No sé lo que era mas la mezcla no empastaba bien, ni en las primeras filas ni a mitad de sala donde nos reubicamos una vez realizadas las fotos pertinentes.

Los de Carolina del norte saltaron animados y dispuestos a ofrecernos una buena noche de hard rock. Ataviados con muñequeras con los colores rojigualdos de la bandera de España, continuaron con “Lover´s lane”, y es que ésta iba a ser la tónica general, un repaso en profundidad de su primer disco, en mi opinión, el mejor de la banda. El público estaba feliz por esta selección y respondió con una gran ovación la conclusión de”Lover´s lane”. Acto seguido, C.J. presentó al gran Bill Leverty. Con su aspecto de hardroquero reconvertido (en realidad, como todos los componentes menos el bajista Allen McKenzie) ejecutó un solo de guitarra, demasiado pronto pero paso previo a la celebradísima “All she wrote” donde resaltaron los excelentes coros. Snare estaba bien pero no como en otras ocasiones y esto se demostró posteriormente en las baladas. Para culminar la traca inicial, “Oughta be a law” que no esperaba y supuso una grata sorpresa.

Que Firehouse comiencen con cuatro temas seguidos de su debut en algo un tanto contradictorio. Sus fans nos sentíamos felices pero quizá dé lugar a la reflexión sobre la perspectiva nostálgica del evento. Cierto es que todos queremos escuchar sus clásicos y a eso habíamos ido pero imagino que ellos sentirán una pequeña frustración al comprobar cómo interpretan una canción de “Prime time”, su última entrega que data de 2003, y la gente se para. Con Leverty a las voces, “Holding on” se sale un poco de la tónica melódica del grupo para convertirse en un corte más oscuro, en especial por los registros graves de Bill. No estuvo mal pero sirvió, sobre todo, de pausa al siguiente segmento que estuvo protagonizado por “Hold your fire”, su segunda obra.

“Rock you tonight” es otra de esa apariciones que no esperaba y me encantó cómo la ejecutaron, de lo más destacable del show. Llegó enlazada con el tema título, “Hold your fire”, que, curiosamente, no es de mis preferidas como tampoco la inevitable balada “When I look into your eyes”. Aunque Firehouse es un gran grupo siempre he pensado que sus temas lentos eran demasiado ñoños. Tal vez por eso cosecharon tanto éxito con ellos. Aquí se pudo ver cómo C.J. (que también se ocupó de los teclados en pasajes puntuales) no estaba tan fino como en anteriores visitas. Se fue de tono y soltó un par de gallos, dentro de una actuación global notable del cantante. Para compensar este pinchazo, “Shake & tumble”, gloriosa y con toda sus seguidores coreando el directo estribillo.

Turno ahora para Michael Foster, el batería, que cogió el mando de las operaciones vocales en “Door to door”, la segunda referencia a “Prime time”. Sus registros son fantásticos y aunque el tema no es excepcional sí que funcionó más que “Holding on” entre los asistentes. Lo que no fue tan acertado es el solo posterior que se marcó. Soso y de relleno, como algún que otro final de canción alargado de forma innecesaria. Está bien como momento de respiro para sus compañeros pero en ejecución y técnica, correcto, con generosidad.

Afrontábamos ya la parte postrera del concierto y, como al principio, el protagonismo iba a recaer otra vez en su debut. Una sonrisa esbocé cuando cayó “Home is the where the heart is”. Esto sí que fue alucinante. Hubiera sido aún más flipante con la maravillosa “Don´t walk away” pero podemos conformarnos con “Home…” que no le anda a la zaga. Además, llegó en un buen momento, entre el solo de batería y la poderosa “Rock on the radio” que nos hizo levantar los puños y dejarnos la garganta. Claro que si nuestras cuerdas vocales ya empezaban a resentirse con “Overnight sensation” se rompieron. Increíble la reacción de la gente y lo bien que lo hizo C.J. Lástima que le pasara factura en su otro lento, “Love of a lifetime”, ejecutada de forma calamitosa en sus estrofas por el vocalista.

Independientemente de que los hits de Firehouse se circunscriben a su debut y la balada “When I look into your eyes”, constatamos que, obviamente, los que asistimos al concierto no somos fans ocasionales porque, además de “All she wrote” y “Overnight sensation”, las mayores emociones de la noche se las llevó “Reach your sky” con toda la gente saltando, cantando, volviéndose loca. Y es que ese principio, con cambio de ritmo incluido, es memorable. En las otras dos actuaciones habían interpretado una versión (en Bilbao el “Another thing comin´” de Judas Priest y el día anterior en esta misma sala, “Highway to hell” deAC/DC). Sin embargo, ninguna de las dos sonó. Por el contrario, una pequeña jam precedió a la despedida de la velada con “Don´t treat me bad”.

En algo más de hora y media, Firehouse despacharon su actuación. Quince canciones se me antojan pocas. Tampoco me gustó que sigan olvidándose de “3” porque tiene cosas que merecen la pena y éste era un evento para fans, de esos que conocen bastante casi toda su trayectoria. El resumen final es que, sin ser un concierto para el recuerdo, estuvo bien. Público y banda estuvieron animados, dando el cien por cien. Desde luego, si volvieran a aparecer por la península, allí estaría.

 

 

 

 

 

http://www.firehousemusic.com

Marco Antonio Romero
Fotografias: David Ortego