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FUZZ + NO REPLY

Sala El Sol (Madrid) 23-02-2008

Calor, mucho calor para ser el mes de Febrero en Madrid, aunque la cuestión estaba justificada por el aforo completo que presentó la sala en una velada magnífica para amantes de la música en general, sin marchamos ni soportes externos que mediaticen los ritmos que activan nuestras células y hacen que la caldeada temperatura y las estrecheces sufridas queden en un segundo término más bien distante. La ocasión lo mereció, y así dejaron buena muestra de ello ambas bandas.

Precisamente esa es la definición perfecta de No Reply: banda. Voz y trompeta, otra trompeta, saxofón, trombón, guitarra, piano, bajo y batería uniformados para actuar en un garito de ambiente más que caldeado, dirigiéndose de usted al público como señoras y caballeros, con los grados subiendo según se sucedían las canciones de swing con complementos reggae, ska o jazzísticos para conseguir un resultado donde el desparpajo y la soltura son adjetivos imprescindibles al tocar e interpretar con divertida teatralidad las composiciones y meterles una marcha más de lo que se puede escuchar en estudio.

José Ángel Sagi (teclista) fue la nueva incorporación presentada en vivo de un grupo, donde también militan algunos componentes de Le Punk, con la juventud por bandera. Desde la primera canción hasta el final (cerca de una hora) parecía que alguien subía un poco el termostato según se iban enlazando temas y ese mismo personaje era el encargado de darle al On para que todas las pilas puestas de los asistentes fueran cargándose de ganas de bailar. Tanto temas propios (“Bag-eater”, “Bad Joke”), como adaptaciones (“Summertime”, “Americano”, “Just a gigolo”) fueron parte de un repertorio que sirvió de perfecto nudo para la interacción entre unos y otros. Su primer disco, que se titulará “Drunkology”, aún no ha aparecido porque “no tenían al teclista para grabarlo”, ahora no hay excusa para el fenómeno de convocatoria ganador del último Villa de Madrid.

El lapso de tiempo entre los dos grupos sirvió para aligerar un poco la carga que había en la sala y tomar bocanadas de aire antes de que fuera cortado de nuevo por el primer tema de Fuzz que, en contraste con sus antecesores, se plantaban y llenaban el escenario con uno de esos “big three” que diría la prensa deportiva, incluyendo como novedad a Andrés Litwin (“1” fue grabado por Juli “El lento”) en una sobria batería a la que, como sus compañeros en cada uno de sus frentes, iba a sacar el máximo partido a pesar de que el sonido saturado desmereció un trabajado esfuerzo del grupo. Así se notó en los acordes instrumentales de inicio y quedó como constante a lo largo del mismo tiempo que había actuado el grupo anterior.

De múltiples caras jóvenes a tres rostros curtidos, maduros y madurados con temas de rock grueso y crudo echando más brasas a un fuego encendido de antemano a pesar de los problemas con “El animal que llevo dentro”, “Blues 666” (excitada con el atizador que fue un tremendo solo para ver cómo ganan en detalles y diferencia las canciones del trío en directo), un nuevo tema combinando puentes tranquilos y estribillos robustos magníficamente guiado y desarrollado, también con un “temita emblemático” como Frankie definió a “Víbora”.

Sin embargo, de igual forma se merecería esa definición “Mi espíritu se libera”, donde el baterista nos dejó “cansados” en el sentido de admiración por el esfuerzo de realizar un solo bien medido que se desbocó al finalizar el tema. Su cara y camisa encharcada como la del cantante y guitarrista dejaban testigo de nuestras palabras. Al único que parecía no afectar nada ya hubieran salido doscientos Lorenzos en pleno mes de Agosto o hubiera caído el diluvio universal era a Pablo Rodas, con un permanente ceño fruncido señal de concentración. “Revolución” fue un nuevo ejemplo de cómo ganan Fuzz en este formato antes de un “tema antiguo para los nostálgicos” que sirvió para confirmar la manera en que Frankie afronta sin “Miedo” su nueva labor de vocalista con personalidad y, por lógica, un trazado diferente pero superando el aprobado al recordar una de las canciones bandera en Sugarless. De hecho fue él quien siguió llevando el tino de la actuación al presentar a sus dos coparticipes como un privilegio “de músicos y personas” (único momento en que el bajista cambió su gesto esbozando una sonrisa). “Nivel Zero” significó la despedida a un tiempo satisfactorio marcado por el sofoco donde quedamos a la espera de poder ver despegar a esta figura isósceles con unas condiciones técnicas que den verdadera muestra (porque con merma ya destacaron) de lo que en realidad son capaces de hacer.


No Reply

 

 


Fuzz

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Crónica & fotografías: Luis Alberto Martín